Pacto fiscal: cómo impactará en las provincias la baja de Ingresos Brutos - Mendoza Post
Por: Mendoza PostMartes 21 Nov 2017

Dentro del pacto fiscal firmado entre la Nación y los gobernadores la semana pasada, la lupa de la reforma tributaria está en Ingresos Brutos (II.BB.) y el impuesto a los sellos, considerados como los más distorsivos. Sin embargo, entre los dos representan el 84% promedio de los recursos propios de las provincias; 75%, II.BB., y 9%, Sellos. Luego del acuerdo, los primeros deben comenzar a reducirse en 2019 para terminar, en 2022, con un impuesto a la ventas con una alícuota del 5%.

En contrapartida, el acuerdo alienta el aumento de la recaudación de los impuestos patrimoniales provinciales (Inmobiliario y Automotor).

"Los distritos perderían recaudación por impuestos indirectos y deberían recuperarla por los directos", explicó a LA NACION el economista del Ieral, Marcelo Capello. 

"Por eso la administración central bajó la presión con Bienes Personales, para que las provincias puedan ir por ahí. Esa alternativa es para las propiedades más costosas, que son las que tributan esa carga", agregó.

Para Capello, la reforma es un desafío porque siempre es "más cómodo" cobrar y/o aumentar impuestos "escondidos en los precios", como Ingresos Brutos. "Las cargas directas permiten un mejor control ciudadano, ya que son más visibles, se sabe qué paga y a quién y por lo tanto se puede seguir en qué se gasta".

Los economistas de esa institución coinciden en que para honrar los compromisos tributarios es clave el cumplimiento de la reducción del gasto primario enunciado en el proyecto de ley de responsabilidad fiscal, que en el caso de las provincias alcanzaría el 14,4% del PBI en 2020 (este año es el 15,8%).

Con el acuerdo, las provincias obtienen un refuerzo en las transferencias que reciben de la Nación, de 6,7% a 7,4% del producto entre 2017 y 2020). Así, ese último año, el superávit primario sería del 1,9% del PBI (1,6% si se excluye a Buenos Aires).

Para el Ieral, ese nivel sería suficiente para generar una reducción de la presión tributaria por el equivalente a 22,7% de la recaudación de II.BB. y Sellos en 2020 y a 39% si se sumara a Buenos Aires en el cómputo. 

En 2016 fueron nueve las jurisdicciones superavitarias (Córdoba, Corrientes, La Pampa, San Juan, San Luis, Santiago del Estero, Formosa, La Rioja, y Santa Fe) y 15 las deficitarias. Para el conjunto, el déficit primario fue de 0,4% del PBI, mientras el rojo financiero fue de 0,8%.

Con un crecimiento económico moderado, si las provincias cumplen la regla fiscal -mantienen el gasto corriente primario constante (en el caso de las deficitarias, el primario total) en términos reales-, el Ieral estima que sería posible pasar de un déficit este año a un superávit a partir del que viene.