Murió Angelina Caterino, la Madre de Plaza de Mayo mendocina

Su vida estuvo marcada por la búsqueda de su hija desaparecida durante la última dictadura y por el esperado reencuentro con su nieta, nacida en cautiverio.

Murió Angelina Caterino, la Madre de Plaza de Mayo mendocina

Por: Andrés Figueroa

Mendoza despide a una de las mujeres más emblemáticas en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Angelina Caterino de Castro, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Mendoza, falleció a los 91 años dejando un legado marcado por la perseverancia, el compromiso y una búsqueda incansable que atravesó gran parte de su vida. Su historia quedó ligada para siempre a la recuperación de su nieta, nacida durante el cautiverio de su hija desaparecida durante la última dictadura militar.

Conocida afectuosamente como "Angelita", Caterino se convirtió en un símbolo de la resistencia de las familias que nunca dejaron de reclamar respuestas sobre el destino de sus seres queridos. La desaparición de su hija la impulsó a recorrer oficinas públicas, tribunales, organismos de derechos humanos y diferentes instituciones en busca de información que permitiera reconstruir la verdad sobre lo ocurrido.

Durante décadas participó activamente de las tradicionales rondas y actividades organizadas en Mendoza para mantener vigente el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia. Su presencia en marchas, actos y conmemoraciones la transformó en una figura reconocida dentro de la provincia y en una referente para las nuevas generaciones comprometidas con la defensa de los derechos humanos.

Uno de los momentos más significativos de su vida llegó cuando logró encontrar a su nieta, quien había nacido en cautiverio durante el terrorismo de Estado. Ese reencuentro representó no sólo una reparación personal después de años de incertidumbre y dolor, sino también una muestra del valor de la búsqueda colectiva impulsada por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en todo el país.

La noticia de su fallecimiento provocó numerosas expresiones de dolor y reconocimiento por parte de organismos de derechos humanos, dirigentes políticos y ciudadanos mendocinos que destacaron su entereza y compromiso. Su historia trascendió el ámbito familiar para convertirse en un testimonio vivo sobre las consecuencias del terrorismo de Estado y la importancia de sostener la memoria como herramienta para fortalecer la democracia.

La vida de Angelina Caterino deja una huella profunda en Mendoza y en la Argentina. Su lucha demostró que la búsqueda de la verdad puede sostenerse incluso frente al paso del tiempo y las adversidades más dolorosas. Hoy, quienes compartieron su camino la recuerdan como una mujer valiente que transformó el dolor en militancia y que nunca dejó de exigir justicia hasta encontrar parte de las respuestas que buscó durante décadas. 

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