La senadora libertaria rechazó acompañar el retiro del pliego de María Verónica Michelli. En la Casa Rosada optaron por bajar el tono de la disputa y minimizar el impacto político de la diferencia.
Bullrich marca distancia y el Gobierno evita abrir otro frente interno
La decisión de Patricia Bullrich de no respaldar el retiro del pliego de María Verónica Michelli volvió a exponer matices dentro del oficialismo, aunque en el entorno del presidente Javier Milei eligieron no profundizar la controversia y restarle dramatismo al episodio.
Fuentes cercanas al núcleo de poder libertario señalaron que la postura de la senadora forma parte de las diferencias que pueden surgir dentro de una fuerza política y aseguraron que la situación no altera el funcionamiento del Gobierno ni su agenda de gestión.
La discusión gira en torno a la candidatura de Michelli para un cargo judicial en La Plata. La semana pasada, el Poder Ejecutivo avanzó con el pedido para retirar su nominación, una decisión vinculada a cuestionamientos por su relación familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, autor de investigaciones sobre la administración nacional.
Bullrich hizo pública su posición a través de un mensaje en redes sociales, donde informó que había comunicado al Presidente su decisión de no acompañar la medida. La exministra de Seguridad argumentó que actuaba en función de convicciones personales y principios que sostiene desde hace años.
Aunque en Balcarce 50 evitaron cuestionarla públicamente, en distintos sectores del oficialismo persisten dudas sobre los movimientos políticos de la dirigente. Aun así, cerca de la conducción libertaria descartan que esta diferencia afecte su proyección dentro del espacio de cara a las próximas definiciones electorales.
Ver: Renunció un funcionario de Caputo por temas familiares
El episodio se produce en un contexto de tensiones internas que ya habían obligado a la intervención de Milei. Días atrás, el mandatario reunió a integrantes de su equipo para intentar frenar cruces entre referentes de distintos sectores del oficialismo que habían escalado en redes sociales.
Las repercusiones por la postura de Bullrich también se hicieron sentir entre dirigentes y militantes libertarios. Mientras algunos respaldaron su decisión, otros consideraron que la situación evidenció fallas en la coordinación política entre el Poder Ejecutivo y el Senado.
Por ahora, el Gobierno apuesta a mantener la discusión dentro de límites controlados y evitar que una nueva diferencia interna se transforme en un conflicto de mayor escala.



