Yoga facial: el aliado que relaja tensiones y borra arrugas - Mendoza Post
Sábado 4 Abr 2015

 El yoga facial ayuda a aliviar tensiones, tanto de los tejidos corporales como de las de nuestro día a día. 

A veces olvidamos que nuestra cara también tiene músculos y que estos deberían trabajarse al igual que los del resto del cuerpo. Si bien la musculatura es más pequeña, es importante realizar gimnasia para ejercitarla. Además es ideal para relajar todo nuestro rostro y descansar mejor por la noche, según nos cuenta Bioguía

1. Ejercicio para una frente más tersa

Previene las arrugas al relajar los músculos de la frente y el uso de la acupresión para eliminar la tensión.

Instrucciones:

1. Poné ambas manos en puño. Colocá los nudillos del dedo índice y del mayor en el centro de la frente, y aplicá presión con firmeza.

2. Mantené la presión en la frente, a medida que lentamente deslizás tus puños a cada lado.

3. Terminá presionando suavemente tus sienes con los nudillos.

4. Repetí cuatro veces más.

2. Lifting de cuello

Estira el cuello y la mandíbula para evitar la flaccidez y el doble mentón.

Instrucciones:

1. Fruncí los labios lo más a un lado que puedas (Debés sentir que la mejilla se estira).

2. Girá la cabeza hacia ese mismo lado, levantando la cabeza hacia arriba en un ángulo de 45 grados. Sentí, esta vez, el estiramiento en el cuello.

3. Aguantá la posición durante tres segundos. Repite.

4. Repetí lo mismo para el otro lado de la cara.

3. Para la cara

Suaviza las líneas de expresión nasolabial y ayuda a la expresión de ojos y mejillas.

Instrucciones:

1. Colocá las palmas de tus manos sobre las sienes.

2. Empujá tus manos hacia arriba y atrás, levantando los lados de tu cara.

3. Abrí la boca y haz una forma de “O”. Soltá tu mandíbula para que tu cara se alargue lo más posible.

4. Mantené esta posición durante cinco segundos. Repite dos veces más.

4. Lifting de ojos

Ayuda a levantar los párpados caídos y la flaccidez de la piel en general. Alisa los pliegues nasolabiales.

Instrucciones:

1. Bajá los hombros hacia abajo y levantá un brazo hacia arriba. Luego, dejá caer el brazo sobre tu cabeza y colocá tus dedos en tu sien.

2. Presioná suavemente con los dedos y levantá la piel de la cara hacia arriba y hacia atrás al mismo tiempo. Luego dejá caer tu cabeza sobre el hombro, manteniendo siempre abierto el pecho.

3. Mantené esta posición mientras respiras lentamente por la boca.

4. Si querés llevar la pose más allá: extendé tu otro brazo en un ángulo de 45 grados y al exhalar sacá la lengua en dirección al suelo.

5. Repetí del otro lado.

Sobre este punto, es muy importante cómo colocás los dedos para este ejercicio, así que asegurate de revisar la pose en un espejo. Tu dedo anular debe estar colocado en la esquina externa de la ceja y el dedo mayor en tu sien. Mantené la correcta posición a través de todo el ejercicio.