La rosca está a pleno de cara a 2027 y mientras tanto, Cristina sorprende con una jugada que busca cuestionar el fallo de la causa Vialidad y ponerla otra vez en el mapa electoral. Estrategias del plan retorno.
La metamorfosis de la cucaracha, el efecto Lula y el operativo clamor
"Al despertar Gregor Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto", relata una de las aperturas más famosas de la literatura universal. La historia avanza y relata como la familia intenta cuidarlo, pero poco a poco pasa del desconcierto a la vergüenza, el rechazo y el desprecio. Gregor, aislado en su habitación, observa cómo quienes dependían de él reorganizan sus vidas sin su ayuda.
En esta latitud, una mujer ha despertado una mañana convertida en cucaracha. A diferencia de Samsa, ha puesto en marcha un operativo para volver a su forma más visceral de política alimaña: ser candidata.
La mujer cucaracha, luego de agotar todas las vías judiciales en su país, se puso a trabajar en tres frentes: el judicial internacional, el legislativo y el político.
El primer paso fue buscar una hoja de cuaderno Gloria y sentarse al sol junto a "la triple Be" para redactar juntos una carta: "Querido Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, no soy chorra ni cucaracha". El movimiento sorprendió a todos porque se salteó varias instancias. Sin embargo, su séquito de defensores consideró que era el camino más directo.
Vamos aclarando el panorama... pic.twitter.com/FOZ74JCT2a
— Maria Teresa Garcia (@TereGarciaOK) July 29, 2026
La idea es que el Comité considere que durante el proceso se vulneraron derechos fundamentales y que, mientras analiza el caso de fondo, dicte medidas cautelares. Entre ellas, la más importante sería suspender la inhabilitación perpetua para reinar en los dominios públicos. Si esto ocurre, podría volver a competir en las urnas.
Ver: Qué pide Cristina en la ONU: la estrategia detrás de su presentación
Por eso la mujer cucaracha diseñó "la triple be": Beraldi, Valim, Borrego. El primero es su abogado de siempre; Valim es experto en law fare y estratega en las sombras en la defensa del Lava Jato y el tercero es un jurista español experto en Derechos Humanos.
Y ahí está la clave del asunto: la mujer cucaracha ha convocado a Valim para repetir el efecto Lula y seguir la misma estrategia de su compinche carioca para volver del ostracismo de la cárcel, al poder. Él también recurrió al Comité de Derechos Humanos de la ONU mientras estaba inhabilitado y con el paso del tiempo, la Justicia brasileña anuló las condenas, recuperó sus derechos políticos y finalmente volvió a ser candidato y presidente.
Borrego es el tercer vértice del plan: durante la presentación pública fue quien generó mayor impacto político al sostener que la mujer cucaracha podría competir en unas PASO, porque, según su interpretación jurídica, las elecciones primarias no implican ocupar un cargo público.
Pero el operativo retorno no termina en los tribunales internacionales. Mientras "la triple Be" golpea las puertas de la ONU, en Buenos Aires otros escriben otro libreto. Sus congeneres, Pichetto y Valdes, exploran una salida legislativa: conseguir que el Congreso apruebe una ley que suspenda los efectos políticos de la condena. La apuesta es que el Parlamento declare que una inhabilitación de estas características constituye una proscripción y obligue a reescribir parte del escenario judicial.
La teoría no nació de la nada. Sus impulsores miran un antecedente incómodo para la Justicia: el fallo del 2x1 que beneficiaba a represores. Entonces el Congreso sancionó una ley que cambió las reglas y la Corte Suprema terminó acomodando su criterio a ese nuevo marco. La esperanza es repetir la secuencia. No anular la condena por decreto, sino modificar el terreno sobre el que esa condena produce efectos políticos.
Y mientras unos litigan y otros redactan proyectos de ley, el tercer frente trabaja sobre el activo más valioso de la mujer cucaracha: su centralidad. La candidatura vuelve a instalarse como herramienta antes que como destino. El operativo clamor, las declaraciones de su vástago afirmando que ella es su única candidata, la conferencia de sus abogados y hasta la teoría de Borrego sobre una eventual participación en las PASO persiguen el mismo objetivo: que nadie, ni dentro ni fuera del espacio, empiece a pensar el 2027 sin contar con la mujer cucaracha. Si la ONU abre una puerta y el Congreso empuja otra, el camino estará despejado.
Mientras tanto, la mujer cucaracha ha iniciado la metamorfosis inversa. Como Samsa en su habitación, la mujer cucaracha apela a capitalizar su nueva naturaleza y convertir la peste en épica. El tiempo le dará o no la razón.



