La Fiscalía acusó a los dos hombres de haberlo quemado vivo, mientras que las defensas negaron el homicidio y aseguraron que se trató únicamente de un robo.
El juicio del finquero de San Martín: "Prendieron fuego con el hombre adentro"
Comenzó en Mendoza el juicio por jurados por el asesinato de Juan Carlos González en San Martín. Mientras la Fiscalía sostuvo que los acusados lo golpearon, lo inmovilizaron y lo prendieron fuego dentro de su camioneta, las defensas rechazaron esa versión y buscaron despegar a los imputados del crimen.
El jubilado hallado muerto dentro de su camioneta incendiada en una finca de San Martín en enero de 2025. Los acusados son Rodrigo Ismael Moya y Jesús Alejandro Rosas, quienes enfrentan cargos por homicidio agravado, delito que prevé como única pena la prisión perpetua.
Durante la jornada inicial, las partes expusieron ante los 12 ciudadanos que integran el jurado popular sus teorías sobre lo ocurrido aquella tarde y adelantaron cuáles serán las pruebas que intentarán demostrar durante el debate.
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El primero en hablar fue el fiscal Oscar Sívori, quien reconstruyó el inicio de la investigación y aseguró que desde un primer momento los investigadores descartaron que se tratara de un accidente: "Lo primero que determinamos fue que esto no había sido un accidente, había sido un homicidio", afirmó ante el jurado.
El representante del Ministerio Público explicó que González conocía perfectamente la zona donde trabajaba y que nunca habría ingresado voluntariamente a un sector anegado en el que finalmente quedó empantanada su camioneta. Además, remarcó que la víctima era una persona cuidadosa con su vehículo y que sus limitaciones físicas hacían poco probable una maniobra de esas características.
Según la teoría de la Fiscalía, la investigación permitió establecer que González mantenía conflictos con Moya y Rosas, quienes ocupaban una vivienda vinculada a la finca y a quienes la víctima les había pedido que abandonaran el lugar.
"Nos dimos cuenta que él tenía problemas con estas dos personas", sostuvo Sívori.
Para la acusación, ambos hombres interceptaron a González dentro de la propiedad, lo redujeron, lo golpearon y lo cargaron en la camioneta. Posteriormente, cuando intentaban escapar, el vehículo quedó atrapado en el barro.
Fue entonces, según la hipótesis fiscal, cuando tomaron una decisión que terminó siendo fatal: "No tuvieron mejor idea que prenderle fuego con el hombre inmovilizado en su interior", expresó el fiscal.
Sívori adelantó además que intentarán demostrar que la víctima aún estaba con vida cuando comenzó el incendio y señaló que, tras el hecho, fueron sustraídas varias pertenencias de González. Incluso aseguró que la batería de la camioneta habría sido ofrecida para la venta.
"No tenemos el video del crimen, pero sí tenemos varias partes de este rompecabezas que, entre todos, tenemos que dilucidar", manifestó.
Luego fue el turno del abogado querellante Mariano Talquenca, representante de la familia de González, quien coincidió con la reconstrucción presentada por la Fiscalía y aseguró que las pruebas permitirán conocer qué ocurrió durante las últimas horas de vida de la víctima.
El letrado recordó que aquella mañana González había salido a trabajar a la finca Berruti como lo hacía habitualmente y que había comentado que estaba buscando a los acusados debido a los problemas que mantenían por una vivienda.
También mencionó el testimonio de una persona que habría escuchado a uno de los imputados pronunciar una frase que luego cobró relevancia para la investigación: "Me la voy a mandar".
Talquenca pidió al jurado analizar cada una de las pruebas que se presentarán durante el juicio.
"Cada testigo, cada pericia, cada informe y cada foto es una pieza de un rompecabezas que está tratando de que podamos dilucidar cuál es la verdad", afirmó.
Finalmente solicitó un veredicto de culpabilidad para ambos acusados.
La estrategia de la defensa oficial de Rodrigo Moya apuntó a desvincularlo directamente del homicidio: "No es lo mismo ser testigo de un crimen que ser el autor de un crimen", fue la frase con la que inició su exposición.
El defensor sostuvo que las pruebas demostrarán que Moya no participó del asesinato y que la acusación no logra ubicarlo como responsable directo de la muerte de González: "Lo más cercano a la culpabilidad es que ha estado cerca del autor del hecho", argumentó.
Incluso sorprendió al afirmar que está convencido de que el verdadero asesino se encuentra dentro de la sala de audiencias: "Estoy convencido de que el autor está acá, pero no es la persona que van a ver sentada junto a mí durante estos cinco días", sostuvo ante el jurado.
La defensa de Rosas
La postura de la defensa de Jesús Alejandro Rosas fue distinta. La defensora oficial Edith Busqueis admitió que su asistido tuvo participación en el robo de la camioneta de González, aunque negó que haya sido responsable del incendio y de la muerte.
"No es lo mismo ser autor de un robo que pudo ocasionar la muerte de una persona, que ser un homicida", afirmó.
Según explicó, Rosas se apoderó del vehículo con fines de robo y posteriormente quedó empantanado, pero sostuvo que no existen pruebas que permitan atribuirle el incendio.
"Lo único que hizo mi asistido es un robo y de este robo, lamentablemente, se desencadenó la muerte de una persona", señaló.
Durante los próximos días declararán testigos, peritos e investigadores que buscarán reconstruir qué ocurrió el 30 de enero de 2025 y determinar quiénes fueron los responsables de la muerte de Juan Carlos González.
El caso
El crimen salió a la luz a fines de enero de 2025, cuando fue hallada una camioneta completamente incendiada en una zona de médanos y lagunas de San Martín. En la parte trasera del vehículo estaba el cuerpo calcinado de Juan Carlos González, de 78 años.
En un primer momento, la presencia de una lesión en la frente hizo sospechar a los investigadores que la víctima podría haber sido asesinada con un disparo. Sin embargo, los primeros estudios realizados por el Cuerpo Médico Forense descartaron esa hipótesis como causa de muerte.
Las primeras medidas judiciales derivaron en la detención de uno de los trabajadores de la finca donde se desempeñaba González. Con el avance de la investigación surgieron nuevos testimonios que apuntaron hacia otros dos empleados del lugar: Rodrigo Moya y Jesús Rosas.
El primer detenido recuperó la libertad al no encontrarse pruebas suficientes para imputarlo. En cambio, la investigación continuó sobre Moya y Rosas, quienes finalmente llegaron a juicio acusados de haber golpeado, reducido y abandonado a González dentro de su camioneta antes de incendiarla. Ahora será un jurado popular el encargado de determinar si son culpables o no del crimen.
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