¿De qué se ríen? - Mendoza Post
Viernes 15 Dic 2017
porEmiliano Rodríguez (*)

Una jornada dramática, triste, aunque por momentos tragicómica también se vivió este jueves en el recinto de la Cámara de Diputados y en las inmediaciones del Congreso nacional, donde fracasó finalmente la sesión en la que debía tratarse la reforma previsional que impulsa el Gobierno.

Dramática porque durante los minutos más intensos de la refriega entre uniformados y los manifestantes, las Fuerzas de seguridad se desempeñaron al borde de la cornisa en el operativo de represión que llevaron adelante.

En ese contexto, se temió que alguno de los militantes, en su mayoría de izquierda o anarquistas, pudiera caer seriamente herido; tan seriamente como para que corra riesgo su vida. Está claro que un incidente de esa naturaleza le habría costado carísimo al Gobierno de Mauricio Macri.

Una triste postal de lo que ocurrió ayer

Triste porque claramente este tipo de enfrentamientos, de desmanes, de caos, generan pesadumbre, pero al mismo tiempo provoca vergüenza ajena ver como algunos sectores de la clase política nacional arenga a los revoltosos del otro lado de las vallas o los estimula, en pos de obtener un rédito de esa situación de conflicto.

Y tragicómica porque ésa fue justamente la imagen que dejaron los diputados kirchneristas, tanto cuando quisieron hacer "acto de presencia" fuera del Congreso y fueron hostigados por militantes de izquierda al mediodía, como horas más tarde, cuando se terminaron abrazando en el recinto con legisladores del Frente Renovador una vez que fracasó la sesión.

La pregunta que se impone es, ¿de qué se reían? ¿Qué festejan Agustín Rossi y Axel Kicillof? ¿Cuál era el mérito? ¿Haber incitado, haber propiciado el suficiente descontrol tanto dentro como fuera del recinto como para que se suspenda la sesión? Sin haber dado el debate, lógicamente.

¿De qué se reían mientras se saludaban y se fundían en un abrazo con los massistas José Ignacio de Mendiguren y Facundo Moyano, por ejemplo? O acaso no eran rivales, no eran adversarios políticos, de igual modo que lo fueron con Nicolás del Caño, a quien incluso el kirchnerismo reprimió años atrás cuando el diputado de izquierda participaba en cortes de ruta sobre la Autopista Panamericana. ¿Ahora son aliados?

La Gendarmería hizo un polémico papel

¿De qué se ríen? ¿De su propia miopía, de su propia mezquindad política? ¿Qué celebran, que fuera del Congreso decenas de personas terminan lastimadas, heridas, en medio de una desproporcionado represión policial? ¿Eso celebran?

(*) NA, especial para Mendoza Post