Más que fútbol: la escuelita que lucha por la inclusión y la igualdad

Matías Romero, encargado de la escuelita "Oriente Petrolero", explicó que el proyecto nació con la intención de generar un espacio deportivo vinculado a la identidad boliviana en Mendoza

Más que fútbol: la escuelita que lucha por la inclusión y la igualdad

Por:Deborah Puebla
Periodista

Hace poco más de un año, una necesidad personal terminó convirtiéndose en un proyecto deportivo y social para decenas de chicos de Mendoza. La escuelita de fútbol Oriente Petrolero nació de la mano de Matías Romero, quien buscaba un espacio donde su hijo, que tenía apenas tres años, pudiera comenzar a practicar fútbol. En aquel momento, las opciones para niños de tan corta edad eran escasas, ya que la mayoría de las escuelas recibían a partir de los cinco o seis años. 

Pero el proyecto rápidamente tomó una dimensión que fue más allá de la enseñanza del fútbol. Desde sus comienzos, Romero pensó la escuelita como un espacio de inclusión para chicos que, por distintas circunstancias, podían quedar relegados en otros ámbitos deportivos. 

La iniciativa tuvo inicialmente un fuerte vínculo con hijos de integrantes de la colectividad boliviana, pero con el tiempo se abrió a toda la comunidad y comenzó a recibir a niños de distintos sectores sociales.

Lo que comenzó con apenas 20 o 30 chicos hoy reúne a alrededor de 135 o 140 niños, entre las distintas categorías y el fútbol femenino. Desde los tres años, los pequeños encuentran allí un lugar para aprender, jugar y compartir, con actividades que no se limitan al entrenamiento deportivo. 

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Para Romero, la escuelita representa también una oportunidad para que cada chico pueda acercarse al fútbol sin importar sus características físicas, su nivel inicial o sus posibilidades, en un espacio donde el objetivo principal es que todos puedan sentirse parte. 

El nacimiento de la escuelita

Matías Romero, encargado de la escuelita, explicó que el proyecto nació con la intención de generar un espacio deportivo vinculado a la identidad boliviana en Mendoza. "La escuelita se llama Oriente Petrolero y funciona como una especie de filial en Mendoza de un equipo de Bolivia. Actualmente estamos tratando de tramitar formalmente la posibilidad de constituir una filial acá".

Sobre el tiempo que lleva funcionando el proyecto, Romero señaló que se trata de una iniciativa relativamente reciente, aunque con un crecimiento sostenido desde sus comienzos. "Llevamos aproximadamente un año y cuatro o cinco meses desde que iniciamos el proyecto. Tendría que confirmar la fecha exacta de comienzo, pero estamos alrededor de ese tiempo".

Una necesidad que dio origen al proyecto

El entrenador contó que la experiencia con su propio hijo fue uno de los principales motivos que lo impulsaron a crear la escuelita. "La idea de crear la escuelita surgió, en principio, por una experiencia personal. Tengo un hijo que empezó a los tres años y, cuando quisimos llevarlo a una escuela de fútbol, no existían opciones para chicos tan pequeños".

Romero recordó que, en aquel momento, la mayoría de las instituciones recibían a los niños recién a partir de los cinco o seis años. "En ese momento, la mayoría de las escuelitas recibían niños recién a partir de los cinco o seis años. Como yo siempre jugué al fútbol -pasé por Murialdo, el CEC y llegué a jugar en Primera- decidí empezar con este proyecto".

Un espacio para la inclusión

Desde sus primeros pasos, la escuelita también buscó brindar oportunidades a chicos que, según Romero, podían quedar relegados en otros espacios deportivos. "Desde el comienzo también tuvimos la idea de trabajar con chicos de la colectividad boliviana. Veíamos que algunos de ellos, quizás por ser más tímidos o reservados, quedaban un poco relegados y no tenían tantas posibilidades de incorporarse a determinados clubes".

El responsable de la institución explicó que aquella iniciativa inicial fue ampliándose hasta convertirse en un espacio abierto a toda la comunidad. "Por eso quisimos generar un espacio para esos chicos que quizás no tenían las mismas oportunidades. Con el tiempo, la escuelita fue creciendo y hoy recibimos a chicos de todos los sectores sociales".

Un crecimiento que superó las expectativas

Romero destacó el crecimiento de la matrícula desde la creación de la escuelita y remarcó que actualmente también cuentan con fútbol femenino. "Empezamos con aproximadamente 20 o 30 chicos y hoy tenemos alrededor de 135 o 140 niños, incluyendo también al fútbol femenino".

Uno de los aspectos que distingue a la propuesta es que recibe a niños desde edades muy tempranas. Romero explicó cómo trabajan con los más pequeños. "Recibimos chicos a partir de los tres años. Ya tenemos niños de tres, cuatro y cinco años que entrenan y participan en torneos".

Además del entrenamiento futbolístico, la escuelita incorpora actividades pensadas para acompañar el desarrollo integral de los niños. "A esas edades no solamente trabajamos fútbol. También hacemos actividades físicas y didácticas, porque todavía son muy pequeños y están dando sus primeros pasos en el deporte".

Romero también señaló que, para algunas familias, la actividad representa una alternativa para que los chicos reduzcan el tiempo que pasan frente a las pantallas. "Nos hemos encontrado últimamente con padres que nos cuentan que llevan a sus hijos a la escuelita para que puedan despegarse un poco del celular y realizar una actividad física".

Dónde funciona la escuelita

El responsable de la institución detalló que los entrenamientos se realizan en el predio Los Troncos, en Bermejo. "La escuelita está ubicada en la calle Mathus Hoyos y Génova, en Bermejo, dentro del predio Los Troncos".

