Quincho: entretelones del bochorno, papelón en un Concejo y la nueva UNCuyo

Por qué la Corte cajoneó 6 años la causa de Alan Villouta; el exfutbolista que llegó con Adriana García a la UNCuyo; papelón en un homenaje a San Martín; la foto del fin de semana: Ulpiano con...; otra perlita de la concesión de la ruta 7; y más.

Quincho: entretelones del bochorno, papelón en un Concejo y la nueva UNCuyo

Por: Mendoza Post

Era fin de semana largo y el centro volvía a tener más movimiento de lo habitual. Pasadas las vacaciones de invierno, todavía quedaba mucha nieve acumulada en la montaña y eso, más la reapertura de Penitentes después de casi una década, ayudó a que muchos turistas eligieran Mendoza para aprovechar el feriado.

Así como muchos sostienen que "las carreras de autos arrancan unos días antes en el taller", la cena de los amigos comenzó a mitad de semana. El Omar, el radical del grupete, inauguró un debate que recién terminaría el sábado a la tarde: esta vez, conseguir consenso entre los cuatro iba a ser más difícil que conseguir mesa. Hubo propuestas, vetos cruzados y hasta un acuerdo que duró menos que la alianza de Milei con Villarruel. Hasta que el Flaco Dani, el peronista de la banda, tiró Francesco sobre la mesa como quien encuentra una fórmula de unidad en una interna que parecía imposible. Y listo.

El Ruso, el economista y hombre de negocios, llegó primero y eligió todo: mesa, entrada y vino. Lo siguió Ludovico, el fan de Milei y Macri, que aprovechó esos minutos a solas para consultarle por un negocio que estaba pensando armar en Mendoza. Menos mal que ahí nomás cayeron el Omar y el Dani y la charla se interrumpió: Ludovico ya había recibido un buen baño de realidad del Ruso, aunque no el suficiente para abandonar la idea.

El vino, un blend de Mendes Unus, ya estaba servido cuando el Omar levantó la copa y, ante la cercanía del feriado del lunes, exclamó:

-¡¡¡Un brindis por el aniversario del paso a la inmortalidad del general José de San Martín ocurrido el 17 de agosto de 1850!!!

-¡Salud! -lo siguieron todos-.

Después del sorbo obligatorio, el Flaco Dani, con una sonrisa, dejó la copa sobre la mesa y le preguntó al Omar:

-¿Con qué necesidad lo dijiste casi a los gritos? Aparte le metiste la frase completa del "paso a la inmortalidad de..." y la fecha... Un "brindemos por el General" alcanzaba.

-No, señor. Hay que seguir educando. No solamente en la escuela. También en la calle, en los bares, en una mesa de restaurante, para que no se repita lo de la concejal de Capital. Papelón.

-¿Qué pasó? -se interesó Ludovico-.

-Una concejal de Capital hizo un posteo por el paso a la inmortalidad de San Martín... ¡el 10 de agosto!

-¡Nooooooo!

-Sí, señor. Según una representante de los vecinos de la Ciudad de Mendoza, San Martín se murió un 10 de agosto.

La historia que publicó la concejal Carla Ernani (LLA+CM) el 10 de agosto. Posteriormente, corregiría el error.

-Bueno... -intervino el Ruso-. Capaz que se confundió.

-¡Claramente se confundió! -reaccionó el Omar-. ¿De qué hablás?

-No, ya sé -dijo el Ruso, riéndose-. Lo que digo es que debe haber confundido dos fechas, porque un 10 de agosto San Martín asumió como gobernador intendente de Cuyo. Ahí tiene una explicación.

-Ahora entiendo todo -largó el Omar-.

-¿Qué entendés?

-La IA. Hay funcionarios que abren ChatGPT o Gemini a la mañana, ponen "efemérides de hoy" y ven qué aniversario destacar en sus redes sociales, para justificar la mitad del sueldo.

Después de las risas, el Dani largó:

-Muchachos, el problema es que cada tanto aparece una falla en la Matrix, como esta, que los deja al descubierto.

(...)

El caso Alan Villouta y la pregunta que nadie quiere responder en la Corte

Tras la llegada de los platos principales, la charla giró hacia algo sustancialmente más importante. El nombre de Alan Villouta apareció casi naturalmente, porque había sido el tema de la semana en Mendoza a raíz de la prescripción de la causa contra Alejandro Verdenelli, quien había sido condenado a 3 años de prisión en suspenso y 8 años de inhabilitación para conducir.

