Gemelo Digital: Peter Thiel, los precogs y el tesoro de saberlo todo

Esta semana Capital Humano anunció un sistema desarrollado con IA que permitirá desarrollar políticas y anticiparse a posibles escenarios, a partir del uso y análisis de los datos de los ciudadanos. Qué pasa con la información pública y el perfil del tecnócrata que está detrás.

Gemelo Digital: Peter Thiel, los precogs y el tesoro de saberlo todo

Por:Florencia Silva
Secretaria de redacción

En este conventillo los grandes temas de la política y la economía se mezclan con vecinos excéntricos, perros mágicos que administran el lugar y una saga de sucesos con límites difusos entre la ficción y la realidad.

 En la fuente del patio del conventillo, oscuro y silencioso, tres seres flotan sumergidas en una especie de agua lechosa. Son los "precogs". De repente comienzan a tener visiones fragmentadas de un acontecimiento que todavía no sucedió.

En otra habitación, separada por un vidrio, la Gran Hermana recibe esas imágenes. Está de pie frente a una gigantesca interfaz holográfica transparente. Con unos guantes especiales mueve las manos en el aire. Las imágenes flotan frente a ella: una mujer asustada, un teléfono que no suena, un blister de pastillas que se agota, una ciudad que ruge y llega como un murmullo a la soledad de ese dos ambientes.

La Gran Hermana aplica movimientos rápidos y adelanta escenas, retrocede, amplía detalles, conecta fragmentos. 

Mientras tanto, un hombre cualquiera desayuna, toma un tren y sigue con su rutina sin saber que hay una gran red invisible que sigue todos sus pasos y conoce todos sus datos.

Un auto con dos asistentes sociales del Ministerio de Capital Humano parte puntual. El Gemelo Digital ha recibido información de los precorg anunciando que en esa cuadra del barrio de Villa Casitas Norma ha dejado de tomar la medicación. El reporte es preciso: 78 años, viuda, diabética, hipertensa, ya faltó tres veces a los controles médicos y no ha retirado la medicación habitual. Los precorg cruzaron datos y emitieron una alerta: con esas características es muy probable que se muera. Llegan justo a tiempo. La mujer está deshidratada aunque logran llevarla al hospital y compensarla.

Ver: Gemelo digital: ¿qué hará el Gobierno con los datos de los ciudadanos?

Los precorg no descansan. Son inteligencias interconectadas con capacidades psíquicas extraordinarias que predice descenlances y permite tomar medidas anticipatorias.

Los datos de los vecinos de Villa Casitas han servido para salvarle la vida a Norma pero ha dejado también otra información. Ahora los precog saben que: en esa barriada toman el vino con gaseosa; compran la botella de litro de shampoo y se bañan todos con el mismo; tienen más de dos gatos y dos perros, todos sin castrar; compran la tintura en el supermercado pero se la colocan en la peluquería; todas las señoras han tenido al menos un amante y mantienen chats subidos de tono por Facebook; comparten la SUBE; sacan Mercado Crédito para pagar la Naranja y cuándo no lo pueden pagar, desintalan la aplicación; tienen un almanaque con una foto de las cataratas del Iguazú pegada en la heladera, como el paraíso anhelado que alguna vez desean conocer. Hábitos, costumbres, mañas que pueden ser de gente rica o muy pobre, como tomar mucha agua, tener un caballo o un pariente preso. Solo que los precog que cruzan los datos saben interpretar y dar en la tecla justa.

En Minority Report, los precog eran una rara inteligencia artificial que se anticipaba al futuro.

Sin embargo, el lado oscuro de los precorg es que nadie sabe bien que hace la Gran Hermana con todos esa información, en qué manos cae y cuáles son sus escrúpulos. Lo cierto es que las vecinas de Villa Casitas, en días ordinarios, son seducidas por el algoritmo que les ofrece publicidades de gaseosas de segunda línea, shampoo en bidones de 5 litros, tinturas de rubios saturados, apps de chongos y hasta agencias de viajes con tours y media pensión. En días extraordinarios de clima electoral, el algoritmo se pondrá mucho más afilado.

La escenografía de casas bajas de Villa Casitas es interrumpida por un Mercedes Benz con una antena de Starlink que atraviesa el barrio en el atardecer. El vendedor de Biblias, nacido en Alemania, criado en Estados Unidos y con ciudadanía neozelandesa atraviesa el vecindario a paso de hombre, con una camisa argentina que en el dorsal dice Thiel.

El vendedor de Biblias elegido en Villa Casitas para evangelizar sobre sus teorías del fin del mundo, le parece que es una tierra prolífera para refugiarse de las amenazas del Hemisferio Norte y, a cambio, el Gobierno le ofrece el "pasaporte dorado" para aquellos que vengan a fundar la "Tierra prometida" con inversiones suntuosas.

Peter Thiel, el tecnócrata que se instaló en Argentina, anotó a sus hijos en un colegio del país, está obsesionado con las teorías del Anticristo y está detrás de la empresa que gestiona el Gemelo Digital anunciado por Capital Humano.

El vendedor de biblias acaricia  el souvenir de los precorg  que cuelga del retrovisor del Mercedes, esas tres cabezas calvas con las manos entrelazadas, blancas y lisas, mirando hacia arriba con los ojos cerrados.

En Villa Casitas la vida continúa chiquita, en un regateo permanente entre las oportunidades y los pequeños pasos de comedia que pueden permitirse los pobres. Todos ignoran que cada paso, beso, like, Mercado Crédito, transferencia, reel, posteo, cobro, pago, pensión jubilación, dibujan un mapa que conducen a un peligroso tesoro al que solo pueden acceder unos pocos.