Le pagan el sueldo a las mujeres para que los hombres no lo malgasten - Mendoza Post
Por: Mendoza PostMiércoles 22 Feb 2017

El intendente de Rumi Punco en Tucumán sus pobladores fueron protagonistas de algo inusual y que debiera ser un ejemplo a seguir.

Sucede que los empleados de la comuna rural que trabajaban en las obras, cuando se estaba edificando el centro integral comunitario cumplían sus labores de lunes a viernes durante ocho horas como marca la ley. Sin embargo, los viernes de cada semana, como era el día de pago, los obreros comenzaban la jornada de trabajo a las seis; al amanecer. La idea era terminar a las 14, apagar las máquinas, guardar las herramientas y prender el fuego para el asado. Después del asado seguían los brindis, las risas, otro brindis, más bromas, y más brindis. La tarde caía en el pueblo que tiene los cerros tan cerca que se sienten como al alcance de las manos. No había merienda. Los hombres no la necesitaban. Seguían brindando. Con tanto alcohol se olvidaban de todo alrededor. Ellos vivían su propia fiesta con asado, cerveza, vino, sangría y fernet. 

Para que los hombres no malgasten el sueldo en asados y apuestas, la municipalidad les paga el sueldo a las mujeres.

Para darle un poco de emoción a la tarde empezaban a timbear, como lo cuentan ellos mismos. Jugaban a las cartas por plata. A veces jugaban al 9; otras al 21, lo que fuera por una apuesta en dinero. “El hombre cuando empieza a timbear no tiene control, no tiene fin, no para nunca”, sostiene el delegado comunal, Jorge Rodríguez. Jugaban y tomaban hasta emborracharse, timbeaban, y así seguían hasta la mañana del siguiente día. “Algunos volvían a sus casas gorditos -dice Rodríguez- porque habían ganado en la timba, pero la mayoría se tiraba todo el sueldo en un asado”.

En medio de la semana comenzaba otro problema, porque quienes habían perdido en el asado del viernes no tenían cómo pagar las deudas en el almacén, en la verdulería, en la librería. Hasta ese momento todos sabían del asado, pero nadie podía dimensionar la gravedad del caso. Los comerciantes le reclamaban al delegado comunal por el retraso en el pago.

Los viernes eran de brindis y “timba”, hasta que el delegado comunal se cansó y cambió la forma de entregar los haberes cada semana.

Las mujeres se reúnen en la cocina comunitaria o en la sede de la comuna rural y esperan su turno para cobrar el sueldo.

En lugar del viernes, lo pasó para el martes al mediodía. Eligió ese día porque los miércoles llegaba al pueblo una feria ambulante que vende ropa y útiles escolares, entre otras cosas. La idea era que la plata se la gastaran en la feria y no en un asado. Pero lo más trascendental del cambio de costumbres fue que Rodríguez decidió también que, en adelante, iban a cobrar las mujeres (las esposas de los empleados). De ese modo terminó con el asado de los viernes en Rumi Punco. Mientras se construyó el edificio del Centro Integral Comunitario las mujeres llegaban puntualmente los martes para cobrar el sueldo de sus maridos.

La obra está terminada, pero -desde aquella vez- quedó establecida esa forma de pago en la comuna a quienes trabajan por jornal y cobran en forma semanal, dice La Gaceta de Tucumán.