Post: Mendoza PostMartes 13 Mar 2018Martes, 13/03/18 atrás

Los juicios laborales no podrán durar para siempre. En la práctica, si un empleado, o ex trabajador de una empresa inicia un juicio laboral y queda “en el aire”, porque se va a trabajar a otro lado, o incluso a otro país, puede reactivarlo cuando quiera. Y si obtiene un fallo a favor, cobrará con intereses hasta el último peso demandado, o el que la justicia le haya dado. Los juicios laborales no caducan. Y si el gobierno logra avanzar en la Legislatura con un nuevo proyecto de código de Procedimiento Laboral, la “caducidad” de los juicios laborales, será una de las reformas más polémicas e interesantes. De hecho, permitirá a las empresas mejorar sus presupuestos y no previsionar “para siempre” contingencias laborales.

Son pocos los detalles que han trascendido del proyecto, que sería enviado a la legislatura antes del discurso del 1 de Mayo del gobernador Alfredo Cornejo. Y los cambios apuntan a bajar la litigiosidad laboral, a tener juicios más cortos, y a la vez más equitativos. Para ello, se ampliará la oralidad –que ya existe en parte- de los juicios laborales, y además se quitará poder discrecional a los peritos oficiales, que se sortean, y que habitualmente fallan a favor de los empleados despedidos. “Es lógico… porque el que pierde el juicio, paga los honorarios de los peritos… ¿qué le van a cobrar a un empleado despedido, si pierde el litigio?” razonó uno de los funcionarios consultados.

Mendoza tiene una de las litigiosidades más altas del país.

Estas tres herramientas –más oralidad, caducidad de los juicios, menos poder a los peritos- son sólo algunos de los aspectos del nuevo Código Procesal Laboral, que tendrá el mismo “espíritu reformista” –dicen en el gobierno- que los nuevos códigos penal y civil. Como se sabe, aunque la legislación laboral, civil y penal es nacional, los códigos de procedimiento son facultades que las provincias no han delegado a Nación, y se usan como herramientas de gestión política y administrativa.

Bajar el nivel de litigios es un objetivo importante. Mendoza es un caos de juicios. La provincia tiene más abogados matriculados, y por mucho, que policías en actividad. Entran más de 20.000 juicios laborales al año, según cifras de 2016. En 2017, la cifra subió un 1,3 % más, de acuerdo a la Unión Argentina de Aseguradoras de Riesgo del Trabajo. Además, de acuerdo a la superintendencia de ART, entre 2010 y 2015 Mendoza fue la segunda provincia en cantidad de demandas por accidentes de trabajo. Apenas menos que Córdoba, pero con la mitad de habitantes. Esta es una provincia laboralmente conflictiva, y ello conspira contra el “clima de negocios”. Por eso, el gobierno de Mendoza adhirió a cambios en la ley de ART el año pasado, y además sancionó y puso en marcha las “oficinas de mediación laboral”, buscando justamente bajar la cantidad de juicios, en general por despidos, enfermedades, o accidentes de trabajo.

Cómo van las conciliaciones

Una de las herramientas que aplicó el gobierno el año pasado, buscando reducir la cantidad desorbitada de juicios laborales en la provincia, fue la puesta en marcha de las oficinas de conciliación laboral. Una oficina de arbitrajes para esquivar juicios y que los empleados cobren lo más pronto posible. Es difícil hacer un balance. En general, los abogados laboralistas apuestas a que sus clientes “aguanten” y en el litigio largo, con inflación, ajustes y fallos generosos; obtener mejores indemnizaciones en el tiempo.

Desde su puesta en marcha en noviembre del año pasado, el procedimiento de Conciliación Laboral realizó un 42% de acuerdos respecto del total de casos presentados. Se realizaron 365 conciliaciones laborales de las cuales 42% fueron acuerdos, tanto ya homologados como en trámite. La idea es resolver los conflictos en no más de 60 días. En la OCL, los trabajadores pueden ir por reclamos de conflictos relacionados con despidos, cobro de salarios, daño moral, desalojo, diferencias salariales, pago de vacaciones y aguinaldo, entre otros.

Las opiniones sobre el éxito de la Conciliación son bien divergentes. Mientras, el gobierno provincial pule el nuevo Código de Procedimiento Laboral, que se espera traerá una buena discusión en la Legislatura.