Esta es la verdadera ley de tránsito de Mendoza - Mendoza Post
Sábado 25 Nov 2017
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

Carlos se despierta bien temprano, tipo 6 de la mañana. Abre los diarios y al mismo tiempo mira las noticias en la televisión. Le llama la atención una información en particular: en Buenos Aires duplicarán las multas hacia quienes estacionen sobre la rampa para discapacitados.

Le parece injusto, exagerado. Una penalidad innecesaria.

Se prepara un opíparo desayuno y persiste en mirar lo que dicen los noticieros. Acto seguido, se decide a enfrentar el día, como cada jornada.

Tranquilo, se dirige a su camioneta Chevrolet S10, que dejó estacionada la noche anterior sobre la estrecha vereda de su casa. “Si alguien necesita pasar por ese lugar, que baje a la calle”, piensa.

Mientras el motoquero cruza en rojo, la chica mira el celular. Típico de Mendoza

Arranca el vehículo y, cuando está a punto de ponerse el cinturón de seguridad, descubre que su camisa está impecablemente planchada. “Mejor no arrugarla”, se dice a sí mismo, y desactiva la movida.

Carlos arranca su camioneta y sale, obviamente sin mirar si alguien pasa por el lugar. “Que miren los demás”, piensa. A poco de salir de su casa, le llega un mensaje al teléfono celular. Decide mirarlo mientras maneja.

“Si me detengo, no llego a tiempo al trabajo; si espero para ver el mensaje tal vez me pierda algo importante”, imagina.

Mientras observa el Whatsapp, se da cuenta de que cruzó en rojo y casi choca a otro automovilista que cruzaba por la esquina. “Imbécil, ¿por qué no mira antes de pasar?”, vocifera.

Estacionar sobre la vereda, una mala costumbre a la que, en este caso, se le suma tapar el puente

De pronto, Carlos recuerda que debe comprar cigarrillos. Cuando transita por delante de un ocasional kiosco decide clavar los frenos. Pone la baliza y se baja a adquirir su “vicio”. De paso, se queda hablando con el kiosquero, al que hace mucho que no veía.

Un automovilista tras otro le tocan bocina, ya que su camioneta quedó ocupando gran parte de la calle, complicando a los que intentan circular por allí. “Que no me rompan, puse la baliza”, puntualiza.

Mientras enciende un cigarrillo, decide volver a emprender su camino. Entonces se da cuenta de que el hecho de parar en el kiosco le hizo perder un tiempo precioso. Para ganar tiempo, toma el Acceso Este y pisa el acelerador a fondo.

Mientras va esquivando los autos, en zigzag, se siente un campeón de la Formula 1. “Ni siquiera preciso mantener distancia con los otros autos”, se dice, envalentonado. Gracias a ello, llega a su trabajo a tiempo. “Misión cumplida”, dice Carlos, con una sonrisa de oreja a oreja.

Una interminable doble fila en la calle Mitre de Ciudad

El hombre está feliz, pero no tiene en cuenta el peligro que él mismo representó para todos aquellos con los que se cruzó en su día. ¿Cuántas tragedias pudo haber provocado?

Ciertamente, Carlos cometió no menos de 8 infracciones de tránsito en el corto trayecto que lo llevó de su casa a su lugar de trabajo, algunas de ellas frente a la mirada impávida de los preventores mendocinos, que no le han dicho nada.

Y ahí viene el gran interrogante: ¿Cuántos de nosotros podemos levantar la mano y decir que no hacemos nada de lo que allí se describió? Más aún, ¿qué tan grave nos parecen las irregularidades descriptas?

En Mendoza, existe una ley de tránsito, la 6082. Sin embargo, los mendocinos han impuesto su propia norma, que permite todo lo antedicho: desde cruzar los semáforos en rojo hasta usar el celular mientras se maneja.

Manejar usando el celular, lo más normal del mundo

Poco importan las elocuentes estadísticas, que muestran que en 2017 se incrementaron casi 50% la cantidad de muertos en accidentes viales respecto de 2016. 

Solo hasta principios de octubre de este año, las víctimas fatales en siniestros de tránsito ascendieron a más de 150.

Dicen que para muestra basta un botón. Por eso, desde el Post tomamos algunos registros en fotografía y video que hablan por sí mismos. Pasen y vean… y sorpréndanse.

Esta moto cruza el semáforo en rojo como si nada.

El conductor de esta camioneta puso la baliza y se bajó a comprar, dejando el vehículo en una zona prohibida: la parada de micros.

La doble fila a la salida del Colegio Compañía de María de Mendoza es una postal habitual.

Un taxi cruza por la peatonal Sarmiento de Mendoza, desde España hasta Patricias Mendocinas.

Un camionero cruza la doble línea amarilla como si no estuviera prohibido.

Esta mujer va sin casco por la calle España de Ciudad.

Este colectivo llegó a ir a 100 km por hora en Luján de Cuyo.

Dos autos tapan la entrada a una cochera, frente a un colegio

La misma cochera, un auto mal estacionado y un preventor que no hace nada

No solo cruza en rojo, sino que lo hace con una niña sin casco

Todos cruzan en rojo, viva la pepa

Tapar la rampa para discapacitados, casi un deporte

Este auto tapa la rampa para discapacitados y genera todo un problema para quien debe pasar