Los verdaderos salvadores de la Patria - Mendoza Post
Martes 5 May 2015
porLucas Carrasco
Periodista

Desde que la presidente Cristina Fernández se alquiló esos Santa Claus de shopping (gordos, canosos y regalones de bienes ajenos) para hacerse adular como un personaje a la altura de San Martín, Rosas y Perón; se comenzó a desplegar una narrativa que equiparaba autoritarismo con mejoras de los sectores populares.

El razonamiento, no exento de verdades históricas y antropológicas pero a medias, era más o menos así: ok, han sido autoritarios, pero fueron quienes trajeron mejoras a los sectores más débiles de la sociedad. Ergo, si querés mejoras sociales, bancate el autoritarismo. O bien; otra variante: si estás en contra del autoritarismo es porque estás contra los beneficiarios de las mejoras sociales.

¡Gorila!

Un razonamiento pelotudo, pero eficaz, siempre y cuando al país lo presida una viuda y haya crecimiento económico, de manera de poder derramar hacia los excluidos el dinero que sobra generando un circuito virtuoso en la economía, que es lo que ocurrió. Un neoliberalismo popular que podría resumirse así: los pobres tienen dinero para ser estafados por empresas telefónicas privatizadas.

Ok, es mejor que nada. Y sí, probablemente, antes estaban peor.

Pero te estás aplaudiendo como si fueras uno de "Los Salvadores de la Patria", la olvidada y genial novela de Silvina Bullrich. Queda feo, queda trucho, es desopilante, en realidad.

Claro que el dinero, al provenir de la venta de bienes primarios a precios extraordinarios al exterior, dependía del precio en el mercado internacional.

A poco de andar, el razonamiento que se buscaba instalar era un poco más retorcido: "¡epa! Seguramente, quién sabe, a estos próceres (Rozas, San Martín, Yrigoyen, Máximo Kirchner, Perón, Sandino, Antonini Wilson, Bolívar) los acusaron de robar o también robaron, como roba Cristina, pero ellos trajeron mejoras a los sectores humildes, y si Cristina aún no lo hizo, no importa, los que la critican por robar es porque no se animan a criticar las mejoras sociales".

Brillante. Hay que reconocerlo.

La extorsión lingüística resultó eficaz hasta que bajaron los precios internacionales. Desde entonces, el Jefe de Campaña de Macri, que sin quererlo es Kicillof, aplica las mismas políticas que Martínez de Hoz pero con discurso estalinista.

Axel, sin quererlo, el jefe de campaña de Macri. 

Aunque..., Martínez de Hoz también: recordemos que a cambio de que la Unión Soviética compre trigo a la Argentina, el Partido Comunista apoyó a Videla y a su ministro, Alfredo Martínez de Hoz. Que inventó este mecanismo de fuga de divisas y consolidación de la desigualdad social, que entonces se llamaba Tablita y hoy es más reaccionario y pueril. Le llaman, de puro cínicos nomás, "dolar ahorro".

No hay mecanismo más desindustrializador, desigualador e inequitativo que éste. En nombre de grandes banderas nacionales, populares, revolucionarias y hoteleras.

El problema es que los precios de la producción primaria que Argentina exporta bajaron, a más o menos a la mitad de lo que los tuvo la Alianza, y por ende hubo menos plata para financiar aplaudidores: ahí es cuando se prefirió nostálgicos de nomenclaturas que quisieron y no pudieron integrar que los viejos Santa Claus de Shopping.

Por una razón que quizás Platón le esgrimió al poeta Agatón en la discusión con Eros y Sócrates: porque eran más baratos, doña.

Así es como, queridos niños, las eminencias del revisionismo histórico nacional, popular y hotelero, llevaron sus ansias sofisticadas, guiadas por el espíritu de Erixímaco a la cúspide de mayor belleza espiritual, a la Villa del filósofo Gorgias .

O bien, si usted no se adentró aún en el lenguaje dantepalmista; hay otra manera de contarlo: en el Instituto de Revisionismo Histórico se cagaron a trompadas por las migajas del kirchnerismo y cuando no quedó nada, emigraron al sciolismo. ¡Oh! La filosofía...

Ojo: me inclino por la primera manera de narrarlo. Le da más seriedad a esta nota.

De todos modos, el resultado es el mismo. La operación intelectual de hacer de CFK una prócer en vida quedó en la nada y la ex-casi-estadista hoy hace estas payasadas semanales por cadena hablando de salchichas, coca-cola, jamón y lo parecidos que son los herederos de Néstor Kirchner a la Familia Ingalls. Muy cierto.

¿Acaso Hotesur no es Little House on the Prairie?

Ahora bien, revisando la historia (jeje) no es nada nuevo este tipo de operaciones intelectuales. Perón también giró a la derecha cuando variaron para mal los términos de intercambio en 1952 y lo mismo sucedió en 1974 con la vuelta del General y en 1989, con el triunfo del Facundo Quiroga de Bunge & Born. En todos estos casos, siempre aumentó el grado de agresividad hacia los disidentes y de mesianismo hacia los fieles. Menos guita, más relato.

Y más agresividad hacia quiénes insisten en ver que el rey está desnudo.

Nada nuevo.

Más viejo que los hermanos Grimm, los creadores de Pulgarcito. Y de La Bella Durmiente, que no recuerdo bien si se despertaba al mediodía y trabajaba de martes a jueves.

Capaz que sí.