Jueves 8 Mar 2018Jueves, 08/03/18 atrás
porAna Montes de Oca
Periodista

“Decime Magdalena. Desde que me pasó esto escribo un diario, me ayuda a digerir y a sacar la angustia. Lo firmo como Magdalena, porque no paro de llorar cuando escribo. Y un poco, porque me niego a ser yo la que pasó por todo esto”.

Magdalena tiene 34 años, se divorció hace unos diez, tiene dos hijos de ese matrimonio: “son preadolescentes”, dijo, sin precisiones para no revelar ningún dato certero y evitar dejar alguna pista respecto de quién es.

Luego de varios años de separada, Magdalena salió con unas amigas: “¿Si iba de levante? Sí. Cuando llevás mucho tiempo sin pareja, hasta cuando vas a la panadería estás esperando conocer al amor de tu vida, creo que cualquier ser humano normal espera encontrar a alguien con quien compartir” contó.

Llora. Apenas unos segundos llora y para. Su mirada cambia, su cuerpo se tensa, su voz se pone áspera. “Te lo resumo: salimos, conocí un tipo, me cayó muy bien, sentí que podía ser lo que yo buscaba. Me llevó a mi casa (los chicos estaban con el padre), cuando llegamos le dije si quería tomar algo, como en las películas, ¿viste?, si te gusta lo invitás a pasar a tomar algo”.

Magdalena respira hondo, muy hondo: “Me violó. En mi casa, me violó. ¿Fue mi culpa? No lo sé. ¿Yo nunca debí invitarlo? Seguramente. Pero yo no me violé, él me violó. Después sí. Después me violé yo, cuando no me animé a hablar, cuando permití que me negaran mis derechos, cuando puse a todos por encima mío...”

Ese después del que habla Magdalena es todo lo que tuvo que vivir cuando supo que estaba embarazada producto de aquella violación.

“Todo el tiempo pienso y me recrimino por no haber hecho la denuncia. Si la hubiera hecho tal vez me habrían dado la pastilla del día después. Yo no lo pensé. ¿Sabés que ni por un segundo pensé en la posibilidad de un embarazo? Lo único que pensaba era en cómo me iba a defender cuando me dijeran que había sido culpa mía. En mi cabeza escuchaba los reproches '¿Cómo lo llevaste a tu casa?', el reproche que yo me hacía me lo iban a hacer todos, desde la policía hasta mis amigas, mi familia... Estuve varios días pensando si denunciaba o no denunciaba. Mientras tanto trataba de pilotear, no me salía, decía que estaba con estrés y por eso temblaba todo el tiempo y estaba tan rara”.

Magdalena no deja de temblar cuando habla. Traga cada tanto para evitar el vómito. No llora, al menos por fuera.

Mendoza es la tercera provincia del país con más denuncias por violación  

Unas semanas después, Magdalena supo que estaba embarazada. “Lo primero que pensé fue en suicidarme”, afirmó.

“Después pensé en mis hijos, en que no podía dejarlos, en mis padres, en cómo les iba a decir todo lo que pasó. Pensé en inventarme un novio con el que había roto, pero no me iba a creer nadie, yo no salía casi nunca. ¡Pensé hasta decir que le prestaba el vientre a una amiga! De todo pensé, menos en abortar. No estaba en mi cabeza esa posibilidad, y yo, como toda madre estaba contra el aborto”.

Finalmente una amiga que la escuchó y la comprendió la contactó con un grupo de mujeres que acompañan en estos casos. Le dijeron que tenia derecho a pedir un ILE (Interrupción Legal del Embarazo), le contaron que su caso estaba contemplado en el Código Penal, le hablaron del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, le aclararon que no tenía que hacer denuncia policial de la violación, que la ley indicaba que sólo con su declaración ante escribano podía pedir la ILE.

“Pero en tres hospitales me dijeron que no era así, que ahí no hacían abortos, que eran mentiras de las feministas, que en todo caso fuera a la justicia”.

Y claro, el tiempo apremiaba. Magdalena terminó, como muchas mujeres que pasan por la misma situación, consiguiendo las pastillas que interrumpen el embarazo.

