Sábado 6 May 2017Sábado, 06/05/17 atrás
porMariana Gil
Weddings

Un José Arrieta (41) médico oftalmólogo, mendocino, conoció a Evelyn Piñeiro (38), abogada, oriunda de Corrientes, por  unos amigos que consideraron que ellos serían el uno para el otro.

Pero como a ellos las presentaciones no les gustaban,  la cita nunca se concretó, hasta que un 6 de septiembre, el día del cumpleaños de Lin, sus vidas se cruzaron y empezaron a hablar.  A los pocos días salieron juntos por primera vez.

"A partir de ahí sentimos que teníamos que estar juntos y ese sentimiento fue creciendo cada día", comentó la flamante esposa.

La propuesta de casamiento llegó el invierno del 2016, cuando José organizó un viaje de fin de semana largo a Bariloche. Ese día estuvieron esquiando, y al atardecer, en la cima del Cerro Catedral, sorpresivamente le propuso casamiento a Lin.


"Los preparativos comenzaron con la elección del anillo de compromiso,  elegí uno de platino porque simboliza que será para toda la vida. Luego, tenía que definir la medida, allí tuve que recurrir a una amiga en común que fue cómplice, para obtener la medida exacta sin que Lin sospechara nada. Luego planifiqué un viaje para esquiar a Bariloche, y en un atardecer muy romántico con la excusa de sacarnos una foto panorámica con el Nahuel Haupi y el refugio Lynch de fondo, en la cima del Cerro Catedral, puse un trípode en la nieve y la cámara en filmación para grabar ese momento", contó José.

Y ella agregó a la historia de amor: " estábamos posando para la supuesta foto con el paisaje ideal, y de repente, se arrodilló frente a mí, sacó el anillo y me propuso casamiento. No lo podía creer, me acerque a él y le dí un beso interminable, mientras se me salían las lágrimas de emoción. Jo sabía que era lo que yo quería, pero no imaginaba que iba a ser tan hermoso. Fue un momento mágico, todo fue perfecto, era una escena que supera a cualquiera de esas películas románticas que nos gusta ver".

A esa altura, los medios de elevación y los guarda pistas ya habían cerrado, pero los esperaron  para hacer un último descenso en Snowboard, con sus anillos de compromiso en mano. Fue un momento soñado, aseguraron los esposos.

Ellos dieron el sí quiero en la Iglesia de Charas de Coria y la fiesta fue en Bodega Renacer, bajo un atardecer romántico con las montañas y viñedos de fondo.

El casamiento empezó en la tarde del último sábado de enero, un día espléndido bajo el radiante sol mendocino.

"La calidez de la parroquia fue el marco perfecto para la preciosa ceremonia del padre Osvaldo. Ingresé a la iglesia del brazo de mi cuñado, con la marcha nupcial en violín. A mitad de camino, con la Virgen y el Niño Jesús de fondo en el altar, yo alcancé a ver a Jo con una sonrisa tan llena de felicidad que agradecí a Dios por ese momento", confesó Lin con emoción.

Y Jo dijo: " Desde el primer día que conocimos al padre Osvaldo, tuvimos un feeling especial, eso fue clave para sentirnos cómodos en la boda. La ceremonia fue muy emotiva y con las palabras precisas, tanto que les llegó al corazón de todos los invitados con la música del violín de Fran Delgado, nos comprometimos a amarnos toda la vida".

"Fue inolvidable ese día, me emociona recordar ese momento, creo que uno no se imagina lo especial que es casarse hasta que lo vive. A la salida de la iglesia, llegó el infaltable arroz blanco y los abrazos emotivos llenos de lágrimas con nuestros seres queridos", añadió ella. 

Luego, los novios festejaron en Bodega Renacer, una de las más lindas de Mendoza, con una vista de lagos con patos, una construcción invadida por enredaderas hasta su torre y viñedos con vista a la precordillera, que daban un ambiente espectacular para la recepción y la ceremonia civil que fue en una pérgola al caer el atardecer.

La cena pasó rapidísimo y uno de los mejores momentos fue el vals. Habían preparado una coreo con una profe en Buenos Aires y habían ensayado, pero tenían miedo de equivocarse. Por suerte, todo salió a la perfección, y terminaron con un beso eterno entre fuegos artificiales que coronaban el momento.

La fiesta estuvo genial. Todo el mundo bailó con la música del DJ Big Bruno, que combinado con los exquisitos tragos de Blue Bar hicieron el combo perfecto para disfrutar de una noche inolvidable.

Una banda en vivo y un amigo de la pareja e invitado a la boda, el vocalista de ¨El Símbolo”Frank Madero,  cantó en vivo e incentivó a que los invitados se prendieran con las coreos de sus canciones.

A mitad de la noche, unos costillares a las llamas y una mesa de exquisitos dulces deleitaron a los invitados que renovaron fuerzas para seguir la diversión.

"La iglesia y la bodega eran como sacados de un cuento. Todo salió mejor de lo pensado, hasta nos acompañó un atardecer increíble. La clave de todo fue contar con Adolfo Arrieta (mi cuñado) que nos regaló la organización de la boda, la ambientación y las barras para el evento, fue nuestro Wedding Planner ¨el mejor de todos¨ jajajaja. Nos puso a nuestra disposición sus empresas Blue Bar y Boemo que, la verdad, atendieron a los invitados de forma magnífica y recibimos todo tipo de elogios por la calidad y amabilidad de la atención en todo momento", subrayó la novia.

Al amanecer, los novios fueron los últimos en dejar la pista de baile, y así arrancó el primer día de la nueva vida de felizmente casados.

Ficha Técnica:

Lugar: Bodega Renacer (Luján de Cuyo – Mendoza)

Wedding Planner: Adolfo Arrieta Arditi de Eventar SA

Barra: Bluebar

Catering: Nicolás Bedorrou

Bandas: Morning Woods y Lluvia de Papas

Ambientación: Boemo

Fotos y video: Charly Rodríquez

DJ: Big Bruno

Maquillaje: Flor Raviolo

Peinado: Leo Fernández

Vestido: Pía Carregal

Noche de Bodas: Hotel Diplomatic