Plato del día, piña a la Corte - Mendoza Post
Martes 14 Nov 2017
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

La historia es simple. Como la actual composición de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza no le garantiza al gobierno la aplicación de reformas funcionales, ni una política de persecución penal acorde a una mayor rigidez contra la delincuencia, Alfredo Cornejo decidió probar con otra Corte. Parecida a la actual, pero con dos miembros más y una nueva composición de las salas que la integran. Es política, claro. Así, el Senado provincial dará hoy media sanción al proyecto radical que santifica el mayor atrevimiento que haya tenido un gobernador desde la democracia restaurada en 1983: Ampliar la cantidad de jueces del máximo tribunal mendocino. Justo hoy, día en que los supremos elegirían presidente por dos años. 

Hay una versión oficial y establecida de los hechos. El autor del proyecto que debatirá desde el mediodía de hoy el Senado, es el senador radical Juan Carlos Jaliff, antiguo zorro de la Legislatura. Jaliff cerrará las exposiciones oficialistas hoy en la Cámara Alta, después que los senadores Marcelo Rubio y Adrián Reche, cofirmantes del proyecto, digan lo suyo. Algunos harán exposiciones más técnicas, otros… más políticas. Pero ninguno irá al hueso, porque es políticamente incorrecto. Cornejo modifica la Corte porque el radicalismo intentará hacerse de mayorías en las salas penal y laboral de la “nueva” curia de máximos jueces de la provincia. La primera, para garantizarse fallos que no sean garantistas ni teñidos de los dogmas abolicionistas de Justicia Legítima, o del “palermismo” que anida en buena parte de los jueces locales. Magistrados que fueron seducidos por una política criminal propicia a comprender al delincuente, cuyo abanderado es el juez Omar Palermo. Cornejo tiene para sí que el endurecimiento de penas y de la ejecución penal de las condenas, le pondrá algún freno a la “puerta giratoria” de la impunidad.

La futura sala laboral es igual de importante. Allí, el gobierno busca frenar una fuerte “industria del juicio” en la provincia, furiosos además con el fallo plenario de la Corte que, semanas atrás, consagró mayores intereses indemnizatorios a las sentencias laborales en mora.

Claro que el proyecto firmado por Jaliff, Reche y Rubio tiene un importante bagaje técnico, que será materia de debate. Pero ello es menos importante que lo político. El proyecto completo lleva de 7 a 9 los integrantes de la Corte, divide al tribunal en tres salas (penal, laboral, y civil con varias competencias) y además suma al presidente como un juez más que hará sentencias, algo que en el funcionamiento actual no sucede. Entre los motivos formales de esta iniciativa, figura el verdadero atasque que tiene la sala penal de la Corte, con cantidades de causas imposibles de manejar.

Aquí, es el proyecto completo:

Política y justicia

El Partido Justicialista y el FIT rechazarán la ampliación de miembros de la Corte. Se escucharán referencias al menemismo, a la “mayoría automática” que “quiere Cornejo” y otras alusiones. Se sembrarán dudas sobre las verdaderas intenciones del gobierno, además, con esta nueva composición. Y habrá acusaciones de querer hacer un Poder Judicial adicto, empezando por la Suprema Corte. La discusión promete ser interesante, pero a la hora de los bifes, el gobierno hará valer su mayoría en el Senado provincial. Anoche, el oficialismo contaba a sus 18 senadores “puros”, más los dos “enojados” Walter Soto y Raúl Ferrer, y Ernesto Mancinelli, de Libres del Sur. Es decir, 21. Con 19 obtendrá la media sanción del proyecto.

En el peronismo, muchos observan con atención el voto de los senadores que responden a los intendentes que le quedan al PJ. ¿Qué pasa si por alguna razón se le complica al oficialismo aprobar el proyecto? Nadie en el oficialismo confirmó negociaciones. Pero vale la pena repasar. Los senadores Juan Carlos Agulles, Mauricio Sat, Ángel Brancato y Samuel Barcudi responden a los hermanos Emir y Omar Félix. Olga Bianchinelli, Ana Sevilla, Juan Gantus y Quito Benegas reportan a Adolfo y Alejandro Bermejo. Gustavo Arenas, María José Ubaldini, Eduardo Bauzá y Patricia Fadel no se referencian en ningún intendente. Habría acuerdo entre los legisladores peronistas para rechazar de plano la ampliación de los miembros de la Corte. No así para las leyes de Avalúo e Impositiva que se tratarán hoy, luego de las modificaciones al tribunal. Puede que las leyes impositivas tengan votos del peronismo. Y habrá que ver qué ocurre con el resto de la agenda, con cuatro proyectos más. No así la ley de Tránsito que llegó con modificaciones de Diputados y que debe ser analizada nuevamente en comisión.

