Sigue el escándalo por la venta de materias en la UNCuyo - Mendoza Post
Jueves 5 Mar 2015
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

Leonardo es desconfiado, acaso por su conocimiento de un tópico que complica a la que fue una de las más prestigiosas casas de estudio: la Universidad Nacional de Cuyo. 

Alguno dirá, no sin razón, que aún sigue conservando alguna cuota de reputación. No se lo refutará, pues.

“Esto es un desastre, han cortado el hilo por lo más delgado, solo se metieron con los perejiles”, asegura a este cronista este hombre flaco y altísimo, histórico y gravitante empleado de la UNCuyo.

Leonardo se refiere al escándalo que estalló a principios de septiembre del año pasado, cuando se comprobó que la facultad de Ciencias Políticas y Sociales comercializaba las calificaciones de puntuales materias.

La revelación se dio luego de que una auditoría revelara que no concordaban las actas que firman los docentes con los analíticos de los alumnos que aparecen en el sistema informático de la universidad.

El escándalo estalló en septiembre del año pasado

“Hay mucha presión acá adentro, no nos dejan hablar del tema”, asegura Leonardo mientras chequea una y otra vez su añejo teléfono celular, acaso esperando algún mensaje que lo ayude a justificar su incesante paranoia.

Una de los documentos que prueba el delito

Comparar con el documento de arriba

Insiste el hombre, de manera imprevista: “Fijate que la mayoría de los medios que publicaron esta historia luego borraron esas notas, hubo toda una movida desde la UNCuyo, pusieron mucha guita”, presume.

La versión oficial, la que aporta la facultad, es que todo fue ideado por un “graduado” que actuó en consonancia con un empleado de antigüedad de la Dirección de Alumnos. Para Leonardo la cuestión es más compleja.

“Las denuncias venían de hace tiempo, acá todos sabían, incluso Claudia García, la entonces secretaria académica y hoy decana. Ella sabía desde hace mucho tiempo”, aseguró al Post. Las palabras de Leonardo se complementan con documentos que muestran esas alertas, de las cuales este diario posee irrefutables copias.

No pocas denuncias se replicaron también en las redes sociales, durante los meses previos al escándalo. En buen romance: la venta-compra de materias era un secreto a voces, salvo para las autoridades de la UNCuyo.

“Hay mucha irregularidades, muchas, y mucho silencio por parte de las autoridades”, asegura Leonardo, siempre —se insiste— munido de abundante documentación.

-¿Qué irregularidades hay que no hayan trascendido?

-Muchas. Por ejemplo, a una de las personas que cargaba notas en el sistema, un tal Damián Funes, después lo designaron en un cargo de coordinador. No lo investigaron ni le hacen nada.

-¿Qué relevancia puede tener este Funes?

-Es el hijo del director general administrativo del rectorado.

El documento a continuación muestra el contrato que el mismísimo rector de la UNCuyo, Daniel Pizzi, refrendó en favor de Funes. Fue el 14 de noviembre de 2014, cuando el escándalo había escalado a lugares insospechados.

Prosigue la entrevista a Leonardo: “¿Qué otra irregularidad has detectado?”.

-Hay una mujer a la que sumariaron pero no la sacaron del sector para el proceso de sumario, como sí ocurrió con los otros tres que sí sacaron, dos de ellos son Andrés Sosa y Silvia Vera. También está el caso de la directora de gestión académica, Sandra Estrada, el último cargo dentro del escalafón administrativo.

Documento que prueba persecución contra Vera y Sosa, ambos cuestionados

-¿Esta mujer estaría inmediatamente debajo de la secretaria académica, Claudia García?

-Exactamente.

-¿Qué otra persona creés que no fue investigada como corresponde?

-Por ejemplo, la esposa del director de alumnos, Graciela Cipolla, directora de administración docente. A ella, que tenía acceso al sistema, que carga en el sistema, que lleva el libro de actas, no la sumariaron. No está dentro de los sumariados y encima la ascendieron.

-¿Cuántos sumariados hay por este tema?

-Han sumariado como a 15 personas, pero son todos perejiles.

-¿Cómo es el ambiente en la UNCuyo, pueden hablar del tema con libertad?

-No. El ambiente acá es de terror, hay mucha gente involucrada tratando de tapar todo. Prohibieron a la gente hablar del tema. Nos dijeron que ellos son los únicos que van a hacer los comunicados y los van a entregar.

-¿Qué argumentan para hacer eso?

-Dicen que le hacemos mucho daño a la facultad.

-¿Vos pudiste ver la denuncia judicial?

-No, no te la dejan ver, está todo bajo secreto de sumario. Tampoco se puede preguntar nada ni saber nada.

-Imagino que al menos hoy la situación está más controlada, que ya no hay descontrol con las materias.

-No te creas, en medio del escándalo aún entregan las actas sin firmar, y son los mismos profesores que ya venían cuestionados. Eso sin mencionar el caso de Moyano, de quien dijeron que le iban a sacarle el título y demás, ahora se desdicen y aseguran que la justicia tiene que decidir.

Leonardo habla del caso de Matías Mauricio Moyano, designado en mayo de 2014 como Coordinador del área de Gestión Facultad, Categoría “D”, y luego despedido con inusual apresuramiento.

Moyano es el único egresado que está bajo investigación judicial en el marco de la causa 27.841/14 que investiga la eventual falsificación de documento público. Tramita en el Juzgado Federal 3, Secretaria Penal D, a cargo de Claudia Nofal.

Prosigue Leonardo luego que este diario le preguntara por cuánto dinero se tramitaba la compra de materias: “Se habla de entre $1.500 y $2.000, pero no creo siquiera que haya sido por dinero. Hay cambio de favores a niveles altos. Si yo fuera docente no pondría mi prestigio en riesgo por ese dinero.

