Familias temporarias: el programa que da calor de hogar - Mendoza Post
Lunes 8 Feb 2021
porAna Paula Negri
Periodista

"Lloraba cuando estaba en brazos, prefería estar sola en la cuna"; "Comía con las manos"; "No sabía los límites de la vereda y la calle"; "Se iba con cualquiera que le diera la mano"; "Pensó que alguien le iba a robar las zapatillas en mi casa"... Son algunas de las anécdotas que papás y mamás temporarios cuentan sobre los chicos que reciben de los hogares que dependen de la DINAF a través del programa de voluntarios de AVOME.

A principios de este año, un caso conmovió a la sociedad mendocina cuando una familia temporaria intentó evitar que la nena que cuidaba fuera entregada a su familia adoptiva como estaba pautado desde un principio.

Al respecto, Fabiana Erbeta, coordinadora social y legal del programa de familias temporarias de AVOME, explicó en diálogo con el Post, que el principal objetivo de estas familias es dar un hogar y contención al niño que lo necesite para que puedan volver a convivir con su familia de origen o sean asignados a una familia adoptiva.

"Fui a la casa de ellos a hablar sobre el estado de adoptabilidad de la nena muchas veces pero parece que ya lo tenían pensado y actuaron", aseguró haciendo referencia a que la familia se había contactado con anterioridad con la madre biológica de la nena quien expresó en la justicia su intención de que su hija se quedara al cuidado de este familia temporaria de manera definitiva.

AVOME es una asociación de la sociedad civil fundada en 1971 por Alicia Beines de Mayorga como un grupo de voluntarias ayudando a los chicos de la DINAF y con el tiempo lograron tener un edificio dentro del espacio de DINAF. Tenían hogares para contener a los niños que necesitaran y el objetivo siempre fue ayudar a las familias de origen a reintegrar a los chicos.

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Esta organización mantiene un convenio con el Estado para asignar a los chicos a las familias: "Hacemos una evaluación psicológica, medimos el espacio físico, si hay mascotas, si pueden recibir bebés o niños deambulantes. Una vez que está aprobada la evaluación, asignamos un niño o niña a la familia".

"No tenemos requisitos específicos para la conformación de las familias, solo que no estén en el registro nacional de adopción, que tengan mucha predisposición, paciencia y alguna experiencia en crianza. Puede ser una persona sola, parejas igualitarias, todo tipo de familia. El año pasado un nene se quedó en casa de una maestra jubilada de 60 año", comentó.

Después de esta evaluación, la asociación selecciona a los chicos según las demandas que recibe de los hogares y les asigna una de las 25 familias que son voluntarias en Mendoza.

Voluntarios de AVOME.

"No todos los niños que están en hogares son asignados a familias temporarias. Se prioriza si es un bebé, si está triste, si no come, si es un niño que necesita atención, contención", explicó.

Una vez que el niño está en la familia temporaria, se hace un acompañamiento y un seguimiento junto a una psicóloga y una trabajadora social durante un año. Algunas familias reciben un aporte de unos 4500 pesos por mes pero la mayoría no lo acepta. Cuando el niño se reintegra a la familia de origen también se realiza un seguimiento durante el primer año y se le da esta ayuda económica de 4500 pesos.

A la familia temporaria también se les entrega un ajuar que contiene un coche y una cuna, si el niño es más grande, una cama, un colchón. Luego, una vez por mes se les entrega leche, pañales, bolsón de mercadería, medicamentos si es necesario. Hay un libro donde también pueden registrar los primeros dientes, primeros pasos, fotos o cumpleaños.

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Además, AVOME tiene otros proyectos, jardines maternales en Santa Rosa y Godoy cruz y talleres de protección de derechos en la tarde.

La referente de la organización resaltó que la principal motivación de las familias temporarias es el amor y la generosidad que tienen para entregar, todo lo que esa personita deja en su casa. La decisión de recibir a un niño es consensuada con toda la familia.

"El objetivo es brindar el cuidado y la contención para evitar la institucionalización que les permitirá reafirmar el desarrollo de su personalidad y su creatividad. Es un puente para una familia biológica adoptante", aseguró.

"Es imposible decirle a las familias temporarias que no hay amor, se da solo, pero todo el tiempo trabajan con el niño sobre la posibilidad de que van a estar en otra familia o su familia de origen. Muchas veces se quedan como padrinos o madrinas de los chicos que cuidaron, eso depende de la predisposición de la familia adoptante".

Una de las mamás que es parte del programa, Andrea Osorio, le relató al Post su experiencia en los últimos tres años. Ella y su marido, de 41 años ambos, tienen cuatro hijos de 16, 14, 8 y 2 años. Hace tres que decidieron entrar a programa después de consultarlo como familia: Lo decidimos entre todos porque hay que compartir a papá y mamá, juguetes, habitación, baño. Todos colaboran porque mi esposo y yo trabajamos. Uno se va organizando para llevarlo a la escuela, si tenemos que llevar a un tratamiento, a hacerle el documento".

"La primera nena que recibimos tenía 3 meses, no fijaba la mirada, no sonreía, no quería estar alzada, se sentía cómoda solita en la cuna, lloraba cada vez que estaba en brazos, pero a las dos semanas de convivir con nosotros ya nos pedía upa y comprendió perfectamente el vínculo del abrazo. Es increíble el poder de resiliencia que tienen los chicos. Cuando cumplió 9 meses se fue con su familia adoptiva", dijo sobre su experiencia.

Andrea junto a su marido, sus hijos y el pequeño que estaba a su cuidado.

"A las pocas semanas ingresó una nena de dos años que estuvo tres meses con nosotros. Esa nena no tenía vínculos estables por lo que cualquier persona que le daba la mano, ella lo agarraba y se iba. Le llevó un tiempo darse cuenta que ella tenía que quedarse con nosotros y que la íbamos a cuidar. Un domingo cuando se iba con su familia adoptiva, le expliqué que era el momento de despedirse. Nos dio un beso y un abrazo a cada uno y se fue con su mamá adoptiva".

Ella es maestra jardinera y toda la familia ayuda con el cuidado de los chicos que reciben: "Preparamos una cama o cuna en una habitación o en otra. Ellos tienen sus juguetes y sus pertenencias. Recibimos también a un nene de 4 años. Me dieron zapatillas para él y cuando salimos a la plaza las agarró. Le pregunté por qué y me dijo que era porque no quería que nadie se las saque. Ahí le expliqué que nadie se las sacaría que puede compartir sus cosas pero son suyas. Tampoco tenía fijado el límite de la calle y la vereda por lo que era muy peligroso salir a caminar con él. Estuvo siete meses con nosotros".

Andrea y su familia.

"El último bebé que recibimos fue en pandemia, tenía tres meses, estuvo siete con nosotros por lo que se fue de casa habiendo aprendido a caminar".

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"El hecho de que se acuesten y se levanten con las mismas personas hace la diferencia en su desarrollo. Salir a comprar, aprender a comportarse en familia. Esa posibilidad de desarrollarse no la tienen en los hogares y no lo tenían antes, ahí pueden ver que otra vida es posible", dice Andrea.

"Nunca nos ha tocado un caso que no podamos manejar. Los límites los ponemos entre los niños y nosotros. Somos muy de hablarles. Desde ese momento una los habilita que se fue todo bien. Aparte, tenemos un excelente acompañamiento de una psicóloga y una trabajadora social de AVOME".

Para comunicarse con AVOME podés llamar al 4281149 o al 2612656544, Facebook o Instagram. La dirección es Armani 1800 en Villa Hipódromo, Godoy Cruz.