Morro García: “Godoy Cruz es mi lugar en el mundo” - Mendoza Post
Por: Mendoza PostViernes 27 Abr 2018

Santiago García, el goleador de la Superliga Argentina, hizo un repaso por su carrera en un mano a mano con el diario La Nación. Desde sus comienzos, su estadía en la cárcel hasta su llegada a su lugar en el mundo: Godoy Cruz.

“Nací en el barrio Colón. Es tranquilo, a pesar de que se puso un poco complicado últimamente. Estaba una bandita, todo el día jugábamos a la pelota, a las bolitas. No teníamos mucho, pero la pasábamos bien. Aprendí mucho ahí: no ir hacia las cosas malas; en los barrios humildes hay mucha droga. Tenía que seguir otro camino, dejar la joda y dedicarme al fútbol. Tengo amigos que no pudieron escapar de esa situación”, comenzó contando el Morro.

Lejos de eso, ahora el goleador está en la provincia, fascinado con los paisajes y la tranquilidad con la que se vive, junto con su mujer y su pequeña hija de tres años, a quienes les encanta Mendoza, el sol, los parques, la tranquilidad. “Godoy Cruz es mi lugar en el mundo. Estoy en el mejor momento de mi carrera. Me siento pleno, como en mi primera etapa en Nacional”, asegura el goleador.

El Morro formó una temible dupla con Jaime Ayoví.

Luego de un gran comienzo de carrera en Nacional, tuvo su peor momento en Brasil. “Me llamaron y me dijeron que había tenido un doping. No entendía nada, no quería jugar más al fútbol. Hubo algo raro. Las otras muestras se mandaron al exterior, la mía se hizo en el país. La suspensión regía solo en Uruguay, en Brasil podía jugar, pero me peleé con los dirigentes, me tenían de rehén por asuntos impuestos”, relató García.

Llegó entonces su traspaso a Turquía, donde la adaptación no fue muy buena, el choque cultural y religioso hizo complicadas las cosas para el uruguayo. “Por suerte estaba con Tabaré Viudez y Pablo Pintos, al menos. Algo de inglés y algo de turco aprendí, hasta portugués. El aroma también es muy especial”, explicó el Morro.

Su regreso a Nacional no fue el mejor, pero su buen momento en River de Montevideo le abrió las puertas al fútbol argentino donde encontró su juego y su forma. En Godoy Cruz se convirtió en un jugador querido rápidamente, dupla con Ayoví y los diez goles que prometió en el torneo que lo tuvo al Tomba cerca de disputar una final.

Hoy se encuentra nuevamente peleando un torneo, cerca de entrar a la Libertadores y es el claro referente de un plantel que se refugia en su juego y en sus goles cuando las cosas no están saliendo de la mejor manera.

Este viernes se juega el clásico con San Martín de San Juan, duelo picante de la región. el Morro podrá escribir otro capítulo en su historia con Godoy Cruz.

El goleador en la cárcel

En 2014 se disputaba un clásico amistoso de verano entre los dos equipos más grandes de Uruguay. Nacional le ganaba a Peñarol 1 a 0 a falta de diez minutos, cuando la violencia se apoderó del lugar, golpes entre los dos planteles ante las cámaras y la mirada de todo el país.

“Cuando nos mandaron a declarar, nos dijeron que iba a ser rápido. Estaba con Arismendi, Nacho González, el Vampiro Torres, Diego Scotti. Los de Peñarol estaban en otro lugar y nadie nos hablaba. Eran las 10 de la noche y, de pronto nos dijeron que nos sacáramos las cadenas, los cordones, los cinturones…'van al calabozo. Hagan la última llamada porque de acá no salen', nos dijeron. Llamé a mi madre y a mi señora para avisar que no iba a volver”, cuenta García.  

“A la mañana siguiente declaramos. Estaban los de Peñarol también. ‘Si se vuelven a pelear acá, los mandamos con los reclusos comunes’, nos advirtieron. Ahí me di cuenta la gravedad del tema. Al final nos suspendieron a casi todos por tres meses y no podíamos salir del país por seis. Tenía que pagar una fianza para jugar la Libertadores, por ejemplo. No podía estar en espectáculos públicos…Después de dos años, se cerró la causa”, cerró el relato el Morro.