Quincho: La llegada del “inversor” misterioso a Mendoza - Mendoza Post
Por: Mendoza PostSábado 1 Abr 2017

Libertad, igualdad, fraternidad. Cada vez que había algún despelote de alto calibre en algún rincón del patio trasero, Julián recordaba los principios básicos de la revolución francesa… y por extensión… de aquel verano maravilloso que había pasado en Provenza, con una novia parisina que había durado lo que perduran los amores de verano. Para Julián, además, aquello fue una especie de "master" de cocina gala en las manos mágicas de aquella chica francesa, en las orillas del Ródano.

Y aquí, congresos anulados, restituidos, incendiados… y en este querido país ya sabemos cómo es el juego entre “destituyentes” y “destituidores”, según sea quién está en el poder. Una payasada que hartaba, pero que en Venezuela y Paraguay se había puesto peligrosa. Por eso, y por recordar los valores básicos de la libertad que nos hacía mejores personas, es que el gordo recurrió a las hojas ya amarillas de aquella agenda gastada, con tapas negras y tramadas. Allí, junto a algunas poesías olvidadas y cursis y dibujos sexies, había algunos tesoros de la cocina.

El gordo optó por un par de platos fuertes, aprovechando las primeras noches frescas del otoño mendocino. Había conseguido un buen queso Camembert en el Mercado Central, así es que la entrada consistiría en “fritadas” apanadas de queso, con una mermelada muy fácil que hacía con cebollas salteadas en oliva y manteca, aceto balsámico, abundante azúcar moreno, sal y un toque de pimienta. Y luego, vendría una buena cazuela bretona, perfecta en la noche nublada y casi fría, y para el "Graffito" Cabernet Franc, de Jimena López Campos, un vino portentoso y profundo que había sido hecho sólo para los consumidores de Estados Unidos.

El azul provocador e intenso del Cabernet Franc.

El Ruso, recostado en la hamaca paraguaya que el gordo había comprado en las épocas de la Prohibición (Moreno, Kicillof y sus amigos), estaba muy entusiasmado leyendo algo sobre Tupungato Winelands. Traería a la mesa una historia que valía la pena contar. Mientras, Julián siguió entretenido entre la cocina y sus recuerdos del valle francés.

La cazuela bretona, hay que decirlo, y que se enojen las chicas de género, es para hombres. Básicamente, consistía en sofreír en una cazuela bien grande, que luego soportase el horno, carne de cerdo, de cordero y de vaca cortadas en tacos y lo más magra posible, junto a rodajas de salchicha del tipo “polaca”, de esa bien “hard” de puro cerdo y especias. Luego, había que agregar cebollas coloradas, echalotes y unos dientes de ajo previamente salteados en oliva, tomates triturados, porotos alubia bien remojados, media botella de Malbec, un ramo de hierbas generosas (tomillo, romero, unas hojas de albahaca, perejil fresco), champiñones frescos, y finalmente y luego de una hora y media de cocción a fuego lento, se agregaba abundante miga de pan francés desmenuzado, y al horno diez minutos bien fuertes para gratinar. Julián cocinaba su cazuela bretona una o dos veces al año. Luego, se hablaba por meses de la comilona.

- Ruso… ¿Parás el jueves?

- ¿Estás loco? ¿Y quién hace la guita? – dijo el hombre de los negocios del grupete.

El gordo sonrió y siguió con los preparativos.

En el cuadro que adorna la pared norte del quincho, la que da a Las Heras Easy Money, había una fiesta discreta y sentida. El General, Eternéstor, el Comandante Presidente que estaba harto de las tonterías de Maduro, Evita Capitana, el Chueco y el alcalde mendocino festejaban ocho años de la llegada de Raúl Querido, que soplaba una torta enorme hecha de nubes y rascacielos. Y, como en toda fiesta, hubo un ratito de reflexión y melancolía.

Los muchachos se fueron acomodando alrededor de la mesa. El Ruso estaba exultante, y apenas si se podía mantener en su silla. La cazuela se gratinaba en el horno, mientras el gordo servía las “fritadas” de Camembert con mermelada de cebollas. El primer Graffito de la noche había sido descorchado.

- ¿Qué te pasa Ruso, que estás tan ansioso? – preguntó el Omar, el radical-radical-radical que habla con todos, hasta con los del otro lado.

- Que me veo venir un lío de los lindos… ¿Ustedes saben de dónde viene el dinero de las inversiones vitivinícolas? - inquirió, misterioso, el muchacho de los negocios del grupete. Sus amigos se miraron entre sí sin saber bien qué responder.

