A pesar de todo, aquí habrá pirotecnia - Mendoza Post
Sábado 23 Dic 2017
porAna Montes de Oca
Periodista

Para alivio de muchos y bronca de otros, ya son siete los departamentos mendocinos que han prohibido la venta de pirotecnia. Sin embargo, hay que recordar que el uso en sí solo está penado en Capital y, por eso, al menos para el Gran Mendoza, Guaymallén es es lugar para ir a comprar legalmente. Este "desequilibrio" vuelve absolutamente inútiles las ordenanzas del resto de los departamentos, luego de muchos meses de debate, y de pelea por la concientización en contra de la pirotecnia. Madres de chicos con autismo de Mendoza hicieron una fuerte campaña en los medios, y hasta panfletearon en el nudo vial para luchar contra la pirotecnia. Ya se sabe, este tipo de diversión -clásica, tradicional- genera crisis muy fuertes en los niños cualquiera sea el grado de autismo con el que convivan.

Sin embargo, a pesar de las prohibiciones, se puede conseguir legalmente en estas vísperas de Navidad. Es que mientras que Capital, Godoy Cruz, Maipú y Luján establecieron la prohibición de la venta, Las Heras y Guaymallén aún permiten que se comercialicen fuegos artificiales. Sin embargo, mientras que el departamento comandado por Marcelino Iglesias tiene 39 comercios habilitados para tal fin, en Las Heras no dieron un sólo permiso porque no se pudieron hacer a tiempo las inspecciones necesarias. De todos modos, este departamento también reguló en contra de la venta pero a partir del 2018.

Para habilitar la comercialización, los negocios deben cumplir una serie de requisitos impuestos por el REPAR (Registro Provincial de Armas). Una de las exigencias es que el local debe ser para venta exclusiva de esos materiales, es decir que no pueden vender ningún otro tipo de artículo, por eso, este año se registraron muy pocos pedidos de habilitación (unos 120 en toda la provincia).

Para denunciar la venta ilegal, llamar al 4499066

Sergio Oreloglio, Jefe de Inspectores de Las Heras agregó que, además de que el departamento no cuenta con ningún negocio autorizado, "se vienen haciendo controles diarios con inspectores del municipio y personal del REPAR, pero hasta ahora no hemos encontrado ningún lugar de venta ilegal".

Por su parte Javier Massó, Director de Industria y Comercio de Guaymallén, explicó que en ese departamento hay 39 negocios autorizados y que verifican diariamente que no haya venta ilegal.

Compro acá, tiro allá

Si bien los comercios tienen, por una cuestión de seguridad, un límite en cuanto a la cantidad de material explosivo acumulado (hasta 30 bultos de hasta 15 kilos cada uno), las normas no prevén un límite para la compra.

Uno de los locales habilitados en Guaymallén.

Así que, como dijo Massó, si alguien compra una cantidad excesiva y la lleva a vender a alguno de los departamentos donde la venta está prohibida, "se tendrán que hacer cargo los inspectores de los respectivos departamentos". 

En este sentido, el municipio de Mendoza aclaró que como es el único que también prohibió el uso, habrá operativos de control tanto sobre personas como sobre instituciones que incumplan con la normativa y  se les aplicará una sanción de $11.500 (5.000 U.T.M.). 

En Godoy Cruz, Natalio Derinovsky, a cargo de Fiscalización y Control, contó que uno de los negocios más conocidos de venta de pirotecnia, que está en ese departamento, cerró sus puertas y habilitó dos locales en Guaymallén. "Pasamos todos los días y nos aseguramos de que sigan cerrados", alertó.

Cada vez menos

Si bien Guaymallén todavía puede vender fuegos artificiales, sí está contemplado que el año que viene se termine con la venta dado que se acordó ir desalentando el uso en tres años y, para diciembre del año que viene se sumará a Capital, Maipú, Godoy Cruz, Las heras Tunuyán, Tupungato, Luján y Malargüe, aunque esperan que pronto más departamentos se declaren libres de pirotecnia.

Pese a las quejas de muchos, estas medidas tienen que ver no sólo con el ruido que afecta a muchas personas y animales, sino con un tema de seguridad para prevenir accidentes e incendios.

Vivimos en un desierto donde "la ola de calor de las fiestas" prepara el terreno para que una cañita voladora convierta todo en un infierno.

Habrá que hacer ruido con otra cosa. Y en diciembre se han puesto de moda las cacerolas...