Las (reales) repercusiones nacionales de la elección salteña - Mendoza Post
Martes 14 Abr 2015
porLucas Carrasco
Periodista

El resultado favorable al Frente para la Victoria en las PASO que preanuncia un triunfo en las elecciones "reales" salteñas, desparrama señales hacia todo el espectro electoral del país.

La primera señal es en rojo: la actitud del ex gobernador Juan Carlos Romero de denunciar un supuesto fraude no debería extenderse a todo el Frente Renovador y el PRO, sino pretenden entrar en la marginalidad después de este año electoral, en caso que no ganen. Los malos perdedores, además de quedar como unos irremediables maricones horas después de tantas bravuconadas, suelen pasarse por encima la salud institucional.

La segunda conclusión es que el peronismo, cuyo liderazgo hoy ejerce Cristina Fernández, sigue sobreviviendo en los sectores populares, que es la manera elegante de nombrar a los pobres, los trabajadores y los desocupados. Ya no son los números del 2011, más vale. Ni siquiera los del 2013, pero le alcanza para llegar hasta fin de año, que no es poco.

Romero denunció frude. 

Un subsidio nacional como la Asignación Universal, que en Palermo significa 10 kilos de yerba, en Salta significa comer todos los días. Obviamente, un palermitano idiota como el grueso de los funcionarios de Cristina o de los simpatizantes del PRO, verá en este razonamiento sociológico el germen del asistencialismo, mientras toma un helado con sabor a choripán, provisto por el aparato estatal porteño, que por cierto, es la única razón por la cual se habla de una elección pareja entre el candidato testimonial Horacio Rodríguez Larreta y la senadora Gabriela Michetti.

El Cámpora de Macri tiene una sola propuesta para su intendencia: Rodríguez Larreta al gobierno, Macri al poder.

Así que ahórrense los pucheritos gorilas.

La tercera conclusión es que el vicepresidente del partido justicialista y gobernador salteño próximamente reelecto, no pudo nacionalizar su gestión y sus resultados electorales, por lo que bajó su candidatura presidencial. A la par, que rebajó a su predilecto Scioli invitando la comparsa de freaks que busca hacer de sparring en la PASO nacionales.

"La presidente es como De La Rúa, solo está para dar buenas noticias". 

La cuarta conclusión es que Cristina no aparece en el lugar, hasta que ya hayan votado. Lo mismo, efectivamente, sucedió en Mendoza. Pero ahí era comprensible: la presidente es como De La Rúa, solo está para dar buenas noticias. Y en la provincia cuyana la esperaba una dosis tan grande de realidad que mejor seguirse drogando con la claque de los patiecitos de la Rosada. En Salta quizás no se quiso montar en el triunfo por una combinación de factores: no perder el voto progre en manos de un troglodita como Urtubey y no levantar mucho la perdiz en el coto de caza de elecciones provinciales. Las que están por venir no deparan triunfos K.

 "La agrupación que antes se llamaba Cámpora no tuvo cabida en Salta"

No es por contradecir a los "abanderados de la centralidad presidencial" pero fuera de la secta que antes se llamaba SIDE, esas consideraciones escritas para la patrona no dan cuenta de la realidad de las provincias, donde el kirchnerismo "puro" es completamente marginal. De hecho, la agrupación que antes se llamaba Cámpora y ahora Agencia Federal de Información, no tuvo cabida en Salta. Ni la tendrá en Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba. Nunca menos.

Otra de las consecuencias de esta elección salteña, es que la estructura del radicalismo está sobrestimada, como se estará dando cuenta Mauricio, que es Macri.

La oposición ganó la capital salteña, que es una especie de premio consuelo en el plano nacional.

Con este resultado, se activarán todas las usinas que piden la unidad de la oposición, principalmente, de Massa y Macri.

Lo aconsejable es no entusiasmarse demasiado con ese superpegado con plasticola ideológica, dado que en las próximas semanas habrá elecciones como las mendocinas, porteñas y santafesinas, a las cuales, estirando, se puede incluir las cordobesas, donde el oficialismo nacional mirará de costado. Compensará con Chaco, si es que le va bien.

Luego de Salta, ahora pedirán por la unidad entre Macri y Massa. 

Pero, a su vez, desde el oficialismo no deberían bajar los brazos tan pronto e irle a cantar la de la liberación a Scioli, calma. En todos esos lugares, exceptuando quizás Mendoza, los favoritos son hoy los partidos políticos que ya están en el gobierno.

Así como en el 2011 primaron los oficialistas porque la economía crecía y había riqueza para derramar, hoy, con default, superinflación, aumento de la pobreza y el desempleo y delirantes cadenazos para vender licuadoras con la misma convicción que un telepredicador, la constante psicopateada oficialista puede atraer un segmento de las clases medias conservadoras mientras las minorías intensas que se sitúan en cuatro manzanas del centro porteño se creen que están cerca de Sierra Maestra cuando en realidad están las puertas de Sierra Chica.

"Estirar mucho el análisis nunca es conveniente. Pero se van creando climas de opinión" 

Ese voto conservador puede estar, el problema es que no parece alcanzar, dado el descontento de los sectores populares que, sin embargo, no están votando a la oposición, sino que se cuelan en una mezcla de ausentismo y voto blanco o disperso a fuerzas menores y en otra proporción, hacia el Frente Renovador.

Las elecciones provinciales, cuando están separadas de las nacionales, son en primer lugar eso, provinciales. De manera que estirar mucho el análisis nunca es conveniente. Pero van creando climas de opinión y van impactando entre los militantes y dirigentes, que por arriba van recalculando el GPS de su futuro laboral. Siempre en nombre de grandísimos e inmaculados valores, claro está.