Clases en Mendoza: Cruzan datos de alumnos y maestros sin vacunar

No podrán obligar a las familias antivacunas a inocular a sus chicos. Pero sí intentarán "motivarlos". Podrían jugar el Ítem Aula con maestros antivacunas. Por la pandemia, el SUTE discutirá la fecha del 21 de febrero para iniciar las clases. Se reúnen el jueves.

Clases en Mendoza: Cruzan datos de alumnos y maestros sin vacunar

porRicardo Montacuto
Director Periodístico

El gobierno mendocino cruzará los datos del sistema nacional de vacunas Nomivac con el padrón de alumnos del sistema público y privado con subsidio estatal, y también con la nómina de docentes y no docentes de la provincia, para saber quiénes son los que están vacunados con el esquema completo, y quiénes no. No habrá "pase sanitario" para obligar a alumnos y maestros a vacunarse, aunque el famoso Ítem Aula que compone el salario docente podría tener un rol en esta pandemia, para "empujar" a educadores antivacunas a inocularse contra el coronavirus. Aún no se deciden los protocolos de ingreso y permanencia en las aulas, y se apostará a la "presión social" de los grupos de padres, para que la vacunación anti covid avance lo más rápido posible en el sistema escolar mendocino venciendo la resistencia de otros padres "antivacunas". Entretanto, el gremio de maestros SUTE, recientemente recuperado por una conducción peronista, estudia pedirle al gobierno escolar encabezado por José Thomas que postergue el inicio de clases ante el avance fulminante de la variante Ómicron de Covid-19, que ya ha producido más contagios en enero de este año, que en toda la pandemia.

El avance del virus y cómo afrontar el comienzo de clases es el tema central que se analiza y discute a menos de un mes del inicio del ciclo lectivo el 21 de febrero. El jueves, en una reunión clave, el SUTE, la DGE y probablemente funcionarios del gobierno abordarán este problema, en una amplia agenda que incluye infraestructura escolar, salarios, ley educativa (frenada en la Legislatura), y prestaciones de la OSEP.

Muy probablemente, un mes y medio atrás nadie habría estado pensando en cómo empezar las clases, luego de un 2021 en que las escuelas que dependen de la provincia tuvieron presencialidad completa, con burbujas de aislamiento propias de las infecciones con las variantes Pangolin (la original), Manaos, y luego Delta. Pero la irrupción feroz de la Ómicron desde que fue descubierta en África en noviembre del año pasado obliga a un replanteo, aunque con una premisa: en el gobierno provincial, en la DGE, y en el gobierno nacional, quieren salvar la presencialidad. Luego, dependerá de las herramientas de cada distrito y de los gremios docentes. La nueva conducción peronista del SUTE encabezada por Carina Sedano y cuyo referente político es el secretario general de la CTA Mendoza, Gustavo Correa, es más negociadora que el trotskismo que les precedió al frente del sindicato. Pero puede ser más dura e intransigente, llegado el caso. Más allá de la política, en lo que todos coinciden es que el gran tema es la vacuna.

¿Qué hacer?

En el gobierno admiten que no hay herramientas para obligar a las familias antivacunas a inocular a sus hijos. El problema va a ocurrir cuando coincidan en el aula chicos con el esquema completo de vacunación, junto a quienes no tienen ni una sola dosis por decisión familiar. "No podemos hacer nada, más que motivarlos y empujarlos a que se vacunen" dicen en la DGE, donde no ven con malos ojos que sean las escuelas las sedes de vacunación a partir del 21 de febrero. Sobre este punto en particular, el SUTE estaría de acuerdo. El éxito histórico de la vacunación en la Argentina, desde que en 1884 durante la presidencia de Roca se promulgó la vacunación obligatoria para niños, fue porque comenzó a ejecutarse justamente en las escuelas.

La presencialidad funcionó en 2021 en Mendoza.