-Es increíble esta causa por varios motivos -arrancó el Dani, ya más serio-. Primero, porque una causa tan sensible para la sociedad haya dormido casi seis años en la Corte. Segundo, porque después de todo ese recorrido haya terminado prescribiendo por un día. Y tercero, porque mientras todos se pasan la pelota, nadie parece hacerse cargo del cagadón. 

-Evidentemente en algún momento alguien les avisó a los jueces de la Sala 2 que había que resolver, porque si no, es difícil entender que hayan firmado prácticamente sobre la fecha límite. Lo resolvieron un día antes de que prescribiera la causa. Pero después había otro paso: había que notificar a Verdenelli, y esa notificación no habría llegado a tiempo.

-No fue tan lineal como lo estás contando -intervino el Omar-. Acá hay varios pasos, distintos plazos y actuaciones que hay que poner en orden para entender realmente qué pasó.

-A ver.

Alan Villouta (21) murió atropellado frente a La Barraca por Alejandro Verdenelli, quien se entregaría 60 horas después del homicidio. 

-A Alan Villouta lo mataron en agosto de 2017, y la primera gran polémica de la causa apareció durante la instrucción, con el accionar del fiscal Carlos Torres.

-¿El mismo Torres que después fue ascendido a juez por Cornejo? -largó el Dani-.

-El mismo. Carlos Torres. Dejó afuera el dolo eventual y la causa quedó encuadrada como homicidio culposo, una pena de tres a seis años. Este dato es importante para entender lo que pasó esta semana, porque de ahí surge el plazo de la prescripción: el máximo de la eventual pena, o sea, seis años. En primera instancia, a Verdenelli lo condenan en abril de 2020, con tiempo de sobra, a tres años de prisión y ocho años de inhabilitación para conducir. Pero a partir de ahí, el "reloj" de la prescripción vuelve a activarse desde cero para que la condena quede firme.

-Entonces, la condena debía quedar firme antes de abril de 2026 para que no prescriba la causa.

-Exacto. Y ahí entra a jugar con ese plazo el Eduardo De Oro, el abogado de Verdenelli. Después de la condena de primera instancia, la defensa presentó un recurso de Casación. En aquel momento no se había aprobado aún la reforma que establecía los sorteos para conformar las salas, y entonces debía resolver la Sala Penal integrada por Palermo, Adaro y Valerio. Y acá viene el primer dato escandaloso: ese recurso de Casación recién fue rechazado en febrero de 2026.

-¡Cinco años y diez meses! -saltó el Dani-.

Ver más: La muerte de Alan Villouta quedó impune porque prescribió la causa

-Exactamente. Cinco años y diez meses para resolver una Casación.

-Bueno, pero entonces llegaron con un par de meses de margen -dijo Ludovico-. O sea, faltaban dos meses para que la causa prescriba.

-No es tan así. Ahí está la segunda parte del problema. Después del rechazo de la Casación, De Oro presentó un recurso extraordinario federal para intentar llegar a la Corte Suprema de la Nación. Ese recurso también tenía que ser analizado por los mismos jueces, que debían decidir si correspondía concederlo o rechazarlo.

-¿Y cuánto tardaron?

-El tiempo que, tomado aisladamente, no parece una locura: unos dos meses. El problema es que ya sabían que la causa estaba al borde de la prescripción. Y el REF terminó siendo rechazado un día antes de que venciera el plazo.

-Ahí sí estamos hablando del límite -dijo el Dani-.

-Exactamente. Si lo mirás en abstracto, dos meses para resolver un recurso extraordinario federal pueden ser un plazo razonable. Pero si sabés que la causa está a un día de prescribir, también podrías preguntarte por qué no lo resolvieron antes.

-Y después vino la notificación -agregó Ludovico-.

-Sí. El rechazo del REF fue notificado al abogado defensor a través de la casilla electrónica. Pero, al tratarse de una condena penal, también debía notificarse al condenado personalmente. Y ahí aparece otro capítulo de esta historia.

-¿Qué pasó?

-Según la versión que circuló, De Oro le habría dicho a Verdenelli que se tomara unos días y se fuera a Malargüe. Cuando regresó al Gran Mendoza y pudo concretarse la notificación, ya habían pasado un par de días desde el momento en que se había cumplido el plazo de prescripción.

-O sea que por días...

-Por días.

Alejandro Verdenelli fue condenado en agosto de 2020 a 3 años de prisión en suspenso y 8 años de inhabilitación para conducir.

El Omar negó con la cabeza.

-Pero esperá. Hay algo todavía más raro. Porque una cosa es preguntarse por qué tardaron dos meses con el REF y otra muy distinta es por qué tardaron cinco años y diez meses con la Casación.

