Se anunció el primer Fondo de Inversión en Innovación, una importante herramienta que estará disponible en la Provincia
Empujando el ecosistema emprendedor en Mendoza
El libro Start-up Nation (2009), de Dan Senor y Saul Singer, cuenta la historia del milagro económico de Israel: cómo un país pequeño, con pocos recursos naturales y en constante conflicto logró convertirse en uno de los centros de innovación tecnológica más grandes del mundo, y con la mayor concentración de empresas emergentes (startups) per cápita del mundo. Mendoza tiene muchas analogías con el país de Medio Oriente: escasez de agua, ausencia de commodities agrícolas de forma extensiva, más todas las dificultades que conocemos y han forjado, a lo largo de la historia, el carácter emprendedor del mendocino promedio, que hace que aquí se viva mucho más de la actividad privada que en gran parte del país.
Sin embargo, hay algo que es clave para tener éxito en la generación de startups de alta innovación: la disponibilidad de capital adaptado a este tipo de proyectos. En Argentina, dado nuestro usual riesgo país, este instrumento suele ser escaso. De esta forma, atendiendo a ese nicho específico de proyectos, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) anunció esta semana el primer Fondo de Inversión en Innovación disponible a nivel nacional y que cuenta a Mendoza como uno de sus principales focos.
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Se apunta a montos de inversión promedio U$S 400.000 usd/proyecto, a través de un mecanismo de deuda, con posibilidad de convertirse en acciones. El préstamo se empieza a devolver al momento de facturar USD 2.000.000/año, a un ritmo atado a la facturación. También existe la alternativa de convertir deuda en acciones, con cláusula de recompra por parte de los emprendedores originales. La tasa de interés es blanda, de fomento, ideal para empresas nacientes con alto potencial.
En Mendoza el sector relacionado con la innovación es muy dinámico: estudios muestran que, por ejemplo, los servicios basados en el conocimiento (SBC) han venido creciendo en años recientes a tasas de 2 dígitos anuales, liderando el crecimiento nacional. La provincia cuenta con empresas de desarrollo de software, servicios informáticos en general, biotecnología, servicios audiovisuales y servicios profesionales de exportación, por mencionar algunos de los sectores que han picado en punta. También hay una fuerte red de universidades y centros de investigación, todos insumos principales para potenciar este entramado local de alto valor agregado.
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Nuestra provincia necesita seguir ampliando su matriz productiva. La vitivinicultura, el agro, el turismo, la industria, los servicios, la energía y la minería son pilares relevantes, pero el desarrollo de las próximas décadas exigirá algo más: incorporar innovación, tecnología y conocimiento aplicado a la producción. No se trata de reemplazar lo que ya existe, sino de sofisticarlo, hacerlo más competitivo y abrir nuevas oportunidades de empleo calificado, exportaciones y soluciones locales para problemas locales.
En ese marco, la creación de este Fondo de Inversión en Innovación representa una herramienta concreta para cubrir una falla muy específica del ecosistema productivo: el financiamiento de proyectos tecnológicos que ya superaron la etapa inicial de validación, pero que todavía no acceden con facilidad al crédito bancario tradicional ni al capital privado de riesgo. Es decir, empresas con pruebas de concepto realizadas, con potencial de crecimiento y con impacto local o regional, pero que necesitan un instrumento financiero más flexible que un préstamo convencional.
Para Mendoza, esta herramienta puede ser especialmente valiosa. La diversificación productiva no se logra solo declarando nuevos sectores estratégicos, sino también financiando capacidades, conectando conocimiento con empresas y acompañando proyectos que puedan escalar. En definitiva, se trata de una herramienta concreta para que Mendoza no solo acompañe los cambios productivos del mundo, sino que también sea protagonista de ellos.