- Bueno… les cuento… ustedes saben que el jueves hubo una presentación muy top en el Hyatt, donde un grupo de negocios mostraba la nueva inversión en Tupungato Winelands, ese proyecto tan ambicioso de vitivinicultura, golf y polo… En algún medio local fue la información más importante de jueves y viernes, con una rareza. Más de uno se “olvidó” de mencionar a un tipo. al que lo pararon al lado del mismísimo Alfredo Cornejo en las fotos para los sociales. Es un catalán, Venerando Lamelas… ¿Lo conocen? – inquirió el Ruso. Ludovico, que tenía muchos amigos en Colombia, lo recordaba de ahí.

Venerando Lamelas. Inversión y polémica.

- Este señor, Lamelas… sí… andaba en una sociedad construyendo la torre más alta de Bogotá, después se corrió, hubo unos despelotes importantes, susto de inversores… ¿Qué pasa con el tipo? – preguntó, nervioso, el hombre del PRO, que cuando vio la noticia en diarios de por acá separó 27.000 euros para comprarse una membresía del “primer y más grande Wine Country” del mundo, tal como lo están promocionando en Mendoza, y en el mundo.

- Paciencia. Primero les cuento algo de historia. Tupungato Winelands era del grupo Burco América, del belga Hubert Gosse, que se hartó de poner y poner euros y no conseguir inversores. Esta gente es la dueña de Arelauquen, un proyecto grande en Bariloche. Como sea, de la noche a la mañana apareció este señor Venerando Lamelas, catalán, y alguna gente del mundo del vino local, que conoce algo de mundo, se puso nerviosa. De hecho, hubo quienes tomaron los teléfonos y empezaron a llamar a gante conocida en Barcelona.

- ¿Y? – preguntó el gordo, que no le encontraba la pata a la sota.

- Y, que Lamelas es un tipo permanentemente observado por las fiscalías y el gobierno en Catalunya- dijo el Ruso, y lubricó los labios con el Graffito, de la López Campos, luego de un buen bocado de la cazuela, provocadora y humeante. Enseguida, retomó el relato:

- Desde hace un año y algo más, hay unos 8.000 depositantes colombianos pendientes de un hilo, por una financiera española que quebró. Parece que en la embajada española en Bogotá estaban muy preocupados por la “marca España”, y porque en la sede diplomática sabían que uno de los relacionados a esa financiera era Lamelas. En los medios colombianos decían que ya tenía silla propia, de tanto andar rotando en las fiscalías españolas. Uno de los casos más resonantes, de unos años atrás, tiene que ver con un fraude a una mutual. Lo imputaron a Don Venerando y a otras dos personas. Dicen que estafaron y vaciaron esa mutual en beneficio de una empresa promotora, que se llamaba Lodares, y que era propiedad de nuestro nuevo vecino ilustre de Tupungato. Hay que ver, el hombre negó todos los cargos, pero tengo un amigo que estuvo hablando con periodistas catalanes que conocen del tema… y la causa sigue. Lo que sí, no es un hombre de negocios muy conocido en el ambiente catalán, salvo en círculos inmobiliarios… qué se yo… Amigos bodegueros que tengo, me llamaron para decirme que este señor era un inversor con “prontuario”. Pero, se ve que la quieren poner en serio…- dijo el Ruso, y paró para homenajear el Cabernet Franc de la noche.

- ¿Ya mostraron la plata? ¿Pusieron algo de los 40 palos de inversión en la bodega que van a hacer? – quiso saber el gordo, divertido con la historia.

- No. La plata la van a poner los tipos que compren. Pero bueno, hicieron un lanzamiento importante. Pusieron un avión para traer a la sommelier Paz Levinson desde París, y llevarla de regreso. Trajeron a Iván de Pineda, lo invitaron al gobernador, que pasó cinco minutos, como para que Lamelas y el resto aparecieran en la foto… y este sábado hacían un evento importante, pero sin políticos ni funcionarios, ni siquiera el intendente de Tupungato, sólo para potenciales clientes. El proyecto consiste en una especie de fideicomiso. Con polo y golf. Los que pongan 27.000 euros por cabeza van a acceder a parcelas y al vino producido por la bodega Can Pedra, que deben desarrollar. Vinos de Gualtallary, imaginate. De lo mejor del mundo. Eso lo va a dirigir Matías Michelini…- contó el Ruso.

El gordo, que había estado callado disfrutando su cazuela bretona, agregó un dato.

