Por qué a la política ya no le da vergüenza borrar con el codo

De los subsidios al gas y los octógonos de 2021, al credo de la motosierra y la desregulación en 2026. Radiografía de la "ideología líquida" donde la política borra con el codo lo que firmó hace dos minutos para no quedar fuera de la ola del presente.

Por qué a la política ya no le da vergüenza borrar con el codo

Por:Santiago Montiveros
Director periodístico

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que el archivo era el fantasma más temido de la política argentina. Un video recuperado de una vieja entrevista, un tuit de hace cinco años o una firma estampada en un dictamen incómodo tenían el poder de dinamitar una candidatura, forzar una renuncia o, al menos, obligar al protagonista a un incómodo desfile de explicaciones públicas.

Hoy, ese fantasma ha muerto. El archivo ya no condena; el archivo es apenas una anécdota menor. De hecho, estamos siendo testigos de las piruetas legislativas más fascinantes de los últimos tiempos y nadie parece escandalizarse.

Por estos días, el Congreso nacional avanza a paso firme para desmantelar dos leyes que se vendieron como hitos fundacionales del cuidado social: la ampliación de la Ley de Zona Fría y la Ley de Etiquetado Frontal. Lo verdaderamente disruptivo del asunto no es el debate técnico sobre el déficit fiscal o la libertad de comercio; lo atrapante acá es que muchas de las manos que se levantan para derogar esas normas son las mismas que, hace apenas dos o tres minutos -en términos históricos-, se alzaron para sancionarlas.

Valga un ejemplo local de este 25 de mayo de laboratorio nacional. Este lunes, el intendente de Luján de Cuyo, Esteban Allasino, se manifestó abiertamente a favor de eliminar el subsidio al gas de la Zona Fría, un beneficio neurálgico para el bolsillo mendocino. Lo curioso no es la postura del líder del PRO mendocino, justificada en la exótica comparación de que en países desarrollados como Estados Unidos este tipo de subsidios no existen, ni siquiera en estados gélidos del norte como Washington-, sino la paradoja del árbol genealógico: su jefe político, mentor y antecesor, Omar De Marchi, fue uno de los tantos legisladores que en 2021 votaron a favor de extender ese mismo beneficio.

La eliminación de la ampliación de Zona Fría de 2021 ya fue aprobada en Diputados y resta que se vote en el Senado.

Pero el virus de la amnesia es transversal y no respeta escuderías. Luis Petri en 2021 votó a favor de ampliar la Zona Fría y hoy convalida el desguace, un calco de lo que hizo Pamela Verasay, la espada cornejista que en 2021 levantó la mano en el Senado para asegurar el subsidio del gas para los mendocinos y ahora, como diputada nacional y con el manual de la motosierra bajo el brazo, votó sin ponerse colorada para dar la marcha atrás.

El fenómeno se replica con los octógonos negros del Etiquetado Frontal: sectores que en 2021 votaron a favor de esa ley, como una gesta de salud pública y transparencia frente al "lobby corporativo", hoy acompañan la "modificación" que impulsa el Gobierno que, en los hechos, eliminaría la esencia de dicha regulación.

¿Qué cambió en el medio? ¿Descubrieron los legisladores en este puñado de años que el gas en invierno es un lujo suntuario o que los octógonos negros eran un invento burocrático para estigmatizar un alfajor? Por supuesto que no. Lo que cambió no fue la ciencia ni la economía: mutó el algoritmo del humor social.

Ver más: Según el PRO, el etiquetado frontal "genera más confusión"

Estamos en la era de la ideología líquida. El dirigente moderno ya no busca convencer a la sociedad de un rumbo a largo plazo; se levanta por la mañana, ausculta el microclima de las redes, mide la temperatura del feed de TikTok y se sube a la ola antes de que rompa, sin importar a cuántos de sus propios principios del mes pasado deba ahogar en el trayecto.

En 2021, el coletazo de la pandemia dictaba un sentido común transversal: el "Estado paternalista" debía cuidarnos. Cuidar el bolsillo del frío y cuidar el cuerpo de los ultraprocesados. Ser "progre" o "sensible" rendía dividendos. En 2026, el péndulo cultural se movió de manera drástica hacia el "Estado eficiente". Hoy, la estética del poder es la de la motosierra, la desregulación absoluta y la soberanía individual: "Dejame pagar la tarifa real y dejame comer veneno si quiero, pero no me cobres impuestos para mantener la burocracia".

Bajo esta nueva regla de juego, el cambio de postura ya no se percibe como una traición, sino como una virtud pragmática. El político actual no siente contradicción interna porque su verdadera y única brújula es el timing. Sabe perfectamente que su votante no le exige coherencia con el pasado, sino fidelidad con el enemigo del presente

Ya hay voces del gobierno y aliados para modificar la Ley de Etiquetado.

Si borrar con el codo lo que se escribió con la mano sirve para sintonizar con la furia o la esperanza del día, se hace sin pestañear y sin ponerse colorado. Y mientras el "algoritmo" siga premiando la velocidad por encima de la densidad, las leyes seguirán siendo descartables y nuestros representantes continuarán perfeccionando el arte de la metamorfosis exprés.

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