El problema no es menor. Según el último informe de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Mendoza, el porcentaje de población vacunada con el esquema en Mendoza es del 74,29 %. El número baja del 70 % si se considera la población menor de tres años. Ello implica que en esta provincia aún hay cerca de medio millón de personas sin vacunar, o con el esquema incompleto. ¿Qué hacer? ¿Qué decirle a una familia con hijos vacunados, que convivirán en el aula con no vacunados? No se los puede separar, ni discriminar. Y además el derecho a la educación es universal y es de los alumnos y alumnas del sistema. Pero se puede contar con buena información. El gobierno ya cruzó el padrón de docentes de Mendoza con el sistema Nomivac, donde están registradas las dosis aplicadas a cada persona en este país. "La verdad es que tenemos un porcentaje de docentes vacunados, superior a la media de la población general" dicen en la DGE. Pero así como no pueden obligar a los alumnos, se guardan una herramienta de presión para los docentes antivacunas. "Si no están vacunados, podemos pedirles que no se presenten a trabajar, y entraría en juego el Ítem Aula. Es una herramienta difícil, pero posible..." dicen en el gobierno escolar. Y ponen de ejemplo lo que ocurrió con el tenista Novak Djokovic en el Abierto de Australia. El número uno del mundo no pudo jugar, fue deportado, y perdió fortunas por ello. O la decisión que obligó a montañistas a inocularse para subir al Aconcagua aquí en Mendoza, aunque el escándalo alrededor de la pareja del jefe de policía Roberto Munives, Mónica Delsouc, no convierte esta restricción a deportistas en un buen ejemplo.

En Mendoza, la vacunación infantil de 3 a 11 años comenzó en diciembre.

¿Y con los alumnos? También se hará un seguimiento caso por caso, cruzando el padrón de estudiantes con el Nomivac. Y luego, se intentará indagar a las familias e inducirlas a vacunar. También formaría parte del menú trasladar la vacunación a las escuelas. Ayer se dio un paso, cuando se anunció que habrá equipos de vacunación en las escuelas de verano de los municipios del Gran Mendoza, para inmunizar a más chicos antes del 21 de febrero.

La fecha

Puede que cuando el jueves se vean las caras el gobierno y el SUTE, la fecha de inicio de clases sea materia de discusión. "Esperamos que el 21 de febrero no sea una cosa de Patria o Muerte. Como viene esta cepa, no sabemos realmente si en ese momento la pandemia estará más fuerte aún. Al gobierno no les hace realmente nada esperar dos o tres semanas y ver qué pasa. Hay jurisdicciones que van a empezar en marzo. Si empezamos las clases con diez chicos por aula porque los demás están contagiados o aislados, o en las zonas rurales trabajando en las cosechas, esos chicos se van a atrasar. Es mejor arrancar con todos..." especuló una fuente gremial. El punto será áspero. Ni el titular de la DGE José Thomas ni el gobernador Rodolfo Suarez estarían muy dispuestos a retrasar el calendario. "Lo que queremos es que la vida sea lo más normal posible" dicen en el oficialismo, y apuestan a que la presión social sobre todo de padres y madres para que haya clases, sería suficiente para convencer al gremio. "A lo mejor perdemos algunos días de clases, pero si nos paran el inicio, no nos ganan una elección nunca más" especula alguien que mira el dilema con ojo político. Sin embargo, este año no es electoral. Y el gobierno podría chocar este jueves con una pared en la discusión con el sindicato donde además de la vacunación, los protocolos y la fecha de inicio de clases, en agenda hay salarios, ley de educación, estado de las escuelas e infraestructura escolar, y prestaciones de la OSEP. Sobre este último punto, las quejas de los gremios estatales son notorias. "Si alguien se pone una mutual de socorros mutuos, daría un mejor servicio" dijo uno de los dirigentes.

El protocolo en el aula

El gobierno escolar va a esperar para rehacer el protocolo de presencialidad, ya que la variante Ómicron prácticamente dio por perimido el último aprobado en el Consejo Federal de Educación el año pasado. Y no hay aún siquiera conversaciones entre Nación y Provincias para acordar uno nuevo. Sí es seguro que no se pedirá un "pase sanitario" aunque se empujará "de hecho", y que se reforzaría el uso del barbijo y la ventilación cruzada en el aula. "En verdad, ahora no estamos en condiciones de establecer un protocolo, hasta saber en qué punto de la pandemia estamos. Eso lo sabremos unos días antes de las clases. Hoy, es imposible determinar nada, tal como está la pandemia...." se sinceran en la DGE.

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Entretanto, ya hay algunas fechas para otros sistemas. Ayer, las comunidades educativas de los colegios secundarios de la UNCuyo recibieron una comunicación sobre el inicio de clases. Serán el miércoles 2 de marzo, luego de los feriados de Carnaval de los días lunes 28 de febrero y martes 1 de marzo.