Los números y los votos del tribunal

Se sabe que de los siete miembros de la Corte, hay cuatro que suelen votar en contra de cualquier fallo en el que el oficialismo tenga interés. Se trata de Omar Palermo, Julio Gómez, Mario Adaro, y Alejandro Pérez Hualde. Esto se vio con frecuencia en los “jurys” a jueces y fiscales en estos dos años, desde que Cornejo es gobernador. Respecto de las reformas, los jueces han acompañado “a regañadientes” algunos de los cambios, pero no han operado su funcionamiento. Un ejemplo: votaron hace dos años una acordada para que haya trabajo vespertino. Pero casi no hay jueces que hagan audiencias por la tarde, porque dedican ese tiempo al trabajo académico, o simplemente al descanso. Algo casi imposible en el mundo real.

Para entender cómo quedaría la nueva Corte, hay que ver la actual. El presidente Pedro Llorente no participa de ninguna de las dos salas de hoy, penal o civil. No hace sentencias y preside además la sala administrativa, junto con los titulares de las otras salas. En la sala penal están hoy José Valerio, Mario Adaro y Omar Palermo. Es un “2-1” clavado en contra de las posiciones más duras que representa Valerio, el magistrado más reciente de la Corte, propuesto por Cornejo. En la sala civil, están Alejandro Pérez Hualde, Jorge Nanclares y Julio Gómez. Esa sala tiene mayoría de los “jueces opositores”, como les dicen en el gobierno, un título que a los jueces no les desagrada.

Valerio, Procurador Gullé, Venier, Cornejo. La foto que habla.

Si ingresan dos jueces más, se supone de ADN radical, la corte se dividirá en tres salas. Una penal, una civil, y una laboral. Se supone que Adaro dejaría la penal para ir a la laboral, y a la penal llegaría uno de los nuevos miembros, menos garantista que Adaro. Eso daría una mayoría más afín al paladar del gobierno. Suponiendo que la sala civil quedase como está ahora, a la laboral se sumarían Llorente, y el otro nuevo integrante radical. Nadie en el gobierno reconocerá que les agradaría esta ecuación.

De todos modos, si el oficialismo consigue hoy media sanción del proyecto de ampliación, luego vendrá un par de semanas para conseguir la de Diputados, y más tarde se dispararía el proceso de selección de dos nuevos jueces para el tribunal.

No será el de hoy el único mandoble. Ya tomó estado legislativo el proyecto de “justicia exprés”, o de “tribunales colegiados” para decirlo más amablemente. Por lo que se ve, el gobernador se ha enfocado en modernizar un poder que se regula y controla a sí mismo desde hace cien años.

Juan Carlos Jaliff, el autor del proyecto.

Puede que Cornejo, utilizando el máximo poder del que dispone luego de arrasar al peronismo en las elecciones de medio tiempo, esté cambiando la integración de la Corte por una buena razón. O por varias buenas razones, como muchos de los proyectos de Justicia que hizo sancionar en estos dos años. Especialmente los que significaron más delincuentes presos y menos en la calle, y más justicia para el hombre común. Pero no es menos cierto que deberá soportar las críticas. Corregir los problemas de la Justicia ampliando un máximo tribunal, siempre tiene algún doblez. O como dijo un senador peronista que votará hoy en el recinto. “Bueno… está bien… se abre la puerta… entonces todos los gobernadores, de ahora en más, podrán sumar miembros a la Corte cuando no les guste…”

Último dato: los jueces de la Corte tienen plazo hasta el 24 de este mes para renovar a sus autoridades. Pero lo harían hoy. El “grupo de los 4” que integran Pérez Hualde, Gómez, Palermo y Adaro propondría a Nanclares para presidir el tribunal. Y el otro postulante sería Llorente, el actual titular de la Corte, para seguir dos años más. Una votación que quedará olvidada pronto, ni bien ingresen los dos nuevos ocupantes del edificio de tribunales.

¿Les harán lugar, o empezarán en un pasillo, como el juez Valerio?