Mendoza tendrá agua de sobra pero no podrá guardarse en Potrerillos

La abundante nieve permitirá una temporada con mayor disponibilidad hídrica. Sin embargo, buena parte del caudal no podrá quedar almacenado en Potrerillos. Un especialista explicó en Radio Post cuál podría ser la alternativa para convertir ese excedente en una reserva para futuras sequías.

Mendoza tendrá agua de sobra pero no podrá guardarse en Potrerillos

Por: Federico Lemos

Mendoza se encamina hacia una temporada con mayor disponibilidad de agua, después de un invierno y comienzo de primavera marcados por importantes nevadas. El escenario representa un alivio después de años atravesados por la escasez, aunque también abre una pregunta: ¿qué hacer con el agua que Potrerillos no tiene capacidad para almacenar?

Marcelo Toledo, ingeniero hidráulico, profesor titular de Hidrología y Obras Hidráulicas de la UTN y coordinador del Plan Hídrico de Mendoza, explicó en una entrevista con Radio Post 92.1 que el escenario favorable de este año no modifica la tendencia de fondo. Los modelos de cambio climático proyectan para Mendoza y otras provincias del oeste argentino una disminución de los caudales medios de los ríos en el largo plazo.

Este año habrá mayor disponibilidad de agua por las nevadas.

La temporada actual aparece, en ese contexto, como una oportunidad. Las previsiones mencionadas durante la entrevista ubican el caudal esperado en alrededor de 1.800 hectómetros cúbicos, mientras que la capacidad útil del embalse Potrerillos ronda los 300 hectómetros cúbicos. Aunque el reservorio puede contabilizar unos 400 hm³ en total, aproximadamente 100 corresponden al denominado volumen muerto, destinado progresivamente a recibir sedimentos.

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Eso significa que Potrerillos puede llenarse, pero no guardar toda el agua disponible durante una temporada excepcional. El resto seguirá su recorrido para abastecer el sistema de riego, agua potable, actividades industriales y otros usos.

Para Toledo, una de las alternativas más importantes no pasa necesariamente por levantar inmediatamente otra gran presa, sino por aprovechar el excedente para recargar los acuíferos subterráneos. Se trata de una reserva estratégica que históricamente permitió sostener el abastecimiento durante los períodos de fuerte escasez.

El especialista identificó como una zona particularmente favorable para esa recarga el tramo del río Mendoza ubicado aguas abajo de Potrerillos, hasta las inmediaciones del dique Cipolletti y sectores próximos al parque industrial. Allí podría favorecerse la infiltración del agua hacia el subsuelo.

La intervención, según explicó, no requeriría necesariamente una megaobra. Una posibilidad sería trabajar con maquinaria sobre sectores del lecho donde la acumulación y compactación de sedimentos dificultan la infiltración. Remover o acondicionar esas superficies permitiría que una mayor cantidad del agua circulante ingrese al sistema subterráneo.

La lógica es aprovechar un año favorable para prepararse para los malos. Cuando Mendoza atravesó fuertes sequías, como ocurrió entre fines de 1968 y 1970, la explotación del agua subterránea adquirió un papel decisivo. Elevar ahora los niveles de los acuíferos permitiría contar con una reserva mayor frente a futuros ciclos secos.

Toledo también planteó que el agua disponible puede contribuir a recuperar otros sistemas. Entre ellos mencionó la Laguna del Rosario, donde se realizan trabajos de limpieza y apertura para facilitar la llegada de caudales del río Mendoza.

En cuanto a la posibilidad de construir nuevos embalses, el ingeniero sostuvo que todavía existen alternativas estudiadas. Una de ellas es la presa Uspallata y otra, de mayor dimensión, la proyectada sobre el río Tupungato. Ambas podrían complementar a Potrerillos y sumar aproximadamente otros 300 o 400 hectómetros cúbicos de regulación.

Sin embargo, advirtió que la construcción de grandes presas debe analizarse cuidadosamente frente al escenario climático futuro. Si los ríos tienden a reducir sus caudales promedio, levantar reservorios demasiado grandes puede terminar generando infraestructura cuya capacidad después resulte difícil de aprovechar completamente.

Por eso, dentro del Plan Hídrico de Mendoza el foco también está puesto en otro problema: cuánto se consume y con qué eficiencia. Toledo señaló que mejorar el aprovechamiento del recurso dentro de las fincas y en los hogares puede tener un efecto incluso mayor que algunas obras destinadas exclusivamente a incrementar la oferta.

El riego agrícola aparece como uno de los puntos centrales. La modernización hacia sistemas presurizados, automatizados y de mayor eficiencia permitiría reducir pérdidas, aunque el especialista reconoció una dificultad concreta: muchos productores no cuentan con los recursos económicos necesarios para realizar esas inversiones.

También puso el foco en la sedimentación de los embalses. Tanto Potrerillos como El Carrizal pierden progresivamente capacidad útil por el material sólido transportado por los ríos. Una estrategia posible sería intervenir en determinados afluentes y torrentes para disminuir el volumen de sedimentos que finalmente llega a los reservorios.

La paradoja hídrica de Mendoza queda así expuesta en una temporada excepcional. Habrá más agua y Potrerillos podría alcanzar niveles elevados, pero la provincia no puede almacenar todo lo que bajará de la montaña. La oportunidad, según Toledo, está en utilizar parte de ese excedente para fortalecer las reservas subterráneas y mejorar la eficiencia antes de que regresen los años secos.

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