“¿Cómo estoy ahora? Mirá, pasaron años y sigo llorando... Ya no soy quien era, soy Magdalena. Me hago cargo de que me equivoqué confiando en alguien que no conocía, pero yo no me violé, él me violó”.

Negar una ILE es ilegal

Interrumpir un embarazo producto de una violación es legal desde 1921. Está contemplado en el Código Penal en el artículo 86 que reza: “... El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible: 1) Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios; 2) Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto.”

Durante los últimos años, se les ha negado a las mujeres violadas el derecho a interrumpir el embarazo por interpretar que, la falta de una coma, quería decir que además de violada la mujer debía ser discapacitada mental.

Luego de muchos casos judicializados, incluso de mujeres violadas y discapacitadas a las que también se les negaba el derecho establecido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitió un fallo en el que aclaraba que “reducir la autorización de la interrupción de los embarazos sólo a los supuestos que sean consecuencia de una violación cometida contra una incapaz mental implicaría establecer una distinción razonable de trato respecto de toda otra víctima de análogo delito que se encuentre en igual situación y que, por no responder a ningún criterio válido de diferenciación, no puede ser admitida”.

En base a esta interpretación amplia del artículo 86, la Corte Suprema, además, exhortó al Poder Judicial nacional y a los poderes judiciales provinciales a “abstenerse de judicializar el acceso a los abortos no punibles previstos legalmente”. En este sentido, entre los considerandos del fallo, la Corte aclaró que “las prácticas de solicitud de consultas y la obtencion de dictámenes conspiran indebidamente contra los derechos de quien ha sido víctima de una violación, lo que se traduce en procesos burocráticos dilatorios de la ILE que llevan insita la potencialidad de una prohibición implícita -y por tanto contra legem- del aborto autorizado por el legislador penal.

El fallo de la Corte es de cumplimiento obligatorio

Esto quiere decir que negar la ILE a una mujer violada es ilegal.

También es ilegal, según el fallo de la Corte, y son pasibles de demanda penal quienes pongan trabas al ejercicio y concrecion del derecho de las mujeres violadas a interrumpir un embarazo.

Con este criterio emitido en el año 2012, el tribunal supremo aclaró que son pasibles de demanda penal:

- Todos los gobernadores que no cumplieron con el exhorto de “implementar y hacer operativos, mediante normas del más alto nivel (…) protocolos hospitalarios para la concreta atención de los abortos no punibles a los efectos de remover todas las barreras administrativas o fácticas del acceso a los servicios médicos.

- Las distintas autoridades de Salud que tampoco cumplen con este exhorto. La actual ministra, Elisabeth Crescitelli, incluso aseguró que decidieron no realizar ningún protocolo, ni adherir al redactado por el Ministerio de Salud de la Nación. Esperarán a que cambie la ley nacional, si es que alguna vez sucede.

- Los directores de efectores de salud públicos que niegan el acceso a la ILE a las mujeres violadas, bajo excusa de necesitar autorización legal o cualquier otro requisito fuera de lo estrictamente médico.

Así mismo, si bien el fallo contempla la libertad de los médicos a ejercer “objeción de conciencia”, también aclara que es el deber de las autoridades sanitarias asegurar que los hospitales cuenten con personal que realice las prácticas. Es decir, no pueden decir que todos son objetores, tienen que asegurar que haya al menos un médico que realice la interrupción.

- Todo abogado, magistrado y persona que pretenda “vallar” el acceso a este derecho judicializando la situación.

La ministra Crescitelli aseguró que Mendoza no tendrá protocolo. 

¿Y si la mujer miente?

No acatar un fallo de la Corte (que son de cumplimiento obligatorio tanto para jueces inferiores como para el Poder Ejecutivo) significa incumplir el orden jurídico es decir, salir del Estado de Derecho.

Para desviar la discusión, los distintos gobiernos provinciales que no quieren implementar el protocolo para asegurar el acceso a la ILE, se resisten a la orden de la Corte de que las mujeres no tengan que probar la violación y que sólo sea necesaria la declaración jurada de la misma frente al médico que practique el aborto no punible.