La baja del cuestionado Moyano

-¿Niveles altos de qué, de la política?

-Si… acá hay mucha llegada con la política a alto nivel. Por ejemplo, Moyano trabaja en la Municipalidad de Godoy Cruz y otro de los cuestionados, Charra, es empleado de la OSEP.

El hombre que menciona Leonardo es Oscar Rubén Charra, otro de los supuestos “compradores de materias”, detectado justo antes de que le fuera entregado su título universitario. 

Además de trabajar en OSEP, el hombre tiene un cargo fantasma en la Legislatura, pero no concurre ni a uno ni a otro lugar: hace 4 meses que esta de vacaciones por el Caribe, tal cual delata su propio perfil de Facebook.

Charra en el Carible

¿Cómo es posible que dos personas sospechadas de un grave delito penal reporten en relevantes oficinas públicas, sostenidas por los impuestos ciudadanos? Nadie ha sabido explicar esta situación.

Para Leonardo, las irregularidades son infinitas: “Tendrían que haber hecho una auditoria y un control de todos los graduados y no sucede. No hay voluntad de que resolver la cuestión”, avanzó ante el Post.

-¿No hubo aporte a la justicia por parte de las autoridades de la universidad?

-No lo sabemos: como te dije, no nos enteramos de nada. El que maneja todo es un abogado llamado Nicolás García Bistué, íntimo amigo del hijo de Graciela Cousinet, Esteban Estrada. Este último también fue contratado por la universidad.

Foto que circula por las redes sociales

-¿Qué querés decir?

-Cousinet era la decana cuando estalló el escándalo.

-¿Entonces?

-Nada va a ocurrir, los peces gordos no van a caer. Claudia García jamás va a dar cuentas de nada.

-¿En qué situación se encuentra el rector Pizzi?

-Pizzi fue apretado por las circunstancias y acompañó a la facultad. Solo puedo decirte eso.

Pizzi, en medio de una polémica incesante

-Bueno, convengamos que al menos intentan cambiar el sistema para que no pase más lo que ocurrió.

-Más o menos: siguen usando el sistema viejo y el sistema nuevo, lo están migrando de manera manual porque no hay recursos.

La palabra de la UNCuyo

Para contrastar los dichos de Leonardo, el Post se contactó con la exdecana Graciela Cousinet, quien respondió con amabilidad a todas y cada una de las preguntas que le fueron realizadas. Fue en la noche del miércoles, ayer.

-¿Cuándo y cómo empezó este escándalo?

-Empezamos a hacer una migración de un sistema a otro donde saltó que había diez estudiantes que tenían una o dos materias que les figuraba en la computadora pero que no tenían el respectivo soporte del libro de actas.

-¿Entonces?

-El abogado de la universidad, García Bistué, dijo que no era un delito porque no habían sacado rédito. Cuando aparece un graduado, la cosa cambia, fue el 3 de julio del año pasado. Lo llamamos al muchacho y le pedimos la libreta de alumno y no la tenía. Luego, lo llamamos al profesor, pero tampoco recordaba. Yo era decana. Presento este caso y se hace un sumario y luego la denuncia penal.

Cousinet pone las manos en el fuego por la decana Claudia García

-¿Qué ocurre entonces?

-El abogado recomienda una sanción administrativa para quienes tenían el control y la supervisión.

-Sin embargo, hay casos como el de Damián Funes que a pesar de estar en un lugar sospechado, jamás lo sumariaron ni investigaron.

-A Damián Funes no lo conozco, no me suena. Ojo que en la facultad hay gente complicada, que les gusta tirar datos falsos.

Como se mostró más arriba, Funes es de existencia real y aparece en documentos a los que accedió este diario.

Prosigue la entrevista: “¿Qué piensa acerca de la directora de gestión académica, Sandra Estrada? ¿Podría estar implicada?”, preguntó este cronista.

-No puedo responderte. Si es que ha habido ventas de materias, no lo sé.

-¿Qué opina de Claudia García?

-Claudia García es intachable, es una opinión mía personal.

-¿Es cierto que jamás hicieron auditoría de todos los graduados?

-Es cierto, igualmente fueron solo diez casos, es grave, pero todo pudo deberse a un error. Lo bueno es que con el nuevo sistema esto se acabó.

-Finalmente, le pregunto: ¿Es cierto que el abogado de la UNCuyo, García Bistué, es amigo de su hijo?

-Sí, es amigo de mi hijo, pero no está en la facultad por ello, sino porque es magister y tiene una gran capacidad. Para mí es intachable también, lo nombré yo.

Colofón

Aunque parezca una historia terminada —para los medios así parece—, lo ocurrido en la UNCuyo está aún lejos de culminar. Por caso, hay muchas explicaciones que aún no se han dado.

Algunas de ellas, las plasmó Roberto Edmundo Vélez en una carta abierta que le dirigió a Mariana Abrego, representante estudiantil en el Consejo Directivo de esa casa de estudios.

Allí Vélez sostiene que “el prestigio de nuestra facultad quedara a salvo, investigando y castigando a los responsables y encubridores”.

Y avanza: “La recuperación del prestigio perdido por la Facultad está en relación directa al esclarecimiento de los hechos. Y al condigno castigo a los responsables”.

En ese contexto, Vélez culmina su misiva: “No esclarecerán nada quienes por acción u omisión desde los cuerpos directivos poco han hecho para que se supiera la verdad. Agitaran el espantajo de que es mala para el prestigio académico. Siempre han pensado y han hecho lo mismo”.

Más claro, echarle agua.