Tragedia de Horcones: ¿un asesino al volante? - Mendoza Post
Miércoles 22 Feb 2017
porCarlos Parma
Camarista Penal

La tragedia de Horcones, el accidente vial más importante de Mendoza, aún conmueve a todos. El pedido de disculpas del chofer Francisco Sanhueza, desde un calabozo a un medio chileno, enojó más a las personas, sobre todo a los familiares de las víctimas, en vez de generarles alguna cuota de piedad. Todos estos son aspectos humanos, sin perjuicio de ellos, hay aspectos técnicos-judiciales que hacen a la responsabilidad del conductor.

El juez Penal Carlos Parma, quien también es profesor de Derecho Penal, elaboró una nota de opinión a la que tituló: "¿Un asesino al volante?".

La reflexión

La calificación fiscal de “homicidio simple” deja en claro que estamos frente a un delito y no un “accidente”.

Un chofer de autobús porta en sí misma un “arma”. Si lo hace en horarios nocturnos, el riesgo de siniestro crece y si le sumamos la montaña: se multiplica.

La falta de una política criminal de prevención lleva esta ecuación al “infinito”. Sin controles, sin protocolos, sin políticas de seguridad rígidas, éste chofer chileno sabe que puede andar a 100 kilómetros donde la ley argentina dice 40 kilómetros, cosa que no se atrevería hacer en Chile ni por casualidad.

La montaña mendocina que había llorado a los “arrieros” en Tunuyán en el siglo pasado, contempla azorada la mayor tragedia de todos los tiempos. Esta tragedia se pudo haber evitado?.

La “necesidad económica”, un paso único y el “maltrato aduanero” son cuestiones remotas en el análisis criminológico.

La criminología en concreto debe analizar que la temeridad del chofer responde a cuestiones endógenas y exógenas que pueden explicarse muy brevemente así. Internamente se sabe que cualquier test neurocientífico nos mostraría un hombre que a la hora de tomar decisiones tiene “miopía de futuro”. En busca de una “recompensa” inmediata y banal (por ejemplo no hacer cola en la aduana) arriesga la vida de seres humanos inocentes, menosprecia el resultado… le da lo mismo.

Desde lo externo, el Gobierno debe tomar en serio el tema. Si verdaderamente es así y no de mero discurso, se tiene que establecer pautas rígidas: 1. Los ómnibus tendrán “turnos” de atención aduanera según su partida. Para no perjudicar a las empresas estos turnos serán rotativos. Es decir que será atendido el que esté registrado primero en las planillas de tránsito. (tesis del ingeniero Dovar). Si el omnibus se descompone informará. 2. Ordenar que el bus no puede partir con pasajeros que no tengan puestos el cinturón de seguridad. Control igual al que se hace con los aviones. 3. Controlar que la alarma de máxima velocidad funciones, si esta se activa sanción rígida a la empresa. 4. Las empresas deben aceptar y regirse por el protocolo de actuación de Tránsito. 5.. Los ómnibus no deben salir al mismo horario exacto. 6. Deberán registrarse en un control aleatorio (por ejemplo Uspallata) para consignar novedades y el horarios en que pasan.