Así funcionará la justicia rápida de Cornejo - Mendoza Post
Miércoles 8 Nov 2017
porRicardo Montacuto
Director Periodístico

El gobierno presentó ayer el proyecto más importante de transformación judicial en lo que va de la gestión de Alfredo Cornejo. Se trata de un sistema que cambia por completo la organización de todos los juzgados de la provincia, para simplificarle al ciudadano los accesos a la justicia. Dicho así es bonito, pero el plan tiene mucho material para el debate, que de hecho tendrá su primer escenario en la Legislatura.

El plan se basa en la rapidez, el reemplazo fácil de las personas a cargo de los juzgados (no así de la función) y en un delicado “jenga” de audiencias y administración de recursos, que –otro de los ejes- no va a depender de los jueces.

En los puntos siguientes, la descripción y el análisis de los principales aspectos de esta reforma judicial integral, enorme, polémica, pero que puede ser una buena herramienta para transformar un paquidermo obsoleto, el Poder Judicial, en un servicio de justicia ágil. Es una forma de construir ciudadanía.

1. Objetivo

Dar eficacia a la justicia haciendo que todos los jueces “jueguen en toda la cancha”. Intentan pasar de estructuras judiciales del Siglo XIX a las demandas de una Mendoza actual. Se acaban los “compartimientos estancos” y los problemas de competencia, a través de sistemas de reemplazo rápidos y dinámicos. Buscan evitar la "vacancia" de juzgados y tribunales, y las dilaciones eternas en el acceso a la justicia.

2. Cómo

Los juzgados y las cámaras penales se transforman en “tribunales colegiados”. El juez natural de una persona no es más “un juez” sino un tribunal colegiado que siempre tiene miembros. Se crea además una oficina de gestión administrativa que le resta al juez todas las funciones de organización de personal y de audiencias, para que dediquen más tiempo a juzgar. Proponen modificaciones al Código Procesal Penal para profundizar la metodología de las audiencias orales, promoviendo la “despapelización” de los juicios.

Esta imagen tiene casi dos años, cuando empezaron los chispazos entre la Corte y el gobierno.

3. Cuándo

Será en etapas, pero el sistema debe estar funcionando a más tardar de modo completo, en junio del año que viene. Si no llegan a tiempo, se podrán habilitar las ferias judiciales para adaptar la justicia a los cambios.

4. Los tribunales colegiados

Crean un “Fuero Penal Colegiado” integrado por los Tribunales Penales Colegiados (cámaras) y los Juzgados Penales Colegiados (jueces correccionales, de flagrancias, de garantías, de ejecución penal). La clave del sistema es que todos los Jueces son competentes para resolver todos los casos. La oficina administrativa va a repartir el trabajo de las audiencias. Los jueces sólo deben dedicarse a impartir justicia en todas las audiencias de control jurisdiccional, es decir, cuando una parte pida algo. Por ejemplo, un fiscal que pide prisión, o una defensa que pide domiciliaria.

Modernizar lo que pasa adentro de este edificio, un desafío.

5. Reemplazo automático

Una de las claves del sistema es el reemplazo automático de jueces sin ningún tipo de formalidad adicional, cuando hagan falta en las audiencias. Tendrán un orden, una agenda, y una guía de las audiencias a las que deben concurrir. La idea es que nunca va a faltar juez, para ninguna audiencia. Ello reducirá los tiempos tanto en prisión como fuera de ella, es decir, hace más cercano el acceso a la justicia.

6. La oficina de gestión administrativa

Para un poder del Estado, el judicial, que se controla a sí mismo, la oficina de gestión administrativa va resultar difícil de digerir. Les quita a los jueces poder discrecional de manejo de los recursos humanos, económicos y técnicos, y se los cambia por tiempo para resolver cuestiones.

La oficina sólo será administrativa y dependerá de la sala administrativa de la Corte, formada por el presidente del Tribunal y los presidentes de las otras salas. Pero los jueces no pueden modificar los procedimientos administrativos de cada una de estas oficinas. Cada administrador será el encargado de repartir el trabajo entre los jueces, de forma “equitativa” dice el proyecto. Un consejo para los jueces: hagan amistad con su futuro administrador. El poder y las tareas de esta oficina, ocupa varias hojas del proyecto.

7. Apelaciones

Se crea una oficina de apelaciones y, a través de un sistema informático, se repartirá el trabajo entre los jueces que integren tribunales de apelación.

8. Las audiencias

Es la otra pata del sistema. Audiencias flexibles, y hasta las siete de la tarde. Audiencias multipropósito, con el juez que haya a mano.

La audiencia puede decidir cuestiones diferentes por las que fueron fijadas. El soporte digital del registro en audio o video de toda audiencia oral -realizada con la presencia del Juez- será prueba suficiente de su realización y certeza de lo ocurrido en ella. No es necesaria la presencia de funcionario público que de fe del acto, ni labrar actas, ni certificación de nada.

9. El personal

Ni uno más. Toda la transformación debe hacerse con el recurso humano que integra todos los tribunales de Mendoza.

Conclusiones

El plan propuesto por el gobierno a la Legislatura, contempla una modernización drástica del funcionamiento del Poder Judicial. Aunque hemos descrito el corazón de las ideas, en las 53 páginas del proyecto hay una importante cantidad de disposiciones complementarias, que contemplan desde demoras de la Corte a los tribunales, situaciones especiales, juicios previos, salas “unipersonales” de las actuales cámaras del crimen, y un verdadero “manual de funcionamiento” de la Justicia.

Aquí, el proyecto completo para el análisis:

A la vista, está que se trata de eliminar burocracia, romper islas, ampliar competencias, y que haya más jueces disponibles para resolver las causas penales de Mendoza. El sistema estará basado en la oralidad. Aunque parezca increíble y aunque no esté explícito en ninguna parte del proyecto, no será tan importante que en las audiencias de control los jueces conozcan los expedientes. Escucharán a las partes de primera mano. Incluso, los fiscales de instrucción serán luego los fiscales del juicio, bajo la dirección de los fiscales de Cámara.

El proyecto les agrega a jueces que trabajan pocas horas al día, una importante cantidad de trabajo judicial en la resolución de casos. Y les quita poder y discrecionalidad administrativa. Conceptualmente es muy bueno: cambiar tiempo de tareas rutinarias ajenas a impartir justicia, por tiempo de celebrar audiencias.

El paquete de reformas está destinado a generar resistencias porque da vuelta como un guante el funcionamiento de la justicia. Pero mejora sensiblemente, si se aplica, el flujo del derecho. Lo hace más fácil, más accesible al ciudadano común. El mismo que protesta contra la impunidad.

A pesar de todo, y que parece destinado a “poner en caja” a jueces y funcionarios de la justicia muy apegados al reloj que marca la entrada y la salida, no se podrá poner en marcha si los jueces no colaboran. En ello, será importante el rol de la Corte. Tal vez, las necesidades de transformación son una razón de más para ampliar los miembros, tal como intenta hacer el gobierno con otro proyecto de ley.

Es lógico. En política, nunca hay puntada sin hilo.