Amistades peligrosas, la mano de la "fenómeno" y ¿un ministro que sonríe?

Semana tensa, cargada de acusaciones cruzadas, un Jefe de Gabinete cada vez más acorralado y las especulaciones que no paran de crecer. Una novela de traiciones y oportunismos mantiene al país en vilo.

Amistades peligrosas, la mano de la "fenómeno" y ¿un ministro que sonríe?

Por:Florencia Silva
Secretaria de redacción

 Había un silencio raro en la calle, como en la época en que se hacían las 20 y un país entero se sentaba a esperar que llamara Susana y cambiara su suerte.

La adherencia era la misma: acababa de empezar la novela de la tarde. Cristina La Mala, en su encierro penal, ya está acomodada en el sillón y "toma mate con chocolate" como dijo esa vez en un cierre de campaña en Tecnópolis. Cristina La Mala es un raro fenómeno de superposición cuántica: está detenida en su casa y a la vez está haciendo territorio en una serie de actos y debates bajo la consigna "Cristina Libre", una estrategia impulsada por el kirchnerismo duro para reafirmarsu centralidad política y condicionar el armado del espacio.

La novela ha comenzado. La señal se enciende, una voz en off  indica un repaso de capítulos anteriores y allí se ve a Cristina La Buena, posando con los dos niños del new rich y compartiendo la postal en sus redes: "mis nuevos sobrinos".

Luego,  un largo clip de risas en Radio Rivadavia donde eran compañeros de trabajo; guerra de almohadas en el departamento de él de 52 metros cuadrados en calle Bragado; selfies yendo al boliche en el Gol Trend  2015 planchado al piso; asadito en el chulengo; tardes de mate con la moto guardada en el living y muchas selfies de mejores amigos.

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El momento de mayor puntaje de rating de la novela ha llegado: él aparece agitado y y transpirado como Rick Grimes escapando de los zombies de C5N. Entra a un living decorado en tonos pastel y se para en primer plano, dándo la espalda a Cristina La Buena que aguarda hasta ese momento, fuera de foco. "Vos íbas a viajar conmigo" espeta y arroja tras de sí las tarjetas plásticas de ingreso al Hilton de Barbados. Luego el momento de mayor tensión: la música incidental sube y él le grita "traidora"

Ella abre la boca en un gesto de sorpresa, la cámara toma todo su rango facial y, rápida de reflejos, se apura a recoger el guante: "te dije que no viajaras, ¿qué es la lealtad?, ¿ser cómplice?" Cristina La Buena había dicho desde el inicio que su fidelidad era antes que nada con su público y por ello, desde un inicio,  venía relatando desde hacía tiempo los tropiezos del new rich ex amigo.

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Corte publicitario. La imagen se funde en negro y por delante en letras doradas: "Amistades peligrosas", la novela que paraliza al país.

Pero el culebrón por la ruptura de los ahora examigos tiene una trama más profunda. La escena siguiente arranca con "la fenómeno" exigiendo públicamente que el new rich presente su declaración jurada y, en privado, incluso deslizó que debería apartarse hasta aclarar su situación patrimonial. En la lógica de una trama que se sostiene bajo el principio de lealtad absoluta, este pedido fue una ruptura total.

En este punto vuelve a escena el actor principal de la historia que improvisa una paródica entrevista con uno de sus voceros favoritos para reafirmar que el que manda es él: "el Presidente soy yo" y avisa que "ni en pedo" va a echar a su ladero.

Pero en ese intento de cerrar filas dejó entrever algo más: que la presión interna ya había surtido efecto. Admitió que el new rich estaba por adelantar su declaración jurada, casi como si "la fenómeno" hubiera apurado los tiempos.

Por detrás de todo, late una disputa más profunda: el choque entre la "fenómeno", que quiere empoderarse y ya empezó a caminar la ciudad, y "la hermanísima", que con su estilo dictatorial no tolera movimientos fuera de su control y más aún considerando que el new rich era su hombre presto a candidatear. Dicen incluso que en el filo legislativo están bastante cansados de la supremacía de la repostera. La escena se va diluyendo, dejando al expectador ante la gran pregunta: ¿"la fenómeno" se cortó sola o estaba acordado salir a romper ante el arrinconamiento cada vez más asfixiante del ladero?

Termina la tanda publicitaria y comienza el último bloque. La expectativa es total, nadie interrumpe frente al televisor. La última toma muestra a Cristina La Buena regresando a su casa altiva, como quién ha cumplido su parte. En el fondo de la toma, casi como una silueta recortada en sombras contra la luz de la tarde, su compañero sonríe y se funde en un abrazo con saltitos, como Rocky y Apollo Creed en el mar. El capítulo queda abierto, hasta el próximo episodio.