El creativo que te invita a tener sexo en Mendoza - Mendoza Post
Lunes 21 Ene 2019Lunes, 21/01/19 atrás
porAna Montes de Oca
Periodista

Desde hace varios años, nos sorprende con afiches callejeros que nos secuestran la mirada con palabras y frases sexuales. Hizo chocar un colectivo, lo retó un cura y logró que todo Mendoza hablara del "telo".

Se llama Enrique de Oto y es el gerente de marketing de La Luna, el hotel alojamiento más famoso de Mendoza, gracias a sus campañas.

"Estamos en una época de grandes cambios, el público mendocino, el comerciante el empresario es muy reticente al cambio y yo siempre fui un convencido de que hay que patear el tablero y que los cambios sean verdaderos", lanzó.

El genio detrás del sexo

Enrique piensa desde la mente de sus clientes, sabe que tiene públicos de distintas edades, distintos sectores sociales, distintos niveles económicos y con distintos gustos sexuales, por eso aseguró que "yo tengo que saber que le tengo que ofrecer un abanico de posibilidades a la clientela en función a lo que cada uno quiera. Eso el hotelero no lo entiende, el hotelero tiene el concepto errado de creer que vende un rectángulo con una cama y paredes, entonces encontrás las campañas que dicen X hotel, cabañas con vista al lago y patos, como si yo me fuera a tener relaciones con un pato."

Hace trece años rompió la monotonía de las calles de Mendoza. Empapeló la ciudad con afiches que conjugaban las palabras TRÍO y La Luna Telo y logró lo que se había propuesto: todos hablaban del hotel que te alquilaba un maniquí y hasta chocó un colectivo en la calle Vicente Zapata. El chofer dijo en una nota que lo distrajo el cartel. "En Mendoza no se pueden hacer tríos, algo que me parece prehistórico, aseguran que es un tema de higiene, bueno, poné tres toallas y tres jabones. En Chile hace años que se puede y en Buenos Aires se aprobó hace unos meses. Pero cuando a mi se me ocurrió hace trece años comprar los maniquí de las vidrieras de los negocios para poder hacer tríos, me trataron de loco, me denunciaban, mis colegas y mi competencia decían que yo estaba loco y ahora están discutiendo que se apruebe la ley que habilite los tríos porque les ha bajado la cantidad de gente".

"Creo que aporté en Mendoza que se empiece a hablar de sexo desde el humor, que no sea un tabú, que no es raro, que se trata del cuerpo, que son decisiones de uno, que en lo sexual la gente tiene distintos gustos", dijo satisfecho.

Una idea para cada uno

Dentro de las campañas que hace Enrique hay de todo: para eyaculadores precoces habitaciones que pagan por minuto de duración, para los que quieren comunicarse con otra habitación, para los padres de chicos que fueron abanderados y hasta para los adultos mayores.

"Lo que trato de hacer es maximizar el deseo sexual. Que el tipo que viene entre con un nivel de exitación que lo multiplique, que esa relación sea tan placentera que haga que vuelva. Y trabajo desde el humor para que las campañas se viralicen. Fijate que Izar la Bandera (la promo para los padres de abanderados) tuvo 90 mil vistas, sin pagar nada, en las redes sociales, pero me llamaron de todos lados para hacer notas".

Otra de sus campañas más efectivas fue la del Ahorro Energético: "a los que hacían el amor con la luz apagada les dábamos una hora más en el período, no solo tuvo mucha repercusión sino que además bajamos 30% en el consumo de electricidad", se regocijó.

"Otra que tuvo muy buenos resultados fue la de la tercera edad. Me llamó la directora del PAMI de Córdoba para felicitarme por incluir a los viejos. Esa es otra muestra de pensar en todos los clientes ¿Por qué no puedo darle a una pareja de 70 años (como son hoy que están súper activos) la posibilidad de ir al telo? Esa campaña funciono muy bien, se nos llenó de viejos, le dábamos gratis el alquiler de la ropa erótica a la mujer y hasta una pareja llamó al conserje para pedirle las palabras de aliento, seguramente para divertirse".

¿Tarifa, tiempo o calidad?

De Oto se enorgullece de tener claro como nadie el negocio de los hoteles alojamiento en Mendoza. "El dueño de telo no entendió que el cliente no prioriza el tiempo sino que prioriza el precio. Cuando puse el precio en los afiches me costó convencer al dueño (uno anterior al que tiene ahora La Luna), pero fue un golazo. Fue con El Rapidito, donde pusimos habitaciones sin cama, imagínate, hay que estar loco para poner habitaciones sin cama en un telo. Nosotros pusimos camillas y era como un consultorio ginecológico. Tenías 45 minutos y de regalo te dábamos una bata y un diploma trucho de médico. La gente venía y se iba contentísima".

Sin embargo, el creativo remarca que la competencia sigue pifiando cuando ofrece promociones de 12 horas de período. "Yo opino que ese tipo necesita salir más de su oficina y tener una lectura un poco más de la gente".

Aunque aceptó que la calidad del lugar no es de lo mejor porque se trata de una construcción de muchos años, aseguró que "el segmento que nos interesa es un segmento muy de ir al frente, que le da importancia a lo sexual, es una clientela muy poco estresada, porque el estrés generalmente baja el deseo sexual y nosotros tenemos desestresados, es un público muy piola. Además, el negocio del hotel alojamiento es la rotación de gente, como en los locales de comidas rápidas, viste que tienen sillas incomodas y siempre hay colas pero siempre hay lugar, bueno, ese es el negocio del hotel".

La infidelidad y el Anses

De Oto tiene claro que gran parte de sus clientes son mujeres y hombres infieles, así que realizó un estudio para diseñar lo que llamó el Protocolo de Escape: "Hice una estadística para ver cuáles eran los tres lugares más nombrados para ocultar una infidelidad y salió primero Anses, después el supermercado y finalmente el taller mecánico. "Entonces hicimos un juego donde capacitamos conserjes en temas de Anses y de mecánica. Si llama la esposa o el marido y le dicen que están en Anses y le dicen 'pasame con el empleado', automáticamente le pasan con el conserje y el tipo le habla de temas de Anses. Yo lo cuido mucho al infiel".

Creatividad y política

De Oto aprovecha mucho la coyuntura política para sus campañas, porque es de lo que la gente habla. Pero también sueña con trabajar en una campaña política. Claro, si alguien se anima a contratarlo. "Tiene que haber un cambio muy grande en la forma de pensar la política, ya no puede ser un tipo que prometa y nada más, tiene que dar cierta seguridad".

Por otro lado, reclamó: "El gobierno tiene que ayudar al comerciante, pero estamos en un momento en que si querés ponerte un negocio todo el mundo hace lo posible para que te fundas, en vez de ayudar. No solo los impuestos, también las prohibiciones como las del trío o que los adolescentes de 16 no puedan entrar, siendo que es un lugar mucho más seguro que el parque o el auto".

Aseguró que tampoco llevan folletos o campañas sobre el VIH, o el sexo seguro o de la violencia de género. "No te traen nada, solo un protocolo de convivencia para el empleado pero para la gente nada, y hay un montón de cosas que se pueden hacer".