Ante esto, el Tribunal Supremo aseguró que el Código Penal “no exige ni la denuncia ni la prueba de la violación” y considera que “cualquier imposición de otro tipo de trámite significará incorporar requisitos adicionales a los estrictamente previstos por el legislador penal”.

En esto se basó la ministra Crescitelli cuando justificó la decisión ilegal de no permitir el acceso al derecho al ILE y aseguró que “Vamos a dejar esto (el protocolo de aborto no punible) para ver qué sucede con la reforma del Código Penal y con la nueva ley sobre legalización del aborto que se pretende discutir”.

De igual modo, la Corte argumentó que si bien advierte que pueden existir casos “fabricados”, “no puede ser nunca razón para imponer a las víctimas de delitos sexuales obstáculos que vulneren el goce efectivo de sus legítimos derechos o que se constituyan en riesgos para su salud”.

El debate, hoy

Esta semana, un grupo de 71 diputados de casi todas las bancadas del Congreso de la Nación, presentó el proyecto por el aborto no punible, una de las demandas de los colectivos de género que marcharán hoy en el #8M, el Día Internacional de la Mujer. Hasta ahora, sólo lo firmó la mendocina de Libres del Sur Graciela Cousinet, quien ya no es legisladora nacional. También se presentó con proyecto "anti aborto", con muchas menos firmas, que propone un subsidio a las mujeres embarazadas en riesgo de abortar, para que no lo hagan. La mendocina Stella Huczak es una de las firmantes.

Mendoza, tercera en denuncias por violaciones

Según datos del Ministerio de Seguridad de la Nación, en Argentina se registran unas 50 denuncias por día por ataques sexuales, de los cuales 10 son con acceso carnal. 

Nuestra provincia está tercera en cantidad de denuncias de violación (unas 19 cada cien mil habitantes) y se calcula que el año pasado hubo unas 400 denuncias.

Desde algunas asociaciones ligadas a la Campaña Nacional por el derecho al aborto, aseguraron que algunos efectores sí realizan las ILE, aunque son muy pocos, y que la única distinción entre las mujeres que logran hacer valer su derecho y las que no es "la suerte".

Pero este número es apenas una muestra de la realidad, ya que la Organización Mundial de la Salud calculó que sólo un 5% de las víctimas adultas realizan la denuncia.

“Por esto es imposible calcular la cantidad de abortos clandestinos que se hacen en Mendoza. Las autoridades sanitarias incluso hacen un cálculo a grosso modo en base a las mujeres que llegan con lo que a veces es obvio que son complicaciones luego de un intento de aborto pero otras veces no. Las causas de muerte materna están subregistradas, y para saber a ciencia cierta cuántas mujeres mueren por prácticas abortivas clandestinas hay que tener datos certeros, que no hay”, explicaron desde una asociación de mujeres que forma parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto.

A esto se suma que muchos embarazos son productos de violaciones que no sucedieron en contexto de asalto sino dentro de todo una trama de violencia intrafamiliar, y que no son denunciadas o recién se destapan cuando el embarazo es avanzado como en el caso de muchas niñas.

Las niñas suelen perder el derecho porque se dan cuenta cuando el embarazo está avanzado

Esas, las que no denuncian, son las que año tras año deben padecer que funcionarios y gobiernos les nieguen el acceso a un derecho que les pertenece.

El aborto es legal en caso de violación. Lo ilegal es negarlo.


Fuentes y agradecimientos

 http://sjconsulta.csjn.gov.ar/sjconsulta/documentos/verDocumentoByIdLinksJSP.html?idDocumento=135171&cache=1519829329474

http://sjconsulta.csjn.gov.ar/sjconsulta/documentos/verDocumentoById.html?idDocumento=135173&cache=1519830270624

Al Dr. Carlos Lombardi (Especialista en Derecho Constitucional)

A las Mujeres de la Campaña nacional por el derecho al aborto

A "Magdalena", por confiar en nosotros para contar su historia.