Escándalo por fotos tomadas a alumnas en una escuela mendocina - Mendoza Post
Miércoles 13 Dic 2017
porLeonardo Otamendi
Editor Post

Un grupo de WhatsApp formado por celadores, algunos preceptores y, al menos un docente de una escuela mendocina, da asco. De hecho, roza la pedofilia. Estas personas, unas cinco, compartían fotos que les tomaban (a escondidas) a las alumnas de un colegio ubicado en el centro. Pero también les sacaban fotos a chicas en malla en el camping del Sute, siempre sin ser advertidos, y se las pasaban unos a otros.

Lo que ocurrió en la Escuela de Educación Técnica N° 4-013 Dr. Bernardo Houssay, ubicada en calle Coronel Plaza al 300, es muy grave. Incluso un profesor tuvo que renunciar cuando se destapó la olla, según le dijo al POST la madre de un alumno del establecimiento y luego fue confirmado por autoridades del mismo.

Cuando por casualidad alguien levantó la tapa de esa olla, descubrió la existencia de ese grupo formado, como se dijo, por unas cinco personas, del que participaban celadores, preceptores y docentes. Allí, estas personas se enviaban fotos que les tomaban a las chicas que asisten a esta escuela. Las  instantáneas eran captadas con sus teléfonos sin que ellas los advirtieran. Elegían a quiénes fotografiar de acuerdo a su figura o a la vestimenta de ese día en particular.

El escándalo no estalló como se espera de casos repugnantes como estos, porque los directivos del establecimiento lo trataron de manejar con la mayor discreción o silencio posible. Sin embargo, el sol con la mano no se puede tapar.

Las imágenes de las alumnas son ilustrativas.

Estos trabajadores de la educación (les queda muy grande el concepto) también compartían fotos que les tomaron a chicas en traje de baño en el camping del Sute, según lo detalló una fuente relacionada a la escuela Houssay.

La consulta obligada era hacia los directivos del establecimiento. Carlos Rubén Sosa, regente de la escuela, no quería que esto trascendiera y así lo dejó en claro. “Es un tema muy delicado, hay menores, hay que preservar a la institución y no deseamos ventilarlo al público”, fueron sus palabras en un diálogo con el POST.

Es decir, pretendían desde el colegio que este hecho no fuera conocido por la sociedad mendocina, que no saliera de los límites del edificio escolar. Sin embargo, Sosa se encargó de aclarar que “se han hecho todas las actuaciones que se debían hacer”, sin especificar cuáles.

No quiso aflojar más detalles el regente, pero confirmó que por esta situación renunció un docente.

Desde la Dirección General de Escuelas también indicaron que estaban al tanto de una irregularidad ocurrida en la escuela Houssay, pero no mucho más.

Quienes no saben sobre el grupo de WhatsApp y sus participantes son los padres de los alumnos que asisten al establecimiento, o al menos la mayoría de ellos no tiene idea. Cuando lo sepan, se producirán algunas acciones y no es para menos. Se enterarán que en el lugar donde dejaron a sus hijos durante meses cinco horas por día para que se eduquen, no estaban bien protegidos. Algunos que debían velar por el cuidado y educación de los adolescentes  eran unos enfermos que les sacaban fotos, las compartían en un grupo y vaya a saber qué más hacían con ellas. Posiblemente, no se lo quieran imaginar estos padres.

Sucede que el destino de esas imágenes pudo haber sido solo los teléfonos de estos protagonistas o alguna red más amplia de contenidos delictivos.