Podés vivir o trabajar en uno: qué es el Síndrome del edificio enfermo - Mendoza Post
Podés vivir o trabajar en uno: qué es el Síndrome del edificio enfermo

Podés vivir o trabajar en uno: qué es el Síndrome del edificio enfermo

Por: Mendoza PostViernes 2 Feb 2018

¿Inexplicablemente te sentás en tu puesto de trabajo y empezás a estornudar? ¿Te pica el cuerpo pero no tenés ninguna picadura? ¿Te duele la garganta sin razón aparente? Si sentís malestar constante cuando estás dentro del inmueble donde vivís o trabajás, quizá sufras del Síndrome del edificio enfermo. 

Los edificios de oficinas del mundo cada vez son más inteligentes y sofisticados, pero hay otros inmuebles en los que habitamos o trabajamos, que si bien pueden estar decorados y pintados a nuevo, sin embargo, adolecen de diversos fallos en su construcción o de una mala calidad de sus materiales que hace que quienes habitan en ellos no estén exentos de padecer el síndrome del edificio enfermo (SEE).

El síndrome del edificio enfermo (Sick Building Syndrome, en inglés) es el conjunto de síntomas que provoca un inmueble sobre las personas que habitan o trabajan en él. 

Aunque se desconocen las causas concretas que lo producen, fundamentalmente se atribuye a la contaminación del aire que circula en su interior. Afortunadamente no se trata de un problema grave que vaya más allá de un malestar temporal, y normalmente se va apenas uno abandona el edificio en cuestión, aunque en casos extremos puede incluso agravar alguna patología.

Cómo es un "edificio enfermo"

El síndrome aparece principalmente en edificaciones herméticas que cuentan con sistemas centralizados de ventilación, sistemas de ventanas que no se abren, con pisos alfrombrados. En este tipo de instalaciones, por ejemplo un bloque de oficinas, el aire recircula constantemente a través de conductos cargándose de partículas perjudiciales para nuestra salud y bienestar.

Los síntomas

Las molestias más frecuentes causadas por los edificios enfermos tienen que ver con las vías respiratorias, pero la lista de síntomas es muy variada. De hecho, no es extraño padecer varios de ellos a la vez. Las manifestaciones más habituales son:

Síntomas nasales: como irritación de la nariz, mucosidad abundante, sequedad nasal, congestión , trastorno del olfato o tos.

Molestias oculares: en este caso, los síntomas son la irritación, cansancio, escozor y enrojecimiento ocular.

Dolores de garganta: igualmente, en ocasiones origina irritación, sequedad, ronquera, inflamación o enrojecimiento de la garganta.

Alteraciones cutáneas: de nuevo, la irritación y los escozores en la piel pueden ser consecuencia del síndrome del edificio enfermo.

Otras manifestaciones son dolores de cabeza, náuseas, vértigos, fatiga mental o somnolencia, dificultades para concentrarse y alergias.

Normalmente, al abandonar el edificio en cuestión o al cabo de unos días estos síntomas suelen desaparecer o aminorarse.

Cómo mejorarlo

Una acción que puede realizarse para reducir este síndrome es mejorar la ventilación, aumentando la cantidad de aire limpio y fresco que circula por el espacio cerrado.

También es importante mantener una temperatura consistente a lo largo del día, permitir la entrada de luz natural, proteger el ambiente de los ruidos de la calle y minimizar los ruidos interiores, como los producidos por maquinaria.

Y también limpiar las superficies regularmente para impedir la acumulación de polvo. Aspirar alfombras periódicamente es fundamental, y si es posible, no tenerlas.