Quincho: Servicios, espías y operaciones a la mendocina

La puja sorda por el Procurador General envuelve a todos. Impresionante submundo judicial y político. Lo que quedó del acuerdo Pérez-Cornejo.

Quincho: Servicios, espías y operaciones a la mendocina

Por: Mendoza Post

A Julián no le gustaba exageradamente la primavera, pero le caía bien. Para él, era algo así como la temporada alta de viajes, especialmente a Buenos Aires, donde lograba desprenderse un poco del terruño y conectar con la historia. Cada vez que pasaba por la Plaza de Mayo se preguntaba dónde habrían caído las bombas del ’55 contra el pueblo trabajador y peronista, tan distinto de aquellos imberbes que se creían con más mérito que los dirigentes que habían estado poniendo el cuero y la lealtad a prueba durante el exilio, y que el general echó de ese mismo lugar. Al gordo le costaba comprender aún por qué el kirchnerismo se había quedado pegado en la mística guerrillera que Perón detestaba, en esa cosa reivindicativa de la intolerancia heredada por muchos pibes de ahora, algunos bienvenidos a la política -es cierto- cuando se murió Néstor en 2010.

A Julián le gustaba la Plaza de Mayo los sábados por la mañana antes de las siete y media, cuando lucía casi vacía, apenas las palomas hambrientas y encaradoras, unos pibes bebiendo cerveza, otros tomando algo caliente, los puestos de facturas calentitas, bollos de pan, café y chocolate en los termos cerca de la estación Catedral. O al mediodía, cuando se poblaba de turistas ponjas –siempre había alguno- sacando fotos a todo, y de delegaciones ruidosas de escolares. A veces el gordo se paraba al pie de la Pirámide de Mayo y miraba hacia la Casa Rosada, disfrutando del olor a las hamburguesas recién salidas de los puestos, y después se daba vuelta hacia Sáenz Peña y Rivadavia, desde donde veía el Obelisco de los festejos y las broncas.

La Plaza, hermosa el sábado al mediodía.

De repente se acordó de aquellos cierres de campaña del ’83 y del Cajón de Herminio. Tucumán y su bochornoso fraude feudal e infame resultaban mucho peor que aquella burrada del dirigente de Avellaneda. –Hoy, Herminio sería más bueno que Oliver Twist- comentó Julián en voz alta, comparando a aquel brutote de Avellaneda con el personaje de Dickens y algunos de los rufianes narcos de hoy, que se escudan en la política. El Ruso ni le escuchó. Estaba concentradísimo en el bono a los proveedores que contenía la famosa ley del acuerdo entre Paco y el Petiso, con más desconfianzas que pagaré gitano. Le parecía que el bono podía ser una herramienta demasiado discrecional del próximo gobierno. –Bueno… como cualquier guita…- reflexionó. El gordo se concentró en la cocina, pensando que si Scioli perdía las elecciones iba a ser por Tucumán.

La que también había sido cuna de la independencia.

Julián preparó esta vez chivo a la olla, uno de sus platos preferidos. Lo cocinaba en una enorme cacerola de hierro que tenía más de sesenta años. El truco consistía en cortar los trozos de costilla y pierna del chivito en trozos pequeños, frotarlos fuerte con sal gruesa y ajo, y luego sellarlos a fuego generoso utilizando apenas un poco de oliva. El gordo iba revolviendo y pasando hacia arriba los trozos ya sellados, y bajaba los otros. Así, hasta que estuviesen parejos. El truco era agregar un par de dientes de ajo partidos a mano y una generosa cuota de aceto balsámico y subir el fuego hasta reducir. Luego se agregaba vino blanco y aceto cuando estaba a punto de quemarse el fondo de cocción, lo que lograba una increíble concentración de sabor. Casi al final, con la carne cubierta hasta la mitad por los jugos, el gordo traspasaba a la olla las papas que había freído en el caldero, y listo. Mezclaba todo, con un toque de pimentón diluido en el propio jugo y una pizca de ají molido y orégano. Las papas crocantes y sabrosas se embebían en el jugo y eran un complemento ideal para el chivo a la olla. –Nunca alcanzan las papas…- se quejó el gordo, sintiendo con su alma de cocinero el rugido de la olla echando vapores y anunciando la cena. El Malbec “Nosotros” de Susana Balbo, más bodeguera que diputada pero más política que muchos, ya respiraba sobre la mesa, esperando ser homenajeado hasta el final.

