Al analizar el caso del funcionario mendocino que fue detenido en un control vial con una elevada alcoholemia, el toxicólogo Sergio Saracco explicó en Radio Post cómo actúa el alcohol en el organismo, las limitaciones de los alcoholímetros y los riesgos de conducir bajo sus efectos.
Saracco: "Con 2 gramos de alcohol, la percepción y los reflejos están alterados"
La detención de un funcionario provincial en San Rafael, Diego Silvestre quien registró más de 2 g/l de alcohol en un control de tránsito, motivó un análisis médico sobre las consecuencias del consumo excesivo y la conducción. "El punto central es que si vamos a manejar no hay que tomar alcohol. Si yo me fui con el auto a alguna reunión, yo sé que no tengo que tomar alcohol. Si voy a decidir tomar, me voy con cualquier taxi, Uber o lo que fuere", enfatizó el toxicólogo Sergio Saracco durante una entrevista en el programa "Tenés que saberlo" por Radio Post.
El especialista recordó que "durante el embarazo, la lactancia y menores de 18 años, por una cuestión de neurodesarrollo y a la hora de realizar actividades de riesgo como conducir un vehículo es cero alcohol".
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Saracco explicó que el cambio en los hábitos de consumo, con una mayor presencia de bebidas de alta graduación, facilita alcanzar valores elevados de alcoholemia. Precisó que una unidad estándar equivale a "100 cm³ de vino", a "una lata de 300 cm³ de cerveza a 4 grados" o a "30 cm³ de fernet solo". Así, "con dos Fernet equivale a una botella de vino o a seis latas de cerveza", y si se agregan destilados, "con pocos tragos alcanzamos altos valores de alcoholemia que supera el gramo ampliamente".
Respecto de la posibilidad de que una persona amanezca aún alcoholizada, señaló que el alcohol "principalmente se metaboliza o se degrada por vía hepática" y que el organismo elimina en promedio "0,15 g por hora". Por eso, "si yo me fui a dormir con 3 g de alcoholemia y me levanto a la mañana para salir, voy a estar ahí en los 2 g fácilmente". Añadió que esta situación es habitual en pericias: "Eso lo hemos visto frecuentemente".
El médico también destacó que, si queda un remanente de alcohol en sangre, "podemos hacer el cálculo retrospectivo", una herramienta que "tiene 100% validez jurídica porque tiene un respaldo científico indudable". Sobre los controles viales, aclaró que el alcoholímetro en aire espirado "es una técnica de screening o tamizaje" y que, si arroja un resultado positivo, "yo necesito validarlo con una prueba más específica, que es el caso de la cromatografía". Por encima de 1,80 g/l, advirtió, el valor exacto puede variar: "Puede ser un tres, puede ser 2,5, puede ser cuatro".
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Finalmente, describió los efectos del alcohol al volante: "Se altera todo lo que hace al sensorio perceptivo", aparece una "visión túnel" y aumenta el tiempo de reacción. El riesgo se agrava al mezclar alcohol con energizantes, que generan "una falsa sensación de que estoy bien, que estoy fantástico, que estoy sobrio y salgo como un Superman a la calle con todos mis reflejos alterados que potencian el riesgo de accidente".
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