Lo que Menem sabía de la AMIA y jamás contó - Mendoza Post
Por: Mendoza PostDomingo 14 Feb 2021

A 26 años del atentado a la AMIA, Carlos Menem se llevó consigo todos sus secretos. Jamás dijo públicamente lo que sabía para no afectar intereses del Estado argentino. Así lo dijo en el año 2015, en el marco del juicio por encubrimiento de ese hecho. Este domingo 14 de febrero, el ex presidente murió. 

¿Qué es lo que sabía Menem? ¿Cómo es que esa verdad podría afectar intereses estatales? ¿Por qué nunca habló al respecto?

Lo que quiere revelar el expresidente es más explosivo de lo que jamás alguien pudiera imaginar, ya que desnuda que existió un pacto internacional de impunidad para garantizar que los verdaderos culpables del atentado a la AMIA jamás purgaran culpa.

Esto explicaba el Post en una nota:

Empezando por la última pregunta: ¿Por qué Menem no habló antes? Básicamente por temor a represalias y por el hecho de tener que admitir que él mismo aparecía involucrado por la trama de encubrimiento que se explicará más adelante.

El cambio del exmandatario no fue totalmente novedoso, sino parte de una transición gradual que mostró en los últimos años y que tuvo como puntapié inicial el cambio de discurso respecto de la muerte de su hijo: si bien durante años insistió en decir que se trató de un accidente, en los últimos tiempos había admitido con insistencia que en realidad fue un atentado, cometido en el marco de una suerte de mensaje hacia su persona.

No es casual la mención: parte de lo que expuso Menem concatena los atentados en Buenos Aires con ese hecho, el cual le costó la vida a su propio vástago.

¿Qué dijo el expresidente de la Nación? Que intereses árabes se cobraron una venganza contra su persona por no haber cumplido una serie de acuerdos refrendados en Damasco en el año 1988, junto al entonces presidente sirio Haffez Al Assad.

A cambio de cerca de ocho millones de dólares para la campaña presidencial, Menem aseguró a su par que le vendería un reactor nuclear y ayudaría a blanquear dinero del narcotráfico de Siria, una de las principales fuentes de ingreso de ese país.

Ver también: Murió Carlos Saúl Menem

Esto provocó que ocurriera el primero de los atentados, el que hizo explotar la embajada de Israel el 17 de marzo de 1992. El mensaje fue claro y su ejecutor también: en esos días se encontraba en Buenos Aires Monzer Al Kassar, ministro sin cartera de Siria. El dato llegó a manos del Ministerio del Interior, pero se decidió ocultarlo a pedido de Menem.

El 18 de julio de 1994 ocurrió el segundo atentado, esta vez a la mutual israelita AMIA. Entonces Menem dijo una frase reveladora: "Esto me lo hicieron a mí". Sabía de lo que hablaba: inmediatamente exigió que no se investigara a ningún ciudadano sirio.

En realidad, el exmandatario creía que atentarían contra alguno de sus hijos. Por ello, apenas supo de la explosión en la AMIA, llamó a Zulemita Menem para preguntarle si estaba bien.

Luego llegó lo peor: la muerte de Carlos Menem Junior, acaecida el 15 de marzo de 1995. El mensaje era claro y había sido anticipado un mes antes por un agente de inteligencia que estaba preso, Mario Aguilar Rizzi. El entonces recluso envió una carta certificada -número 8804- al exministro del Interior Carlos Corach advirtiendo que matarían al hijo de Menem mientras volara en su helicóptero.

"Está vinculado con el tema AMIA", aseguró lacónico el espía. No obstante la advertencia, Menem diría en esos días, una y otra vez, que lo sucedido con Carlitos se había tratado de un "lamentable accidente".

Al mismo tiempo, Zulema Yoma comenzaría una cruzada solitaria, asegurando que su hijo había sido asesinado. Quienes la trataron de "loca" en esos días, no advirtieron en una frase que solía pronunciar y que se ha vuelto crucial a 20 años de sucedido ese hecho: "La muerte de Carlitos fue el tercer atentado".

Entonces... si sabía que el fallecimiento de su hijo no había sido un hecho fortuito, ¿por qué Menem decidió decir públicamente que había sido un "mero accidente"? Por muchos motivos, aunque principalmente dos: como se dijo, en la trama aparecía él mismo involucrado y, si decía la verdad, se inculparía a sí mismo. Por otro lado, el expresidente temía que, si hablaba, le hicieran algo a Zulemita.

¿Cómo es que esta verdad podría afectar intereses estatales? En primer lugar, porque existió un claro encubrimiento por parte del Estado para que no se llegue a los verdaderos culpables del atentado a la AMIA. En segundo lugar, porque existieron increíbles complicidades a la hora de ejecutar y encubrir el mismo hecho.

En esa cadena de responsabilidades aparecen importantes referentes de la política, agentes de inteligencia, policías e incluso reputados funcionarios judiciales. Si a ello se suma que hubo una certera presión por parte de Estados Unidos e Israel para que no se investigara la denominada "pista siria", el escándalo llega a niveles superlativos.

Ese es el contexto en el cual debe entenderse la frase que pronunció Menem cuando dijo que "podría romperse la convivencia pacífica con otras naciones". 

Ver también: "No los voy a defraudar", la frase más famosa de Menem

La trama es mucho más escalofriante de lo que aquí se cuenta y, como puede verse, supera a los mejores libros de ficción.

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