Desde el cuadro que adorna a pared norte del quincho, unos querubines colocaban cocodrilos y grabadores a la vieja usanza en unas líneas de teléfono.

-Qué antiguos- pensó Julián, y abrió las puertas del quincho.

El infierno penal

El Omar –el radical-radical-radical que habla con todos- fue el primero en entrar y traía los cachetes arrebolados de enojo. Venía cargado después de chusmear toda la semana con sus amigos de tribunales y de la política. –Muchachos… arde Troya, se están matando todos por el sillón del Procurador Rodolfo González. Hay pactos raros, y cosas de las que no se puede hablar…- arrancó misterioso. El gordo le puso freno.

Procurador González.

-No pasa nada. Nosotros, los compañeros peronistas junto con los compañeros radicales del petiso, vamos a defender al procurador González del avance de los imberbes garantistas saca presos de Mendoza. No pasarán. El juicio que le pidió Carolina Jacky (a) “La sancionada por el Tribunal de Ética del Colegio de Abogados”, va al jonca, qué mierda…- anunció el dueño de casa, bien enterado de la pelea palaciega por ver quién será el dueño de la investigación penal y de la persecución de los delincuentes con el próximo gobierno. El Ruso, que había sido abogado hasta que se dedicó al comercio, pero con muchos amigos en Tribunales, le interrumpió.

-No gordo… en serio hay muchísimo despelote… para empezar, te advierto que el peronismo no es unánime en esto. Te aviso que el kirchnerismo va a votar en contra de salvar al Procurador, en la denuncia y pedido de jury de la abogada Jacky. Y ojo al FIT y a algunos radicales, porque el candidato que tiene el petiso es muy complicado.

-¿Quién es?- preguntó Ludovico, mientras acomodaba unos globos amarillos como centro de mesa. El tío anarco los pateó al suelo y le miró con furia.

-Es Alejandro Gullé, juez de la Sexta Cámara del Crimen, de demás circunstancias personales que paso a contarte enseguida. Pertenece al ala dura judicial, a una “orga” pesada y es el hombre de confianza de Cobos en los temas judiciales. Y el Alfredo Cornejo lo quiere de Procurador. Le gustan las cosas de espías. Una vez por semana se reúne con agentes de los Servicios de Inteligencia en el Club Regatas. Y “milita” con jueces y fiscales como Roberto Uliarte, José Valerio, y los fiscales Javier Pascua y Gustavo Fehlman, todos ellos con la peor consideración posible entre los más progresistas del derecho. Algunos de estos muchachos atrasan 50 años… El Alejandro Gullé fue el juez provincial más joven de Mendoza, relator de la corte y camarista. No sé si rindió algún concurso…- dijo el Omar, jurándose compartir estos pareceres con sus amigos del Barrio Cívico el lunes a la mañana. Los demás se lo quedaron mirando.

-¿Y es el candidato a procurador radical?- preguntó el gordo con asombro, repartiendo las primeras porciones del chivo a la olla.

-Sí, es un tipo muy entrador, sonriente, de muchos amigos, con condiciones de liderazgo, y goza de la confianza de Cornejo y Cobos…- dijo el Omar. –Y de última… si por lo menos va a perseguir a los delincuentes… La gestión de González ha sido mala… pésima, te diría… una política de perseguir perejiles… y lo que ha hecho con las defensorías es atroz, todo a los fiscales, nada a los defensores… ¿Qué van a hacer con él?- insistió el Omar. Y el gordo contó lo que sabía.

Omar Palermo.

