Cuadernos K: la declaración del mendocino arrepentido - Mendoza Post
Martes 7 Ago 2018Martes, 07/08/18 atrás
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

"...Baratta estaba esperando con su chofer en la calle Suipacha nro. 782 de esta ciudad. Yo llegué, subí al auto de Baratta, le entregué una bolsita con el dinero y dimos la vuelta manzana. Luego me bajé del auto y no lo volví a ver. (...) En ese momento Baratta no me entregó ningún recibo y por tal motivo yo le insistí varios meses que lo haga, pero nunca procedió de esa forma. Yo finalmente me cansé y no se lo volví a pedir..." Así, a través de un escrito que fue leyendo ante el fiscal Carlos Stornelli, el empresario nacido en Mendoza y patagónico por opción Alejandro Ivanissevich (57), confesó cómo había pagado un aporte de 500.000 pesos para la campaña de Néstor Kirchner a diputado nacional en el año 2009.

Ivanissevich no es un hombre conocido en el mundo de los negocios de Mendoza, más que en los ámbitos del gas, el petróleo y la energía; aunque su nombre aparecía habitualmente en la prensa durante los años dorados del kirchnerismo. Participó en varias obras grandes de la Patagonia, y acaba de anotarse en los proyectos Renovar 1 y 2 de energías renovables, lanzadas por el gobierno de Mauricio Macri. Le fue bien, ya que logró quedarse con ocho de estas iniciativas.

Ex dueño de Emgasud, ex socio de Pampa Energía y de Marcelo Mindlin, y de aceitadas relaciones con el kirchnerismo nacional -pero especialmente el patagónico- Ivanissevich fue creciendo en los negocios de la energía combinando capital propio con adecuadas sociedades con el Estado. Como los fallidos proyectos "Ingentis" en Chubut, una central de ciclo combinado primero y simple después, que iba a facturar 110 millones de dólares al año por producción de energía, y que terminó en un fiasco monumental, un juicio, y pérdidas millonarias para el Estado chubutense, aunque el propio Ivanissevich siempre dice que perdió -a su vez- millones con aquella aventura. Criado en Rawson, Chubut, Ivanissevich construyó el Gasoducto patagónico, fue dueño muchos años de Emgasud, luego Genneia, cuando armó el parque eólico en Rawson que hace poco pasó a manos del Banco Macro.

(Foto: Ivanissevich y su familia dieron la vueklta al mundo en velero durante 15 meses. Estuvieron en 17 países y recorrieron 26.000 millas náuticas, contó diario La Nación en mayo de este año)

...

Como sea, el empresario está desde hace años asociado al gas y la energía. Ahora, es uno de los que aparece en los cuadernos de Oscar Centeno, el chofer meticuloso de Roberto Baratta (el ex número dos de Julio De Vido), que con sus anotaciones abrió una verdadera bitácora de la corrupción kirchnerista.

Ivanissevich fue a declarar ayer ante Stornelli, sabiendo de antemano que estaba imputado de integrar una asociación ilícita, y que sería indagado. Como el primo presidencial Ángelo Calcaterra y su amigo y ex gerente general de Iecsa Javier Sánchez Caballero, Manuel Santos Uribelarrea (UCSA), o Juan Carlos de Goycochea el viernes (Isolux); Ivanissevich eligió acogerse a la figura del "imputado colaborador", o más comúnmente "arrepentido" y reconocer había pagado "para la campaña" de Kirchner en 2009. Dinero en efectivo y en una bolsa, en el auto de Roberto Baratta.

La explicación "para la campaña" parece ser una salida transitoria hacia un lugar menos oscuro que los sobornos. Ese sería el camino elegido por los empresarios para explicar el flujo con dólares desde sus cajas de seguridad y las cuentas bancarias, a los bolsos de los funcionarios kirchneristas. El problema es que en los cuadernos de Centeno aparecen viajes a diario, en todas las estaciones del año, desde las oficinas de varios de los hombres de negocios vinculados al caso. Además, ninguna campaña electoral se financia en efectivo. Cuando los hombres de negocios "ayudan" a la política suelen hacerlo con menos dinero cash y más gastos de publicidad, consultorías, logística... algo más normal que bolsos repletos de dólares, pesos o euros entregados a un secretario de Estado, en estacionamientos oscuros u oficinas ignotas.

Baratta, detenido.

La declaración de Ivanissevich ofrece en este sentido la pista de "la campaña". Luego de relatar su carrera empresarial, y cómo fue creciendo y expandiendo sus negocios de energía, el empresario se refirió a aquel encuentro con Baratta. Fue la parte realmente sustanciosa de la indagatoria, aunque los acusadores no le hicieron preguntas en este turno al empresario. Así es el relato completo:

"Respecto al hecho concreto que se me imputa quiero decir, días previos al 29 de abril de 2009, me convocó a su despacho el licenciado Baratta para solicitarme un apoyo a la campaña del Dr. Kirchner como diputado nacional. Yo le expliqué que a raíz de los códigos de conducta que rigen en mis empresas, la única posibilidad era efectuarlo a nombre propio y que eventualmente necesitaría un recibo. Baratta me explicó de la urgencia de contar con fondos rápidamente y así que de mis ahorros le entregué la suma de 500.000 pesos ($ 500.000)" contó en sede judicial. Luego, vino el relato del encuentro en el auto del ex funcionario, la entrega del dinero en una bolsa, y la "vuelta manzana" antes de desaparecer.

En el siguiente documento, copia del original, puede leerse la declaración completa de Ivanissevich:

El empresario contó también cómo ordenó el pago, y luego se extendió media carilla explicando su relación con Julio De Vido. Contó que en 2003 conoció al ex ministro, en medio del proceso de licitación del gasoducto patagónico. Y que entablaron una relación de corte profesional. Ivanissevich se separó del pago de coimas. "Quiero dejar en claro que la única vez en que Baratta me pidió dinero para una campaña, fue la anteriormente descripta" señaló. También hizo constar que "...nunca hubo de parte de ellos ninguna sugerencia de coima, soborno o retorno". Dijo además que no tenía contactos personales con los Kirchner, ni iba a Olivos.

Tal vez para ventilar sospechas de una estrategia común por el lado de los "aportes de campaña", los abogados Augusto Garrido y Mariano Cúneo Libarona le preguntaron si había un "acuerdo de voluntades" con los otros imputados, algo que el empresario nacido en Mendoza negó, aunque admitió conocer a Armando Loson, del grupo Albanesi, uno de los detenidos que aún no se ha "arrepentido".