-Exactamente -dijo el Omar-. Ahí está la verdadera pregunta.

-¿Y se sabe por qué?

-Oficialmente, no hay una explicación que permita reconstruir qué pasó durante todo ese tiempo. Pero en Tribunales circuló una versión esta semana.

-¿Cuál?

-Que dos de los tres jueces firmaron el rechazo del recurso de Casación bastante antes. El tercero, en cambio, habría pedido más tiempo para estudiarlo en profundidad.

-¿Con qué objetivo?

-Supuestamente, para analizar si correspondía incorporar un atenuante a favor de Verdenelli, vinculado con la conducta de Alan. La idea habría sido estudiar si la víctima había cruzado por un lugar prohibido y cuánto podía incidir eso en la responsabilidad del condenado.

-¿Como el caso de los chicos que estaban sentados en el cordón de la rotonda del Challao? -preguntó Ludovico-.

-Sí, salvando las diferencias. Acá, según esta versión, se habría querido estudiar si algo similar podía tener incidencia en la valoración de la responsabilidad.

-¿Y ese juez nunca terminó de resolver?

-Eso es lo que habría pasado. El tiempo fue pasando y, cuando la fecha de prescripción empezó a acercarse peligrosamente, le habrían advertido. Entonces dejó de lado esa idea, firmó el rechazo de la Casación y salió la resolución.

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-¿Y quién fue? -preguntó Ludovico-.

El Omar miró al resto y se encogió de hombros:

-Ese es justamente otro de los problemas. Nadie lo dice.

-¿Cómo que nadie lo dice?

-En la Corte se cubren. O aparecen versiones diferentes. Uno pregunta quién demoró, quién pidió más tiempo, qué pasó durante esos años y todo se vuelve una nube de versiones cruzadas.

-La famosa niebla institucional -ironizó el Ruso-.

-Exactamente -adhirió el Dani-. Y así nadie sabe nada, nadie explica nada y nadie se hace cargo de nada. Se cubren entre ellos, muchachos. Más casta que eso no se consigue.

El Dani tomó la copa y la giró lentamente sobre la mesa:

-Acá, para mí, hay algo que va más allá de la discusión jurídica.

-¿Qué?

-Es una cuestión moral.

-Ahí viene Lilita -se rió Ludovico-.

-Sí, ahí viene Lilita -contestó el Dani-. Porque una cosa es que un expediente complejo lleve tiempo. Otra cosa es que una Casación tarde cinco años y diez meses. Podés estar desbordado, podés tener miles de expedientes, podés tener una Corte llena de trabajo. Todo lo que quieras.

-Pero...

-Pero si no te alcanza el tiempo para resolver las causas, hay algo que tenés que revisar en cómo estás administrando ese tiempo. Y antes de hablar de una reforma judicial, de crear tribunales nuevos, de nombrar más gente y de inventar otra estructura, yo empezaría por algo bastante más sencillo.

-¿Qué?

-Laburar. Menos viajes, menos conferencias, menos congresos en cualquier lugar del mundo y, como diría mi vieja, "más horas silla-culo".

Los jueces de la Sala Penal: José Valerio, Omar Palermo y Mario Adaro.

-Pero está bien que se capaciten afuera -intervino Ludovico-.

-Primero resolvé las causas. Porque si sos el padre de Alan y ves que la causa de tu hijo estuvo casi seis años esperando una resolución y después ves a alguno de los jueces disertando en el culo del mundo, ¿qué querés que piense?

La mesa quedó en silencio unos segundos.

-Y encima -agregó el Omar- después nadie te puede explicar por qué tardaron tanto.

-Eso es lo más difícil de digerir -dijo el Dani-.

-Porque al final podés discutir la interpretación jurídica, el dolo eventual, el homicidio culposo, los recursos, la prescripción, todo. Pero hay una pregunta que sigue ahí y nadie responde: qué hicieron durante cinco años y diez meses para no resolver una Casación.

El Ruso, que permanecía con el teléfono en la mano, justo vio una foto de Cornejo y el procurador Gullé con los padres de Alan, reunidos el viernes en Casa de Gobierno.

-¿Qué va a hacer el Gobierno y la procuración ahora? ¿Qué les dijeron a los padres?

-La apelación va a apuntar a revisar el cómputo de los plazos de prescripción -arrancó el Omar-. La discusión va a pasar por encontrar actos que hayan podido interrumpir el curso de la prescripción.

-Traducí -pidió Ludovico-.

