Especialistas aseguran que no es peligrosa y destacan su rol clave en el control de insectos.
Cómo es y por qué buscan a la "araña sonriente" en los barrios de Ciudad
Entre hojas y rincones verdes de los jardines, una figura silenciosa teje su trampa con precisión geométrica. Se trata de una araña cada vez más observada en jardines urbanos y que en la actualidad es objeto de estudio científico para entender cómo se adapta a la vida en la Ciudad.
Científicamente conocida como Argiope argentata, o como araña tigre, es protagonista de un proyecto impulsado por el Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Áridas (IADIZA) del CONICET, el cual busca comparar sus características en ambientes naturales del piedemonte y en zonas urbanizadas del Gran Mendoza.
La investigación apunta a medir su tamaño, peso y capacidad reproductiva, además de analizar sus huevos, para determinar si el entorno urbano favorece o condiciona su desarrollo.
A simple vista, no pasa desapercibida. De cuerpo plateado con tonos amarillos y marrones, y dibujos que esbozan diversas figuras en su lomo. Esta araña suele instalarse en jardines, parques y terrenos baldíos, donde encuentra abundancia de insectos.
Juan Pablo Coniglione, del Departamento de Fauna Silvestre de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, en diálogo con el Post, explicó que: "No es peligrosa. Aunque posee veneno, este no tiene importancia médica para el ser humano".
El especialista detalló que se trata de una especie de temperamento tranquilo, que solo puede morder si es manipulada o presionada. En esos casos, indicó, el efecto "es comparable al de una picadura de abeja o avispa", con dolor leve y localizado.
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Su presencia, además, resulta aliada para el equilibrio ambiental. Según explicó Coniglione, estas arañas son "excelentes controladoras biológicas", ya que se alimentan de moscas, mosquitos y otros insectos que pueden convertirse en plagas.
Adaptable y "algo" discreta, la araña sonriente habita tanto en zonas rurales como urbanas. En las ciudades, la especie se instala entre plantas y estructuras donde circulan insectos voladores, tejiendo sus características telas.
En ese entramado, "tejen una estructura de seda más gruesa en forma de zigzag llamada estabilimento. Puede cumplir distintas funciones: dar estabilidad a la tela, hacerla visible para que las aves no la destruyan accidentalmente y, según algunos estudios, reflejar luz ultravioleta que atrae a insectos polinizadores hacia la trampa".
En sus telas esta araña resguarda sus crías en sacos de seda, o "ootecas", de tonalidades verdosas o amarillentas, cuyo color funciona como camuflaje natural frente a depredadores.
Tamaño de la araña "sonriente"
En cuanto a su tamaño, presenta una marcada diferencia entre sexos: las hembras, que son las más visible, pueden alcanzar hasta 2,5 centímetros de cuerpo, mientras que los machos son considerablemente más pequeños, miden unos 4 ó 5 milímetros.
Otra de sus particularidades es el comportamiento reproductivo. "El canibalismo sexual ocurre con frecuencia", señaló el especialista, al explicar que la hembra puede atacar al macho tras el apareamiento.
Desde Fauna recomendaron no intervenir ante su presencia. "Lo mejor es dejarlas tranquilas", sostuvo Coniglione, al remarcar que no ingresan a las viviendas y cumplen un rol ecológico clave.
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