El titular de AYSAM justificó por Radio Post que los desbordes cloacales son por problemas estructurales históricos. Aseguró que el sistema fue superado por el crecimiento urbano. Defendió las obras en marcha, negó responsabilidades individuales y descartó renunciar aunque avance la causa judicial.
Colapso cloacal en Los Corralitos: "Esto debió hacerse hace 20 años"
El presidente de Aguas Mendocinas, Humberto Mingorance, defendió el accionar de la empresa frente a los reiterados desbordes cloacales en la zona de Los Corralitos y atribuyó el problema a fallas estructurales históricas, falta de inversiones durante décadas y un crecimiento urbano que, según afirmó, superó ampliamente la capacidad del sistema.
Durante una extensa entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el funcionario reconoció el malestar de los vecinos y admitió la gravedad de la situación, aunque sostuvo que la empresa está realizando "todo lo técnicamente posible" para contener el colapso mientras avanzan obras de mayor escala.
"El colector fue pensado para 180.000 habitantes y ahora hay 600.000. Eso se tendría que haber renovado hace 20 años", afirmó Mingorance, quien insistió en que el sistema cloacal de la zona presenta problemas de diseño desde hace más de cuatro décadas.
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Según explicó, el tramo más conflictivo no se rompió ni se hundió, sino que "está mal diseñado históricamente" porque carece de pendiente suficiente. Eso provoca que los materiales arrastrados por lluvias y tormentas terminen obstruyendo el paso de líquidos cloacales.
"El material árido termina colmatándose. Hubo sectores con hasta un 70% de carga de arena y escombros, dejando apenas un 30% de capacidad para que pasen los líquidos", detalló.
Mingorance remarcó que durante 2025 lograron limpiar parte del colector y estabilizar el funcionamiento durante varios meses, aunque aseguró que las tormentas de verano volvieron a generar obstrucciones y nuevos desbordes.
El funcionario también defendió el uso de bypass y derivaciones temporales de efluentes, uno de los puntos más cuestionados por los vecinos y que derivó en denuncias judiciales y ambientales. "No se puede cortar el servicio cloacal. A diferencia del agua o la electricidad, la cloaca funciona las 24 horas y sí o sí hay que hacer bypass", sostuvo.
El titular de AYSAM reconoció que las imágenes de caños, mangueras y vuelcos generan "sensación de precariedad", pero argumentó que el volumen de líquidos que transporta el colector -entre 1.000 y 1.700 litros por segundo- vuelve extremadamente compleja cualquier solución provisoria. "Buscamos equipos en la minería y en la industria petrolera y no existían equipos de esa magnitud", señaló. En ese contexto, aseguró que la empresa construyó 32 nuevas bocas de registro para poder intervenir sobre una infraestructura que originalmente "ni siquiera tenía accesos adecuados".
Respecto de las críticas por la lentitud de las obras, Mingorance admitió que existe un "desfasaje" entre el tiempo que demanda la infraestructura y la urgencia social del problema. "La obra que se proyectó hace seis u ocho años tendría que estar terminada ahora para evitar esta situación", reconoció.
Mingorance también explicó que actualmente trabajan en soluciones de corto, mediano y largo plazo. Entre ellas mencionó un nuevo aliviador soterrado de 800 milímetros y un futuro colector paralelo con bombeo. Según indicó, las tareas para aliviar los desbordes podrían concluir durante la primera quincena de junio, mientras que una empresa brasileña retomará en los próximos días la limpieza profunda del sistema.
Mingorance sostuvo además que las obras se ejecutan "de lunes a lunes" y aseguró que existen fondos suficientes para afrontar los trabajos. "Todas las acciones que estamos haciendo las financia AYSAM con fondos propios", afirmó.
La posible imputación
Otro eje central de la entrevista fue la denuncia de vecinos sobre posible contaminación del agua potable y presencia de bacterias como escherichia coli en pozos y redes de abastecimiento.
Aunque dijo conocer esos estudios "solo por los medios", Mingorance evitó validar sus conclusiones y pidió contrastarlos con los análisis oficiales realizados por el Departamento General de Irrigación y organismos de control provinciales. "Eso lo tiene que validar el DIRCA, que es el organismo oficial de control", expresó.
De todos modos, reconoció que el escenario obliga a desplegar medidas de mitigación ambiental y sanitaria mientras continúan los trabajos. "Ya presentamos un plan de gestión ambiental con acciones para evitar el contacto de los líquidos con personas y cultivos", aseguró. En paralelo, el presidente de AYSAM quedó envuelto en una causa judicial que podría derivar en su imputación junto a responsables técnicos de la empresa.
Consultado sobre una eventual renuncia si la Justicia avanza en su contra, Mingorance rechazó esa posibilidad y defendió la actuación de todo el equipo técnico. "No va a ser distinto. Si hay una imputación, vamos a aportar toda la información técnica y científica de por qué pasó lo que pasó y por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo", respondió.
El funcionario insistió en que la empresa mantuvo contacto permanente con fiscales y organismos de control durante los últimos dos años y aseguró que presentó "entre ocho y diez informes" sobre el avance de las obras y las medidas adoptadas para enfrentar la crisis cloacal.
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