-Van a plantear que hay actuaciones procesales que pueden interrumpir el reloj. Por eso van a revisar todo el derrotero de la causa: cuándo se presentó cada recurso, cuándo se resolvió, qué ocurrió entre una resolución y la siguiente presentación de la defensa y qué otros actos procesales pueden haber tenido efecto sobre el plazo.

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(...)

Asumió García en la UNCuyo: el exfutbolista, el reencuentro Stevanato-Suarez y una foto que hizo ruido

Luego de un popurrí de temas, los amigos se dedicaron a hablar de lo que había ocurrido unas horas antes, el sábado al mediodía: la asunción de la rectora Adriana García y del resto de las nuevas autoridades de la UNCuyo. El Flaco Dani, el peronista del grupete, se había mezclado entre los "compañeros" que estuvieron presentes.

-A final, como les dije hace varias semanas, el esposo de la rectora, el Toti Cueto, asumió como secretario General. Y prácticamente todos los funcionarios que les anticipé... Bah, todos menos uno.

-¿Quién?

-El Raúl Mercau. Finalmente no aceptó y, en su lugar, como secretario Económico quedó Nicolás Sanfilippo.

-¿Nicolás Sanfilippo? Mirá vos. Homónimo del exjugador del Lobo, Andes Talleres, Palmira...

-No es homónimo -contestó el Dani, riéndose-. ¡Es él!

Nicolás Sanfilippo, en su etapa en Palmira.

-¡Noooo!

-Sí, señor. El mismo. Después de retirarse del fútbol siguió vinculado a la vida universitaria, que en realidad nunca había abandonado. Y ahora terminó asumiendo como secretario Económico de la Universidad.

Toti Cueto, esposo de la rectora y secretario General, y el resto de los funcionarios que asumieron el sábado.

-¿Muy concurrido el acto? ¿Quiénes fueron? -se interesó el Omar-.

-Hubo de todo. Jueces, legisladores de distintos partidos, dirigentes universitarios, gente del radicalismo, del peronismo... Estuvo la Anabel, la Mariana Juri, el Martín Aveiro...

-¿Intendentes?

-Ahí está lo interesante. Dos.

-¿Dos nada más?

-Dos.

-¿Quiénes?

El Dani sonrió:

-El Yayo y Stevanato.

El Omar dejó la copa sobre la mesa.

-Pará. ¿De los 18 intendentes fueron justamente esos dos? -insistió el Omar-. Mirá vos. Hacía rato que no se mostraban juntos, después de instalarse como una posible alianza pensando en el 2027.

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-Ahí tenés a un compañero y un correligionario que tienen vuelo propio, que no están necesariamente atados a las estructuras y que, cada uno a su manera, viene mostrando disposición a dialogar. Prácticamente, el modelo de gestión que ganó en la Universidad.

-¿O sea que para vos la Universidad puede ser una especie de laboratorio político? ¡Dejate de joder! -largó el Omar-.

-No sé si laboratorio. Pero sí hay algo interesante. El modelo nuevo que aparece en la Universidad es el del diálogo. Y eso es justamente lo que están mostrando estos dos -siguió el Dani, mientras mostraba algunas fotos del acto en la UNCuyo-.

  Matías Stevanato, intendente de Maipú, y Ulpiano Suarez, intendente de Capital. A la derecha, la senadora Mariana Juri, uno de los nombres que asoma como posible sucesora de Suarez.  
  Valentina Stevanato, su padre Matías Stevanato, la rectora Adriana García y Ulpiano Suarez.  
Ulpiano Suarez con Carlos Ciurca y su esposa, Verónica Valverde.

-¡El amiiiiiiiiiiiiigo! -reaccionó el Omar al ver la última foto, la de Suarez con Ciurca-. ¿No será demasiada la amplitud que profesa?

-¿Por qué? -preguntó el Dani, haciéndose el distraído-.

-Una cosa es abrir el juego con el peronismo y otra es sentarse con alguien que conoce demasiado bien los recovecos, las mañas y dónde está cada trampa.

(...)

Lo último de la interna

-Bueno, ya que estamos con el Yayo -siguió el Dani-. ¿En qué andan los candidatos del oficialismo? Porque esta semana también hubo movimiento.

-El Yayo tuvo su acto con la gente de Villarruel -contó el Omar-. Lo hizo en Mendoza y juntó unas 200 personas.

-¿Doscientas?

-Más o menos. Y tuvo algunas perlitas. Miren quién apareció.

El Omar sacó el teléfono y mostró una foto:

-¡El Bigote! -exclamó el Dani, al reconocer a Germán Roque Pérez como el autor de la selfie-.

