Una de las obras hidráulicas más antiguas de la provincia, que abastecía de agua a la ciudad antes del terremoto de 1861.
Un acueducto colonial oculto en El Challao es patrimonio histórico
El Gobierno de Mendoza oficializó la declaración de los restos del Sistema del Acueducto Histórico de Mendoza como Bien del Patrimonio Histórico Cultural y Natural de la provincia. La medida incluye la protección de la antigua traza del acueducto, el cauce aluvional activo, la topografía y el paisaje pedemontano, además del emblemático puente de piedra ubicado sobre avenida Champagnat, en Las Heras.
La decisión quedó establecida a través del Decreto Nº 849, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, luego de un proceso de análisis técnico y patrimonial impulsado por especialistas y organismos provinciales. La misma lleva las firmas del gobernador Alfredo Cornejo y del ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE, Tadeo García Zalazar.
Según detalla la normativa, el objetivo es preservar "los últimos materiales del sistema del acueducto" y todos los testimonios históricos que puedan encontrarse tanto en el distrito de El Challao como en otros sectores de Las Heras y de la Ciudad de Mendoza.
El expediente se inició tras una presentación realizada por el arquitecto Juan Carlos Marinsalda ante la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos, acompañada por documentación histórica y técnica que respaldó el pedido de protección patrimonial.
Posteriormente, distintas comisiones del Consejo Provincial de Patrimonio Cultural analizaron el valor histórico, arquitectónico y paisajístico del sitio y emitieron dictámenes favorables para avanzar con la declaratoria.
El decreto también establece que cualquier futura obra de restauración o intervención deberá realizarse bajo supervisión de la Subsecretaría de Cultura y de la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos, en el marco de la Ley Provincial de Patrimonio Cultural.
Una obra clave para la historia del agua en Mendoza
La historia del acueducto se remonta a comienzos del siglo XIX. La obra comenzó a construirse en 1804 y quedó operativa alrededor de 1810, con el objetivo de abastecer de agua a la antigua ciudad de Mendoza desde manantiales ubicados en El Challao. El sistema recorría cerca de 12 kilómetros mediante canales de ladrillo, puentes de arcos y cámaras de sedimentación, una ingeniería considerada avanzada para la época.
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Tras el terremoto de 1861, gran parte de la estructura quedó fuera de servicio, aunque todavía sobreviven restos visibles en el piedemonte lasherino. Especialistas e investigadores destacan que el acueducto representa una pieza clave para comprender cómo se desarrolló históricamente Mendoza en torno al manejo del agua y al crecimiento urbano de la provincia.
En los fundamentos del decreto, el Ejecutivo provincial sostuvo que el Estado debe impulsar acciones de preservación para proteger la herencia cultural mendocina y fortalecer el sentido de pertenencia e identidad colectiva.
El decreto completo
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