Presupuesto, la última lotería legislativa del año mendocino - Mendoza Post
Martes 26 Dic 2017
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

El Senado de la provincia debatirá hoy desde las 11:00 el proyecto de Presupuesto 2018, que contiene los famosos 1.918 millones de endeudamiento por el que hubo más discusiones internas en el PJ, que entre la oposición y la fuerza mayoritaria del radicalismo dentro de Cambia Mendoza.

Como sea, debería repetirse hoy un cuidadoso minué como el interpretado el miércoles pasado en la Cámara de Diputados, y el gobernador Alfredo Cornejo debería conseguir su presupuesto. Ese día hubo varios “tira y afloje” entre el gobierno y legisladores que se subieron el precio intentando arrimar alguna cosa a sus departamentos, hasta que los caciques comunales del propio peronismo los llamaron al orden.

El presupuesto contempla $77.526 millones de recursos y $76.483 millones de egresos corrientes. Habrá algo más de 1.000 millones de superávit operativo, y los 1.918 millones de endeudamiento.

Lo interesante aquí, igual que la semana pasada, es ver cómo hará el oficialismo para conseguir los 25 votos que necesita, lo que implica los dos tercios para los artículos de endeudamiento.

Raúl Ferer, uno de los "rebeldes".

En el Senado, Cambia Mendoza cuenta con 21 legisladores. 20 son radicales, más Ernesto Mancinelli, de Libres del Sur. Los otros 16 son todos de la oposición: 13 del PJ, FPV, dos del FIT, y uno de Unidad Popular. La suma da 37, porque aún no ha sido reemplazado el senador maipucino Mario Lingua, recientemente fallecido. Ello modifica la composición de los “dos tercios” para la aprobación, ya que el artículo 41 de la Constitución de la provincia exige para la toma de deuda “dos tercios de los presentes” de cada cámara, al momento de su sanción. Si estuviesen los 38 senadores, los dos tercios sería de 26 votos.

Para conseguir la sanción, la cuenta se hace en Senadores parecido a lo que se calculó en Diputados. Hay que ver cuántos legisladores del PJ necesita la UCR para aprobar el presupuesto. Y alcanzará con cuatro más, fácilmente conseguibles entre los siete que responden a los intendentes. Por supuesto, se espera que los dos senadores de la izquierda, Víctor D’Avila y Noelia Barbeito voten en contra, y habrá que ver qué hace el único legislador de Unidad Popular, Guillermo Amstutz.

Fadel, presidenta de bloque del PJ.

En el PJ más opositor a Cornejo, donde “abrevan” los senadores más kirchneristas y los de la ex Corriente, creen que juntarán siete de los trece votos que necesita la oposición más dura para “voltear” el presupuesto. Allí están Eduardo Bauzá, Luis Böhm, Gustavo Arenas, entre otros. La senadora Patricia Fadel, presidenta del bloque, debe hervir por votar en contra. Pero habrá que ver qué le piden los intendentes. Es época de pedir, después de todo, entre Navidad, Año Nuevo y el Día de Reyes.

Soto y Ferrer

El oficialismo debería tener cuidado con las sorpresas. Los senadores radicales “rebeldes” Walter Soto y Raúl Ferrer ya le han dado un par de sustos al gobierno desde que decidieron alejarse del bloque. No pudieron hacer “rancho aparte” porque les falta un integrante más, de acuerdo al reglamento de la Cámara. Soto y Ferrer ya han quitado el cuerpo al quórum un par de veces. La última, fue en noviembre cuando se negaron a dar número para tratar la ampliación de los miembros de la Suprema Corte, incluida dentro de un proyecto mucho más ambicioso, de Juan Carlos Jaliff. Luego, esa ley tuvo media sanción. Pero Ferrer y Soto tuvieron un nuevo momento de fama. Algo efímera, es cierto, ya que no han vuelto a salir en los diarios desde entonces.

Si Soto y Ferrer decidiesen votar en contra del presupuesto, o abstenerse, ajustarían mucho más los números y el gobierno necesitaría dos senadores más del PJ, o uno y Amstutz, por ejemplo, para sustituir esos votos. Si decidieran no ir, sería neutro, porque en ese caso los dos tercios sería de 24 senadores y para el gobierno sería más sencillo reunirlos, con los intendentes.

Como sea, si Soto y Ferrer hacen una picardía, puede que se estiren un poco los tiempos de inicio de sesión. Distinto sería si decidieran votar en contra, algo poco probable a pesar de los enojos.

La sesión está convocada a las 11:00 de la mañana. Si comienzan las demoras, habrá que prestar atención a las negociaciones.