Diego Santilli atravesó una carrera llena de mudanzas, derrotas y piruetas políticas hasta encontrar en los libertarios el traje que lo volvió protagonista del poder.
El gabinete prometido: Santilli se puso el traje de Turboman
El hombre mira sobre sus hombros como mira quién alcanza una cumbre. En el clímax y el bullicio, el calor sube por sus mejillas y colorean el resto. El traje es una armadura poderosa, se siente un raro animal del espacio, mira otra vez a la multitud y se baja solemne la vicera del casco rojo de Turbo Man.
Hay que remontarse un largo tramo antes para entender la carrera ascendente del muñeco más cotizado de la atmósfera violeta, luego de la caída del evasor que puso a toda vela toda la maquinaria del control de daños.
Un superhéroe es la fantasía bradburiana de la teoría de la evolución. Fue un embrión del peronismo porteño gestado en el vientre del River filomenemista de los noventa, a partir de la impronta de su padre Hugo Santilli. La pubertad lo ubica caminando con la juventud justicialista junto a Cristian Ritondo y más tarde siendo un acólito de Palito Ortega en el apocalipsis now argentino del 2001.
Ese diciembre negro le va a demostrar que la felicidad es solo una canción del Club del Clan y que los mejores días no han sido peronistas. En ese choque de fuerzas comienza a rugir la Gran Bestia Pop el cual el novel superhéroe mirará como se mira a los villanos y migrará a fuerzas contrarias, tras el rastro de la alegría de cambiar, el vade retro del coloso popular. El primer traje que se calzará será el amarillo: legislador, vicepresidente primero, ministro de Ambiente y Espacio Público, senador nacional, vicejefe de Gobierno porteño.
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En la película de 1996, Howard Langston, interpretado por Arnold Schwarzenegger , es un hombre errático que falla una y otra vez ante los reclamos de su familia. En Navidad se propone conseguir un ejemplar del juguete de Turbo Man para regalarle a su hijo. Allí comienza un largo periplo sembrado de tropiezos, enredos y problemas mientras un ruin vecino compite por el tesoro, hasta que finalmente el mismo se convierte en el personaje anhelado, que tiene como súper poder elevarse como un cohete.
En la película, Turbo Man es el anhelo de una mujer - la esposa desencantada y seducida por el vecino - que se ubica en segundo plano y ejerce el poder a a través de sus hombres subyugados. Los juguetes políticos de Karina que mira en la arena como Santilli y Pareja compiten por su venia. Está en modo Morena Rial: "que lo demuestren".
La primera prueba de Santilli como Turbo Man del oficialismo no será levantar vuelo, sino bajar al Senado con una misión incómoda: conseguir votos para recortar los subsidios al gas de las zonas frías. El proyecto ya fue aprobado en Diputados y busca desarmar parte de la ampliación que en 2021 llevó el beneficio a unos 4 millones de hogares. La idea del Gobierno es volver a un esquema más chico, concentrado en la Patagonia, parte de La Pampa y Malargüe. Afuera quedarían más de 120 municipios y departamentos de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, San Juan, Santa Fe, San Luis, Salta, Catamarca, La Rioja, Tucumán y La Pampa.
El argumento oficial es fiscal: Milei necesita ahorrar entre 200 mil y 460 mil millones de pesos al año. Pero la política no se mueve solo con planillas. En el Senado, el recorte pega en pleno invierno y toca directo el bolsillo de los usuarios. Por eso aparecen las resistencias, incluso entre aliados.
Ahí entra Santilli. Karina Milei bajó la orden de darle prioridad al proyecto y el flamante jefe de Gabinete salió a negociar. Esa es la escena que completa su transformación: el hombre que pasó del peronismo al PRO, del PRO al naufragio de Juntos por el Cambio y de ahí al mileísmo, encuentra por fin una cuota de poder más alta, pero también una obediencia más visible. Ya no alcanza con cambiar de traje. Ahora tiene que demostrar que el traje sirve para ejecutar.
En el final de la película, el hombre errático se corona con el casco de Turbo Man, se ciñe a la cintura de su esposa y satisfecho con las palmadas de la Ciudad se prepara para ir por más. El Turbo Man de turno, ya piensa en ir por la provincia. La mujer que hoy abraza es impredecible con sus planes.



