El teorema de Ravier, ¿somos más tontos que ayer? y relato de Manuelita

La morosidad de las familias argentinas se instaló en la agenda del Gobierno que no se hace cargo y culpa a la mala administración individual del dinero y a cuestiones políticas. Qué dicen los datos y el caso ilustre de un argentino que hizo un "upgrade" desde 2023 a la altura de lo que plantea el oficialismo.

El teorema de Ravier, ¿somos más tontos que ayer? y relato de Manuelita

Por:Florencia Silva
Secretaria de redacción

El teorema de Ravier plantea una relación inversa entre el grado de incumplimiento y la competencia de los individuos para gestionar racionalmente sus recursos: a mayor deterioro del primero, menor capacidad de administración.

La prueba estaría en la propia evolución de la mora. Que los argentinos aprendimos a subsistir meta "bicicleta", fiado, trueque, rosca,  timba y carambola, nadie lo puede negar. Pero los números desde 2023 a la fecha son elocuentes y en este contexto, si nos guiáramos por el postulado del teorema de Ravier, en el último año y pico los argentinos nos volvimos más tontos que ayer.

Sobre Manuelita, se sabe que vivía en Pehuajó y un día se fue a París a ponerse bella, un poquito caminando y otro poquitito a pie. No está claro si lo hizo con sus ahorros, fruto de su capacidad para administrarse o si se endeudó con bancos y reventó tarjetas. Lo que sí se sabe es lo que hizo Manuelito, el  predecesor del autor del teorema de Ravier.

Manuelito se fue a París, le pusieron peluquita y botitas en los pies y también una casa, un departamento; videojuegos, viajes a Aruba, España y Estados Unidos y una diferencia de 43 millones entre ingresos comprobados y gastos. Y todo, después de 2023, la sorprendente coincidencia con el teorema de Ravier.

Ver: Morosos: el plan para reordenar deudas sin costo y antes de un juicio

Ahora bien, el caso de Manuelito ilustra el planteo del teorema de Ravier que dice que la mora es por falta de inteligencia, aunque en este caso también falta de escrúpulos. Pero, si la mora tuvo un salto de alto impacto en 2023, ¿acaso los argentinos nos volvimos más tontos?

Los datos son contundentes: en 2023, 5 millones de argentinos tomaban préstamos a través de billeteras; en febrero de 2026 ya eran más de 7 millones. En junio de este año había 20,9 millones de argentinos endeudados entre bancos y billeteras y 5,9 millones ya estaban en mora. Desde febrero de 2024 se sumaron 1,6 millones de nuevos deudores, pero 2,6 millones de nuevos morosos: los que dejaron de pagar crecieron bastante más rápido que los que empezaron a endeudarse.

Al mismo tiempo, 6 de cada 10 hogares  pidieron un crédito durante el último año; de ellos, casi 3 de cada 4 todavía no pudieron terminar de pagarlo y el 41% tuvo que recurrir a más de una fuente de financiamiento al mismo tiempo. A nivel nacional, el 61% de las deudas con tarjeta ya se origina en la compra de alimentos; casi uno de cada cuatro hogares acumula más de tres deudas y el 38% destina más de la mitad de sus ingresos a pagarlas. En 2024, ese último grupo era apenas el 18%.

Ver: El titular del Banco Central reafirmó que no ayudarán a los morosos

El problema del teorema de Ravier aparece cuando deja de explicar casos y pretende explicar una época. Porque una cosa es que un tipo se reviente la tarjeta comprando televisores para el Mundial y otra es que millones de personas empiecen al mismo tiempo a financiar comida, patear vencimientos y acumular deudas.

Ahí la teoría se complica. Para sostenerla habría que aceptar que, entre 2023 y 2026, en los términos de Ravier, la Argentina sufrió una súbita epidemia de estupidez financiera. Una suerte de virus que atacó la capacidad de administrar justo cuando crecieron el crédito para llegar a fin de mes, las deudas múltiples y la mora.

Entonces surge una hipótesis menos pintoresca: que los argentinos no se volvieron más tontos, sino que se achicó el margen para hacer cuentas inteligentes. Y cuando la billetera no alcanza, hasta el mejor administrador termina haciendo bicicleta.

Quizás, entonces, el verdadero teorema sea otro: cuando para explicar un problema económico masivo hace falta suponer que millones se volvieron idiotas al mismo tiempo, conviene revisar primero la teoría.