- Miren amigos, de los varios empresarios españoles con inversiones en Mendoza, no lo conoce nadie. No tienen ni una referencia. Y estaban bastante extrañados. Para tener 40 palos verdes en inversión, tenés que tener por los menos 400 en la caja. Nadie se juega entero por un proyecto de estos, de largo aliento… Y una cosa más… dicen que van a hacer vinos orgánicos, pero van a usar grandes cantidades de agua en canchas de polo y de golf… no sé… habrá discusión- dijo el gordo.

Los amigos reflexionaron en silencio, disfrutando de la buena cena, y la mesa cambió de tema.

- ¿Qué novedad política hay? - preguntó Ludovico, algo distraído.

- Que Sergio Marinelli va a tener que seguir empujando el lápiz por los servicios públicos hasta que asuma en Irrigación. Todavía no hay reemplazante…- dijo el Omar, con cierto fastidio. El gordo lo “pescó” al vuelo.

- ¿Qué te pasa?

- Que el Alfredo sigue conteniendo y controlando todo con mano de hierro, y que no le abre la puerta al partido… los amigos andan calientes… pero imaginate… ¿Quién va a decir algo? Acá, nadie asoma la cabeza hasta que pasen las elecciones y haya que pensar en la sucesión. Sí te digo algo, después de hablar con los correligionarios. En el caso de que no haya una fórmula mágica que permita la reelección, y los candidatos son sólo los herederos más “cantados” del Alfredo, como Tadeo o Martín Kerchner, en el radicalismo se les van a animar todos: los intendentes, Cobos… Va a estar divertido…- dijo el radical del grupete, mientras mojaba un trozo importante de pan francés en el jugo tentador de la cazuela.

Cornejo, en Asunción.

Luego, el gordo contó, con una mezcla de resignación y algo de tristeza, que los compañeros peronistas últimamente se estaban conformando con “limar” todo lo que pueden al gobierno de Cornejo, sabiendo que el efecto en Mendoza sería mucho menor al conseguido por el kirchnerismo, Baradel, la CGT y los piqueteros esta semana, Y que luego de los sacudones iniciales, había una suerte de consenso en el “pejotismo”, en dejar pasar al Jorge Tanús como candidato a diputado nacional.

- Nadie anda con plata ni ánimos de matarse en unas PASO…- dijo el dueño de casa. Los muchachos brindaron por la democracia, y las instituciones, y un poco ladeados ya, por la revolución francesa y la novia antigua del gordo.

Después del café y los postres -un flan al caramelo con la natilla en caliente, como Dios manda- la cena llegó a su fin, y los muchachos marcharon rumbo a los autos.

Sólo para golosos.

- Gordo… ¿Cómo marcha lo de la venta de tierras de La Remonta, esas del Ejército en el Valle de Uco? Negocio jugoso…

- En apariencia, muy bien. Pero lo que ocurre es que la AABE, esa agencia que administra los bienes del Estado, sacaba el decreto esta semana, y ello no ocurrió. A la tarde hubo una movilización en la ruta 40. Mis amigos del gobierno estaban calientes, porque había funcionarios de Aveiro y de Difonso entre los “manifestantes”

- ¡Jajajajaa! ¿Qué sabés del medio afín? ¿En qué andan?

- Uhhh… más afines que nunca. Es más, el accionista los juntó, les bajó línea a los periodistas, y les dijo que el medio estaba a disposición para que Macri gane las legislativas de este año. Y que no podía haber otro resultado posible. Así es que van a jugar fuerte, poniendo a sus medios a disposición de Mauricio, que no es lo mismo que jugar para el PRO. Ahí juegan una interna. Incluso tienen comisario político propio para controlar la línea periodística. Es decir, una jugada política a través de los medios… lo que no se entiende es si es por ideología, o para seguir haciendo negocios…

- ¿Por?

- Y… unos amigos en San Juan me contaron que se lo encontraron al “nene afín” muy instalado en la oficina del gobernador Uñac, en San Juan, mandando mensajes, y hablando por teléfono como si fuera el dueño de casa. Ya lo habían embocado en una gacetilla oficial “errónea” como coordinador del Plan Hábitat, y después lo desmintieron. Papelón.

- ¡Noooooo…! ¡Qué bueno! Pero no te enojes tanto… ¿El ideal del peronismo no es el acuerdo entre los capitales, y la política?

- Sí, ¡Pero para mejorar la calidad de vida del pueblo! ¡No sólo para los amigos!

- ¡Jajajaaaaaaaaaa! ¡Tenés razón!

Y así, bajo el celo amenazante de lluvia y esperando una semana que será crucial en la lucha de fuerzas que tensiona al país, los amigos desaparecieron en el sentido estricto de la palabra.