Quién es Raffo, el forense que apuesta al crimen de Nisman - Mendoza Post
Viernes 6 Mar 2015
porDiego Genoud
Periodista

El mismo día que Alberto Nisman apareció muerto en su departamento de Le Parc, el diario Tiempo Argentino presentó el caso del perito forense Osvaldo Hugo Raffo como la prueba irrefutable de que “Dios existe”. Casi como una premonición, el matutino que pertenece a Sergio Szpolski y Matías Garfunkel publicó una entrevista con el médico legista que asesora a Sandra Arroyo Salgado en las horas previas a la muerte violenta del fiscal especial del caso AMIA. Lo definió como un “profundo humanista” y la máxima autoridad en medicina legal de la Argentina.

Casi un mes más tarde, ya con la conmoción por el caso Nisman como tema excluyente, Clarín coincidió en su descripción con Tiempo Argentino: publicó una columna del periodista Héctor Gambini en la que el doctor Raffo fue destacado como una eminencia capaz de cambiar, una vez más, la historia. Gambini citaba las pericias decisivas del forense de 84 años para descubrir las razones ocultas detrás de muertes emblemáticas de la década del ’90, como la de María Soledad Morales en Catamarca y el soldado Omar Carrasco, en Neuquén. Además, mencionaba las 20 mil autopsias en las que participó Raffo, una larga lista entre las que se destacan Alicia Muñiz, Nora Dalmasso, María Marta García Belsunce, José Luis Cabezas, Candela Rodríguez, Angeles Rawson, René Favaloro y las víctimas de la tragedia de Cromañón.

Raffo participó de la autopsia de Ángeles Rawson

Autor de “La muerte violenta”, un libro fotocopiado hasta el hartazgo en la carrera de Criminología de universidades públicas y privadas, Raffo ahora comanda el equipo de forenses de la ex mujer de Alberto Nisman junto al ex jefe de la Policía bonaerense de Daniel Scioli, el criminólogo Daniel Salcedo. Los dos fueron claves para aportar datos en línea con la tesis de Arroyo Salgado: a Nisman primero lo mataron y después alteraron la escena del crimen para simular un suicidio. Durante la conferencia de prensa de la magistrada, Raffo estuvo sentado a su derecha y acompañó en silencio la lectura de su informe.

Frente a las idas y vueltas del gobierno nacional, la jueza federal de San Isidro exhibe una coherencia notable: siempre dijo que a Nisman lo asesinaron. Después de que la Presidenta sugiriera que se trataba de un suicidio y afirmara horas más tarde sin titubear que estaba convencida de estar en presencia de un homicidio, Aníbal Fernández exhumó hace dos semanas la teoría inicial de Sergio Berni y volvió a predicar por la tesis de una lesión autoinfligida.

Berni, en consonancia con Aníbal Fernández

Sin embargo, en su larga trayectoria Raffo también acumuló denuncias en su contra. El columnista de Página 12 y presidente del CELS Horacio Verbisky recordó hace tres semanas que en 1981 el oficial principal Raffo le aseguró por escrito al general Ramón Camps que Jacobo Timerman “no presentaba signo alguno de violencia externa” después de su cautiverio. Según la carta que publicó Verbitsky, Raffo también afirmó entonces que “no se somete a tortura a los detenidos en la policía de la Provincia de Buenos Aires” aunque casi todos alegan “haber sido objeto de malos tratos por razones especulativas”; se trata del “autolesionismo que se hace el delincuente o el pistolero”.

Raffo egresó como médico legista de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1967 pero ya seis años antes había ingresado a la policía de la provincia de Buenos Aires. Durante los años de la dictadura militar fue médico de la Policía que dirigieron primero Camps –encargado de torturar personalmente a Timerman- y después el general Fernando Verplaetsen, condenado a 25 años de cárcel en 2009 por crímenes de lesa humanidad.

Después de revistar durante casi 40 años como médico de La Bonaerense –se retiró como comisario inspector-, Raffo continuó trabajando como perito forense de parte en casos resonantes. Volvió a los primeros planos con su trabajo en el caso de Angeles Rawson. Tres semanas después de la muerte de Nisman, fue a Le Parc junto a Arroyo Salgado y encontró evidencias que habían pasado inadvertidas. Raffo sostiene que “el cadáver habla”.

El abogado Marcelo Parrilli es uno de los que conoció al médico legista hace más de tres décadas en circunstancias difíciles. Ante la consulta para Mendoza Post, lo define sin eufemismos como un “soldado de la policía de Camps”. Recuerda que Raffo actuó como perito de parte en la defensa del ex comisario Luis Abelardo Patti en la causa de los fusilamientos de los militantes peronistas Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereira Rossi, en mayo de 1983, cuando la dictadura militar abandonaba el poder. Un caso que acaba de llegar a juicio oral recién ahora, 32 años después. “Fue escandaloso lo que hizo. Lo trajeron para dar vuelta el tema de la distancia de los disparos. La Bonaerense quería probar la teoría del enfrentamiento cuando en realidad Cambiasso y Pereira Rossi habían sido secuestrados en Rosario y fueron fusilados tres días más tarde en Lima, provincia de Buenos Aires. Los tiros se habían hecho a menos de un metro de distancia según lo demostró la pericia del médico Eduardo Pedace, que también acreditó que Patti y otros dos policías habían utilizado la picana y golpes premortem. Raffo está lejos de ser un prócer. Pero estas son las figuras morales que tenemos en la Argentina. Tenemos que dejar de sacralizar las cosas y ver la realidad”, dice Parrilli, que fue abogado de la familia Cambiasso.

Los criminólogos consultados para esta nota coinciden a grabador apagado en que el veterano perito es, para bien o mal, el padre de los médicos legistas, le reconocen su habilidad para actuar en la escena del crimen y dicen que no es casual que, a los 84 años, sea considerado una referencia ineludible. “La criminología es un rubro en el que hacen falta canas para destacarse”.

Arroyo Salgado empieza a desmarcarse del gobierno

Ahora, que la jueza Arroyo Salgado parece distanciarse lenta pero firmemente del gobierno que la promovió durante una década, puede que Raffo comience a ser criticado por todo el oficialismo. Incluso aunque su hipótesis encuentre elementos de prueba concluyentes y aunque se demuestre que el fiscal fue asesinado, lo decisivo no será ni su trabajo ni su trayectoria integra, sino la opinión política de quien juzgue al médico legista que apuesta a cambiar la historia del caso Nisman.