-Exactamente. El dueño del restaurante El Bigote, que está frente al Polimeni, en Las Heras. Tiene una carrera breve, pero bastante variada. En 2023 fue precandidato a intendente de Petri. Después saltó y se fue con Orozco. Más tarde se hizo mileísta con los Guardianes del León. Después apareció con Hebe Casado y ahora terminó apoyando al Yayo.

-Raaaaaaro... -dijo el Dani-.

-Es buen tipo. Pero tiene convicciones bastante efímeras -completó el Omar-.

-Esperá, esperá -interrumpió Ludovico-.

El libertario del grupete le pidió el teléfono al Omar, hizo zoom y anunció un hallazgo:

-¡El Jesús del Parque apoya al Yayo!

-¿Quién? -preguntó el Ruso, desconcertado-.

-¿No lo conocés? El Jesús del Parque. El personaje que anda por el Parque San Martín. Es una especie de celebridad involuntaria del parque.

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-Bueno, ¿y el resto? -preguntó el Dani, volviendo a indagar sobre los candidatos del oficialismo-.

-El Tadeo también se movió esta semana. Y esta vez ya no fue una insinuación: hizo una especie de oficialización de su candidatura a gobernador en redes.

Uno de los posteos que hizo Tadeo García Zalazar el jueves.

-¿Ahora sí?

-Ahora sí. El planteo que hizo fue bastante sensato. Dijo que hay gente que hace todo lo que se supone que tiene que hacer: estudia, trabaja, se capacita, se esfuerza, cumple, y sin embargo siente que la está pasando mal. Y que la política tiene que gestionar para esa gente.

-Bueno, eso suena bastante más razonable que andar prometiendo salvar el mundo. Pero la pregunta es desde dónde y con qué herramientas un gobernador puede hacer eso.

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-Y a las pocas horas el Yayo le respondió en su estado de WhastApp -retomó el Omar, el radical de la banda, y mostró otra foto en su teléfono-.

-No entiendo -dijo el Dani-. ¿Él sería el Quijote y el Tadeo, Sancho Panza?

-Yo la leería más directamente -dijo el Omar-. El Ulpiano se está poniendo en el lugar del Quijote porque se muestra peleando prácticamente solo contra las fuerzas tadeístas-cornejistas. 

-¿Y Mema? -preguntó Ludovico-. ¿Qué serían? ¿Las fuerzas memistas?

(...)

A esa altura, la reunión ya había llegado al capítulo del postre: una tabla de quesos y mermeladas, unas copitas de grapa y el último tema de la noche.

-¿Se acuerdan lo que les conté el sábado pasado sobre el corredor internacional? -tiró el Omar-.

-¿Qué de todo? -preguntó el Dani-.

-Particularmente el hecho de que el privado no se va a hacer cargo del operativo de limpieza de la ruta en invierno en alta montaña, que esa tarea la va a seguir haciendo el Estado a través de Vialidad Nacional.

-Ahhhhh, sí. ¿Por qué? ¿Qué pasó?

-Justo esta semana Cornejo dijo que quiere llevar al Comité Binacional la propuesta de que se haga una licitación para contratar a una empresa privada que se encargue de la limpieza invernal de la Ruta 7.

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-Ahhhhh, ¿y quién haría esa licitación? ¿Quién le pagaría a esa empresa internacional que despejaría la ruta mucho más rápido que ahora?

-El Estado nacional.

-¡Entonces no cambia nada! -se calentó el Dani-. Estamos haciendo una concesión privada y, al mismo tiempo, el Estado le pagaría a otra empresa privada para hacer una tarea que tranquilamente podría estar incluida en la concesión. Que la licitación, de última, la haga el concesionario.

-No, pará -se metió Ludovico-. Si el problema es que no quieren que la ruta quede cerrada un mes cada invierno, hay que resolverlo.

-De acuerdo -admitió el Dani-. Pero si la lógica es que el privado recibe una concesión para operar un corredor estratégico y ganar plata con eso, lo razonable sería que el propio concesionario contratara y pagara a una empresa especializada para despejar la nieve, si no quiere hacerlo con sus propios equipos.

-Bueno, visto así...

-No, visto así y visto asá -lo cortó el Dani-. Porque si al final el Estado pone la plata, el Estado contrata y el Estado resuelve el problema, ¿qué parte de esa responsabilidad estamos trasladando realmente al privado?

-La de cobrar el peaje -contestó el Ruso-.

La mesa estalló de risa.

(...)

Después vino un café, el pedido de la cuenta y el compromiso de volver a encontrarse en una semana.

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