Video: así escracharon a los gitanos estafadores de Mendoza - Mendoza Post
Viernes 8 Dic 2017
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

Los gitanos de Guaymallén siguen haciendo de las suyas, a través de la estafa a incautos que caen en sus engañosos avisos clasificados, en los que ofrecen camionetas mucho más baratas que el precio de mercado.

En este caso, probaron algo de su propia medicina luego de que una persona los contactara supuestamente interesada en comprarles un vehículo de los tantos que ofertan en la web.

Quien lo hizo fue alguien que quiso "vengar" a su primo, a quien los gitanos embaucaron en casi un millón de pesos.

Para ello, el hombre programó un encuentro en la terminal de micros de Mendoza, donde terminó escrachándolos.

En el primero de los videos, describe lo que está por ocurrir: “Son los que estafaron a su primo en un millón de pesos”, dice la persona al tiempo que filma la camioneta de los gitanos.  

Acto seguido, se acerca y los encara, al tiempo que los filma con su celular. "Vamos a arreglar bien", le dice uno de los gitanos escrachados, evidentemente molesto e incómodo. 

Más allá de la elocuencia de los videos, incluso hasta divertidos, no se explica por qué la justicia aún no ha avanzado contra aquellos que han pergeñado la millonaria estafa.

No se trata de un caso o dos, sino de más de 500, que involucran a personas de todo el país. 

Ver además: Estos son los gitanos estafadores de Mendoza

La metodología ya se ha descripto en el Post sobradamente: los timadores publican camionetas y otros vehículos de gran porte en páginas web de clasificados online a precios bajísimos.

Ahí es cuando los incautos caen en la trampa, contactándose con los gitanos y pactando la entrega del vehículo. Una vez que estos se han hecho con el dinero aparecen los problemas, siempre fingidos: que falta algún papel, que en el Registro de la Propiedad Automotor no funciona el sistema etc.

La cuestión es que, finalmente, los incautos pierden su dinero y jamás logran hacerse con el vehículo que han intentado adquirir. A raíz de ello comienza un engorroso trámite en la justicia que, como se dijo, jamás llega a nada.

Los expedientes se acumulan y la justicia no hace demasiado. ¿Qué más hace falta para que se avance contra los esfadores? Ciertamente, se trata de una bomba de tiempo. Y está a punto de explotar.