Los entrenamientos se desarrollan tres veces por semana y están organizados en el horario vespertino. "Entrenamos los lunes, martes y jueves, de 19 a 21 horas".

Cómo se sostiene el proyecto

Para mantener el funcionamiento de la escuelita, las familias abonan una cuota destinada principalmente a cubrir los gastos de infraestructura y profesores. "Para sostener la actividad tenemos una cuota mínima. Actualmente es de 25.000 pesos y, cuando se incorporan hermanos, hacemos una atención y la cuota queda en 20.000 pesos por cada uno".

Romero explicó que uno de los objetivos es contar con profesionales para acompañar el proceso de formación de cada categoría.

"Con ese dinero podemos afrontar los gastos de las canchas y de los profesores. Nuestra idea es que cada categoría pueda contar con su propio profesor".

Actualmente, el equipo de trabajo está conformado por varios entrenadores y especialistas. "Trabajan con nosotros alrededor de seis profesores, incluyendo también profesionales que se están especializando en el entrenamiento de arqueros".

Una pasión que se convirtió en proyecto

Romero también habló sobre su vínculo personal con el fútbol y sobre lo que significa para él estar al frente de la escuelita. "A mí toda la vida me gustó jugar al fútbol y siempre tuve la inquietud de poder enseñarles a los chicos. Para mí es algo que disfruto mucho".

Su mirada sobre otros deportes también influyó en la manera en que entiende la formación y la inclusión dentro del fútbol infantil. "Tuve una experiencia a través de mi hijo mayor, que juega al rugby, y eso me permitió conocer otra realidad. En el rugby, por ejemplo, no se suele dejar de lado a un chico por ser gordito, flaquito, petiso o por usar anteojos".

A partir de esa experiencia, Romero planteó una reflexión sobre las dificultades que pueden atravesar algunos niños dentro del fútbol competitivo. "En el fútbol, después de tantos años de haberlo vivido, me di cuenta de que esas situaciones sí ocurren".

El lugar de las escuelitas frente a los clubes

Para Romero, el crecimiento de las escuelitas también está relacionado con una transformación en la manera en que los chicos se vinculan con el deporte. "Hoy muchos chicos se están alejando de los clubes y por eso están creciendo tanto las escuelitas. Hay chicos que, por determinadas características físicas o porque no tienen el mismo nivel que otros, quedan relegados cuando hay competencia y terminan encontrando en las escuelitas un espacio donde pueden jugar y sentirse incluidos".

A ese fenómeno se suma, según explicó, una mayor demanda por parte de las familias. "Cada vez recibimos más chicos que vienen a nosotros directamente y no a los clubes".

Los nuevos horarios de las familias

Romero también relacionó el crecimiento de las escuelitas con los cambios en las rutinas familiares y en los horarios de entrenamiento. "Cuando yo jugaba al fútbol en clubes, muchas veces entrenábamos durante la siesta. Los padres buscaban organizar los horarios para que los chicos pudieran ir a la escuela y después entrenar".

En ese sentido, consideró que las escuelitas ofrecen actualmente una alternativa más compatible con las actividades cotidianas de las familias. "Hoy la realidad de las familias es diferente y muchos padres necesitan horarios más cómodos. Por eso las escuelitas, que suelen entrenar por la tarde o noche, se convierten en una alternativa para muchas familias".

La evolución de los chicos

En cuanto al proceso de formación, Romero destacó especialmente el trabajo que realizan con los niños más pequeños y la evolución que observa en ellos. "Estamos muy contentos. Trabajamos especialmente en la formación de los más pequeños, desde los tres, cuatro, cinco y seis años".

El entrenador explicó que el aprendizaje comienza con cuestiones básicas y que, progresivamente, los chicos van incorporando nuevas herramientas. "Empezamos enseñándoles cuestiones básicas: cómo ubicarse, cómo hacer un saque, cómo relacionarse con la pelota y cómo desenvolverse dentro de la cancha".

Ese proceso, según Romero, también les permitió comenzar a participar en distintas competencias. "Hoy estamos participando en distintos torneos y tenemos un buen desempeño en las diferentes categorías".

Una formación basada en el acompañamiento

Romero remarcó que uno de los principios de la escuelita es respetar los tiempos de aprendizaje de cada niño. "Tratamos siempre de recibir a cada chico como si fuera la primera vez que hace un deporte. Nos acercamos a ellos, los acompañamos y vamos avanzando de a poco, respetando los tiempos de cada uno".

A medida que los chicos adquieren experiencia, son incorporados progresivamente a grupos donde pueden continuar desarrollándose. "A medida que los chicos van adquiriendo experiencia, los incorporamos a grupos con compañeros que están más avanzados. De esa manera también pueden aprender de ellos y mejorar".

El acompañamiento del Club Oriente Petrolero

Además del trabajo de la escuelita, Romero destacó el apoyo que reciben del Club Oriente Petrolero, una institución con una extensa trayectoria en Mendoza. "También contamos con el acompañamiento del Club Oriente Petrolero, una institución que existe desde hace varias décadas en Mendoza y que tiene una historia de alrededor de 50 años. Actualmente su presidente es José Corrales".

El vínculo entre ambas instituciones se refleja también en distintas actividades destinadas a acompañar a los chicos y a sus familias. "Desde el club también recibimos ayuda y acompañamiento. Organizamos actividades como chorizadas, festejos por el Día del Niño y celebraciones por el Día de la Madre".

Finalmente, Romero valoró el respaldo de la comisión del club y de las familias que acompañan el proyecto. "La comisión del Club Oriente Petrolero, encabezada por José Corrales, siempre nos da una mano para que la escuelita pueda seguir creciendo. Estamos muy agradecidos con todos los chicos que forman parte de la escuelita y con las familias que confían en nosotros".

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