Al Estado le cuesta $ 15.000 por hora buscar a una persona "perdida" - Mendoza Post
Lunes 30 Jul 2018
porAna Montes de Oca
Periodista

La buena noticia es que la policía encontró a todas las personas que "se perdieron" el año pasado. La mala es que a los mendocinos nos sale carísimo buscarlas ya que nadie se hace cargo del gasto que demanda.

Según datos de la División Búsqueda de Personas y Prófugos del Ministerio de Seguridad, durante 2017 hubo más de 2300 operativos para encontrar a alguien desaparecido. Este número es habitual año a año.

"Las búsquedas están clasificadas por distintos motivos: recibimos denuncias porque no van a la escuela, porque se ausentan de la familia, porque se van de la casa, pero sea cual sea, a partir de ese momento comienza a funcionar el protocolo", explicó al Post el Jefe de Policías, Roberto Munives.

  A Sabrina la buscaron una semana, estaba en casa de un amigo.

"Es engañoso que haya un protocolo que indique que tienen que pasar 24 horas para considerar a una persona desaparecida. Al contrario, la persona tiene que empezar a buscarse desde el momento en que se radica la denuncia, que la puede hacer cualquier persona, incluso a través del 911 puede dar un adelanto de búsqueda de paradero y la Policía comienza el operativo", aclaró.

Claro que averiguar adónde está alguien lleva muchas horas de trabajo, y esto no es gratis: en cualquier búsqueda se utilizan muchos recursos humanos, materiales y financieros, que pagamos todos los mendocinos.

Según fuentes de Seguridad, el promedio de tiempo que lleva encontrar a una persona es entre tres horas y tres días. Para ello se destinan una cantidad de 10 a 15 efectivos por hora, más el alerta de quienes están realizando patrullajes.

Es claro que no todas las búsquedas insumen los mismos recursos, pero para sacar la cuenta hay que considerar que una hora hombre (es decir, un efectivo policial dedicado a buscar a alguien) demanda unos $ 1000 por hora al estado Provincial.

A esto hay que sumarle el costo de los recursos materiales (patrullas, nafta, comunicaciones, etc.) Además, hay que multiplicarlo por la cantidad de hombres abocados al operativo.

Si en la búsqueda interviene el helicóptero policial, se deben sumar unos $ 80.000 por hora. Claro que la aeronave se usa en casos muy específicos, ya que la mayoría de las búsquedas se resuelven a través de pistas que van brindando los familiares y de recursos tecnológicos como el seguimiento de los celulares y las redes sociales.

Y no hay que olvidar agregar también los costos del Poder Judicial, ya que en una búsqueda se trabaja junto a la fiscalía que interviene.

  El uso del helicóptero cuesta unos $80 mil por hora.

Algunos números

En 2017 la División Búsqueda de Personas recibió 1915 denuncias comunes (es decir de particulares). A ese número se suman 270 pedidos de paradero de parte de Dinaf y 70 de parte de OAL.

Cerca de 50 personas perdidas se reportaron desde los hospitales, la mayoría del Notti, porque hay padres que se llevan a los niños sin el alta médica. Los otros corresponden a pacientes psiquiátricos que se van del Sauce o del Carlos Pereyra.

También hay algunos pedidos desde las escuelas, de chicos que se van luego de haber ingresado.

  En 2017 hubo 270 denuncias de chicos perdidos de Dinaf.  

El amor y las hormonas

Hay un dato llamativo: si bien la mayoría de las denuncias se reciben en el Gran Mendoza, hay ciertos momentos y lugares en donde las búsquedas se incrementan.

En el Valle de Uco, según dicen los investigadores, en verano se acrecientan las "desapariciones" y tiene que ver con la llegada de obreros golondrina que se enamoran de alguien del lugar y luego huyen juntos.

El otro momento clave es el comienzo de la primavera, cuando las hormonas se empiezan a elevar y se registran mayor cantidad de casos de jóvenes que se fueron de sus casas.

La mayoría de las personas que se buscan tiene entre 15 y 30 años.

Hay que subrayar que no existe ningún caso de menores de edad que no hayan sido encontrados durante los últimos años. Este dato es relevante para desterrar las "leyendas urbanas" de la traffic blanca que se lleva chicas, o del auto rojo que espera afuera de las escuelas.