-La política lo va a salvar por varias razones. Primero, González es un tipo del peronismo y nos gusta más que se quede, a que se vaya. Segundo: no le vamos a dejar ni un resquicio al kirchnerismo, ni a Omar Palermo, ni a Romina Ronda, ni a Gils Carbó, ni a Justicia Legítima, ni a la mismísima Cristina, para que pongan a un defensor de delincuentes en la Procuración. Así que Gullé es mejor que cualquier garantista. Tercero: Hay un acuerdo entre el ciurquismo y la gente del Ministerio de Seguridad, y el Alfredo Cornejo, para bancarlo a González. Lo que el peronismo va a tratar es que se quede cuatro años más, pero lo que no saben es que hay un acuerdo entre Cornejo y González para que el procurador haga “La Gran Fayt” y se vaya después de que asuma el petiso en la gobernación. Y por la puerta grande. En el PJ le deben cosas a González, como cuando lo salvó al fiscal Giunta… el que se dedicaba a la jardinería probatoria plantando pruebitas… ¿se acuerdan? Y bueno… la política es así, y el procurador es un puesto político…- dijo el gordo, y se zampó un buen trago de Malbec.

-¿Y la denuncia del Franco Palermo, el hermano del Omar, contra González, es una operación “k” o de Justicia Legítima?- preguntó el Ruso.

-No. Eso es otro error. Al contrario. Hubo una pelea muy dura entre los hermanos por eso. Lo de Franquito Palermo fue una heroica, harto de los maltratos del Procurador González y de sus abusos. Tiene como diez denuncias el procurador… en definitiva, Franco se peleó con el Omar, que no tiene un candidato a procurador, por esta historia.  Y hubo operaciones muy pero muy fuertes para frenarlo. Preguntale al Alejandro Grando, si no, qué le pidieron que haga el domingo anterior a la denuncia del Franco… pero bueno… es difícil de explicar que el Omar, que además se reunió n secreto con el Procurador e hizo unas paces medio sui generis- no tiene nada que ver… pero las cosas son como son. Franco es un buen pibe… pero lo atormentaron a más no poder… antes incluso se encargaba de los “amenities” en las jodas de los amigos, y ahora todos lo señalan. Pero bueno, creo que va a rendir para un Federal…- contó el gordo, mientras pelaba unas costillitas con habilidad de cirujano. –Saben qué pasa… el Procurador siempre estuvo apoyado por la política, a pesar de que Paco Pérez hizo realmente mucho para sacarlo y no pudo. Miren… hace un año… en el Bonafide de la calle Yrigoyen, la mismísima Romina Ronda le ofreció el sillón de Procurador a un penalista groso y garantista equilibrado. Lo hizo de parte del Omar Palermo. Y a las pocas semanas tuvo que rebobinar, porque no había forma de removerlo a González. Ahora al “viejo” los radicales le dieron garantías de que se podrá ir en paz y de que van a resguardarle a toda su familia en la justicia, que no son pocos…- insistió Julián.

-Che… los pibes González son toda buena gente y han concursado…- dijo Ludovico. –Es cierto- ratificó el Omar. El Ruso metió un tema urticante.

-A mí lo que me preocupa es la pasión de los de la “orga” esa que nombraste por las reuniones con los servicios. Me contaron que hace unos días, un fiscal tenía problemas con su teléfono, lo que no es raro porque acá nadie puede hablar tranquilo, se hartó de no poder hablar en paz y armó un quilombo de novela en esos lugares en donde hay que armarlos, como para que les llegue a los que “escuchan” sin permiso del juez, y milagrosamente el desperfecto de su aparato desapareció.

-¿Quién escucha?- preguntó el gordo.

El ruso cerró las ventanas, les hizo apagar los celulares a todos. Subió la TV a todo volumen y susurró en tono casi inaudible.

