Por qué la subida del dólar afecta más a las mujeres - Mendoza Post
Sábado 1 Sep 2018
porAna Paula Negri
Periodista

En una semana marcada por el aumento del precio del dólar y las consecuencias del acuerdo de Argentina y el FMI, la economista feminista Patricia Laterra analiza el papel que les toca jugar a las mujeres en esta nueva crisis económica.

"Particularmente el acuerdo con el FMI afecta sobre todo a las mujeres, lesbianas, bisexuales, trans y travestis ya que el acuerdo implica un ajuste en el déficit fiscal. Este programa de reestructuración de los gastos fiscales del estado implica reducir servicios públicos y afectar a la seguridad social donde las mujeres se ven claramente afectadas porque son las mayores usuarias pero también porque la garantía de servicios públicos implica determinadas normas protectoras y regulaciones y servicios que hacen que el componente de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado se vea afectado", explicó.

En cuanto a la corrida del dólar explicó: "lo que hace es aumentar el tipo de cambio y ese aumento de tipo de cambio devalúa el peso. Ahí hay todo un ciclo que se compone entre restricción fiscal, capacidad de menos puestos de trabajo pero también una mayor devaluación implica que la canasta básica alimentaria y de la vida aumente. Esto también quiere decir que son las mujeres de los estratos más bajos de la sociedad quienes la van a tener que ver más complicada para garantizar esta canasta de alimentos y esta canasta de sostenibilidad de vida".

En cuanto al consumo entre varones y mujeres, Laterra especificó que no hay estudios que comprueben un consumo diferente entre varones y mujeres pero resaltó: "lo que sí se entiende es que las mujeres realmente se encargan de las decisiones de consumo de los alimentos y también de garantizar toda la sostenibilidad de la vida que implican que las familias tengan un bienestar. También es importante pensar que en Argentina cada vez más crece la feminización de la pobreza".

Comentó que cada vez hay más jefas de hogar unitarias que viven con con sus hijos e hijas que también se refleja en el mercado de trabajo ya sea formal o informal lo que "implica que los hogares con jefaturas femeninas tengan menores ingresos y alguna manera sean pobres, les cueste más conseguir dinero y garantizar la vida de las personas que viven en esa familia entonces por ese lado también hay una afectación en el consumo".

- ¿Por qué no somos parte de los equipos económicos de gobierno?

- Que no seamos parte de los equipos económicos del gobierno tiene que ver con una decisión sumamente política del gobierno de cambiemos. Eso no quiere decir que no tenga un correlato con la cultura y con los estereotipos y mandatos que vivimos en nuestra sociedad. Por eso dentro de las brechas de género se piensa también en el techo de cristal que es una barrera invisible para llegar a los cargos más jerárquicos.

- ¿Qué podemos aportar?

- Las miradas de las mujeres son fundamentales para pensar políticas feministas. Ahora bien podés ser mujer y no ser feminista, no tener una mirada que contemple con interseccionalidad de clase, de género y de raza las políticas económicas. Nada asegura que una política económica porque esté hecha por una mujer sea feminista creo que eso es importante que lo pensemos y que esté en mente. Por eso es importante que las políticas públicas tengan una mirada no sólo de género sino también feminista.

- ¿Se recorta presupuesto en las áreas de gobierno que cuidan a la mujer?

- Si bien no hay una una decisión explícita de recortar áreas de políticas públicas que tengan que ver con las mujeres en este sentido no sé si podríamos decir que son áreas de gobierno que cuidan a la mujer sino que hay políticas públicas que están muy poco financiadas y de hecho es un reclamo histórico. Por ejemplo, el presupuesto del Consejo Nacional de las mujeres es de $4 por mujer en Argentina.

Estamos en un contexto de masivos despidos por ejemplo de despidos en las áreas del Estado donde se cuentan más de 40.000 despidos y gran parte de la planta del Estado son mujeres".

- En Mendoza, y gran parte del país, un relevamiento del INDEC mostró que las mujeres jóvenes (menores de 26 años) eran las más pobres y desempleadas en comparación con hombres. ¿Por qué se da esto? ¿Qué se necesita para salir de ese lugar?

- Aunque las mujeres son las que más se forman claramente hay un sector hay un poco de vulneración que son las las mujeres más jóvenes de 15 a 26 años que son las más desempleada. Esto también tiene que ver con el hecho de que las mujeres muchas veces no pueden hacerse cargo de todas las tareas de cuidados que tienen en sus espaldas porque no hay políticas de cuidado que garanticen todo este tiempo Lo que sucede es que muchas de estas mujeres desempleadas son madres, tienen a cargo hijos e hijas y no les deja tiempo disponible para participar en el mercado de trabajo. Por eso es muy importante las políticas de aborto legal, seguro y gratuito porque muchas de estas mujeres quedan embarazadas y no existe la posibilidad de poder decidir si continuar o no con su embarazo. Al tener más carga de hijos e hijas esto cada vez incrementa más sus jornadas de tiempo de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado lo que hace que no les quede tiempo libre para participar del mercado de trabajo y para continuar realizando sus estudios. En Argentina la última encuesta permanente de hogares tuvo un módulo en 2013 que mide que las mujeres trabajan en promedio 6 horas por día en trabajo no remunerado mientras que los varones lo hacen sólo en 3 horas por día. Entonces por un lado tienen esta carga de trabajo cuidado por otro lado no tiene que vamos porque la mayoría son pobres no tienen que cuide a sus hijos y hijas mientras van a trabajar.

- ¿Qué se necesita para salir de este lugar?

- Para salir de este lugar se necesita fundamentalmente dos cosas: que los estados empiezan a hacer cargo de las políticas de cuidado. Un ejemplo de que no es imposible ni utópico es el caso de Uruguay, un país que tenemos cruzando el Río de La Plata y tiene un sistema integral de cuidados. Pero por otro lado si se necesita que los estados tengan una una política afirmativa de producción de empleo e ingresos y de políticas sociales que sean protectores, que den ingresos a las mujeres para aumentar las oportunidades no solo laborales sino también de demanda específica para las realidades de cada una de las mujeres que muchas veces viven en contextos de violencia extrema. Creo que una proliferación de oportunidades que no solo tengan que ver con el empleo registrado sino con la economía social y solidaria, la economía popular, es imprescindible para para revertir esta tendencia que claramente recae en una mayor violencia económica hacia las mujeres.

- ¿Cuál te parece que es el mayor problema económico de las mujeres?

- El mayor problema económico de las mujeres es el modelo económico que está aplicando en Argentina es un modelo que le presta más atención a los requerimientos del FMI que a la vida de las personas. Es un modelo económico de precarización que en su fundamento recorta servicios sociales, medidas protectoras y seguridad social en pos de reducir el déficit fiscal pero lo que nos preguntamos las economistas feministas comprometidas es cuál es la política de ingresos de este modelo económico. Ahí creemos que hay mucho para para trabajar, hay medidas que aplicar.

- ¿Cuál es nuestro mayor desafío?

- Nuestro mayor desafío es que las organizaciones de mujeres y feministas tomen en sus agendas la violencia económica y las cuestiones económicas. Aunque a veces le escapamos, porque nos parece inaccesible la información es importante desarrollar estrategias de socialización de la información para poder ver efectivamente y analizar cuáles son nuestros problemas y apuntalar una agenda que pueda efectivamente demandar al Estado mejores garantías de vida.