-El ministerio tiene una valija que no la maneja el ministro aunque sabría de su existencia. La otra valija que anda de moda es la que está en la Quinta Sección, esa que les conté la semana pasada. Hay mucha paranoia con lo de las escuchas. Las hay públicas, de gestión “compartida” y escuchas de negocios. Acá, todos escuchan todo o tienen quién escuche… es un servicio muy demandado…- dijo el Ruso.

No se volvió a hablar del asunto. Los amigos hicieron silencio y la mesa cambió de tema. Ahora el debate era el famoso acuerdo de la guita y que Dios nos salve.

Nadie podrá reclamar después por esta foto.

El gordo, que no era economista pero había leído a Keynes y se había tomado en otras épocas varios cafés con Roberto Lavagna, Jorge Remes y otros pesos pesados; hizo una aclaración: -En macroeconomía en serio el endeudamiento no es mala palabra. No es lo mismo un almacén, que las cuentas de un país o una provincia. No hay un dogma sobre que endeudarse es siempre malo ni mucho menos. Lo que dicen los manuales es que el Estado debe ser “contra cíclico”, puede endeudarse para aumentar el consumo y el crecimiento económico cuando hay estancamiento y ahorrar en las etapas de fuerte expansión. Acá hacemos siempre al revés. El que tiene guita se la gasta toda, y cuando vienen las vacas flacas tenés un gasto altísimo que no se puede sostener y tiene que salir a endeudarse caro y mal. Por supuesto después hay que discutir para qué se destina el endeudamiento, obvio que si es para pagar ñoquis y gastos improductivos no sirve…- explicó. El Ruso contó que en las finanzas empresarias eso mismo se llama “leverage” (efecto palanca) es decir que si te endeudás para ganar más guita está bien y tenés que hacerlo. El Omar aportó lo suyo.

-Crecimos al 1 o 1,5% anual, es decir casi nada, menos que la población. Este año con suerte vamos a llegar al 2,5 %. Es decir que en una economía lógica hubiera sido más que razonable que el gobierno de Paco se endeudara para hacer un plan de obras públicas y reactivar la economía provincial. La desconfianza entre los partidos y la falta de acuerdos de largo plazo hizo que en Mendoza esto no se pudiera hacer. Al final, ahora lo mismo se endeudan pero para tapar agujeros y evitar un incendio político y social…- sentenció. Julián lo cruzó duro:

-Si el petiso nos hubiese dado un endeudamiento lógico cuando correspondía, no estaría ahorcado él mismo ahora. Contame de dónde van a sacar tanta guita en tan poco tiempo…- dijo sin esperar respuesta, y lo interpeló al Ruso.

-¿Cómo van a quedar los proveedores del Estado a los que les deben tanta guita?

-El Paco va a salir a pedir préstamos, se estima que va a conseguir mil palos. Te aviso que el mercado está duro y que a Kicillof no le cayó nada bien que fueran a pedirle 6.000 palitos como si nada. Los va ayudar pero un poco, no más. Con esos 1.000 palos iniciales van a poder pagar una parte. Después, ya en el gobierno siguiente, el petiso va a poder emitir un bono para proveedores del Estado y pagar deudas que hayan quedado del gobierno de Paco. No se determinó el plazo ni la tasa. Pero en cualquier caso, se sabe que quien lo agarre (porque es optativo) va tener que bancarse una quita. Han establecido que se podrán pagar impuestos provinciales para que tenga mayor liquidez y circulación, pero a la larga el Alfredo te va a ofrecer “bono, o dunga-dunga”, y vos elegís. Y si te ponés caprichoso y no aceptás, el gobierno queda habilitado a hacer una renegociación caso por caso con vos y pagarte en cómodas cuotas, es decir “dunga-dunga” de nuevo…- explicó el hombre de los negocios menos presentables del grupete y se zampó un trago del Malbec de Susu Balbo. Una vez lubricado, siguió adelante:

-Los proveedores van a agarrar lo que les tiren porque están desesperados y eso será mejor que nada. Además ya sabemos que los que le venden al Estado se hacen un colchoncito de precios…- insistió. A Julián le dio por ponerse insidioso.

-Si emiten un bono para pagar deudas, es decir para cubrir el déficit, que tenga circulación y con el que se puedan pagar impuestos a su valor nominal… ¿No te hace acordar un poquito a las épocas de las cuasimonedas, al famoso Petrom del Roberto Iglesias? Digo… faltaría que lo acepten las telefónicas, los supermercados y las distribuidoras de servicios, y estamos…- dijo, pasando el pancito en el último plato.

-No jodas gordo. No convoques a los fantasmas. Hay cosas que no se dicen ni en serio…- le dijo el Omar.

La cena, abundante, llegó a su fin. Los muchachos salieron a la calle algo “conspiparanoicos” después de la charla sobre el sillón del Procurador, los jueces, los fiscales y las valijitas.

-Gordo… y la bronca dentro del PJ ¿Cuál es? ¿No quieren votar el endeudamiento?

-No todos. Los azules y los del sur están levantiscos. Primero, el Paco hizo un acuerdo “cara a cara” con el petiso y les informo a los intendentes y al resto de los dirigentes cuando ya estaba casi listo. Después, los municipios que quedan en manos del PJ -que son todos azules o turcos- quieren ver si consiguen algo de guita para ellos, apretando en la Legislatura. El Jorge Omar y Tanús juegan juntos, el Emir Félix y Aveiro también están apretando. El resto es hojarasca y algo de vanidad personal. Y un poco de bronca porque saben que esto alivia al gobierno pero también al petiso, que va a empezar su gestión más aliviado, cuando él trabó dos presupuestos y ahogó al gobierno justicialista sin piedad.

-¿Y al Paco, le sirve?

-Sí, porque le permite terminar mejor e incluso no te extrañe que sea elogiado por el mismo Scioli, que lo puede usar como un ejemplo de que el PJ cuando pierde se la banca y ayuda a los adversarios, no como la oposición en Tucumán. La foto con Cornejo no le asegura que el petiso no le vaya a matar una vez que esté en el gobierno, pero al menos lo condiciona por el mismo hecho de haberse sacado la foto conjunta y firmado el acuerdo. Y de paso, aunque sea en el plano del discurso, el Paco hizo poner que el déficit es estructural y acumulado por distintas gestiones, es decir que no es culpa sólo de él.

-¿Y al Alfredo?

-Le sirve y mucho, porque si la provincia se incendiaba en diciembre o Enero él tampoco iba a salir indemne. Ahora se va a poder concentrar en seguridad, educación y salud que son las tres prioridades que ya le ha transmitido a su equipo más cercano. Y al sillón del Procurador… je…

-¿Tenés encuestas?

-Tres de Godoy Cruz. A la peronista de la semana pasada se suma una radical que le daría sólo nueve puntos de ventaja a Tadeo sobre el Lucas Ilardo, y otra radical también en la que la UCR casi triplica al PJ, pero me parece mucho. El FIT moja con el 10 %. Tengo una provincial del gobierno, a presidente. La hicieron hace un par de semanas, con 800 casos en Mendoza. FPV llega al 37,5 y Cambiemos con Macri 29,5. Massa suma 11,5 y Del Caño 9,8. Rodríguez Saá 4,3 y Margarita Stolbizer 1,8. No arrastra voto radical anti Macri, parece.

-No creo que Cambiemos pierda tantos votos…

-Dale Niembraaaaaaaaaaaa…

-¡¡Jajajaaa!! Sos un jodido, con todos los procesados que tienen ustedes.

-¿Viste? Pero la gente se acostumbró, en cambio a ustedes, no les van a perdonar una.

-¿Del medio afín, qué se sabe?

-Que están buscando hacer las paces con Rody Suárez, a como de lugar...

-Gordo…

-¿Qué?

-Tené cuidado de lo que decís por teléfono y de con quién te juntás…

-Dejate de joder… eso es de otras épocas…

-Por eso mismo… Tené cuidado.

Dicho lo último y repletos de presagios oscuros e intrigantes, desaparecimos en el sentido estricto de la palabra.