Acusan de violador a otro cura del Próvolo - Mendoza Post
Miércoles 22 Feb 2017
porFlorencia Silva
Editora Post

El caso de los curas violadores de niños sordos, conocido como "el caso Próvolo" fue uno de los más conmocionantes del 2016 en Mendoza y en el país. 

La opinión pública, los medios de comunicación y la Justicia causaron un violento terremoto en la Iglesia Católica, una institución cuya imagen y credibilidad están en terapia intensiva a merced del flagelo de la pederastia ejercida por religiosos de todas las jerarquías.

Hoy los imputados están con prisión preventiva y seguirán así seis meses más, a diferencia de Nicola Corradi que goza de prisión domiciliaria por su edad. Sin embargo la historia está lejos de cerrarse: una madre del Próvolo denuncia que el cura que violó a su hija está libre. Solamente estuvo con una orden de restricción de acercamiento a los chicos, cuando el caso tomó estado público.

Paola González, la mamá de una alumna del instituto, contó al Post que su hija fue abusada por el cura Ramón Amarilla, quien quedó a cargo de la institución cuando se desató el escándalo.

Nicola Corradi, el único con prisión domiciliaria.

Según el relato de Paola, su hija le describió hasta el color de piel del sacerdote y su relato, a través del lenguaje de señas, es claro y preciso respecto a lo que le hizo Amarrilla.

Este religioso es oriundo de Misiones y llegó a Mendoza hace dos años, trasladado desde Mar del Plata.

Si bien aún no pueden realizar la denuncia formal debido a las propias limitaciones de la víctima, están trabajando con el intérprete para poder radicarla. 

  El motivo por el cual Amarilla no fue investigado ni denunciado en su momento, según los padres que brindaron su testimonio, es porque los alumnos que asistían durante su estadía en el Próvolo aún son niños o preadolescentes y, por temor o dificultad para expresarse, no manifestaron si fueron víctimas o no.  

Amarilla quedó al frente del instituto cuando se desató el escándalo.

En cambio, los que acusaron a Nicola Corradi, Horacio Corbacho y a los empleados José Luis Ojeda, Armando Gómez y Jorge Bordón, hoy son jóvenes adultos que pudieron animarse a hacer público el horror que vivieron.

Los padres de las víctimas piden que el instituto sea cerrado.

En medio de toda esta situación, Ramón Amarilla estaría elaborando un plan B junto al grupo de padres que se oponen al cierre del instituto. 

Según los testimonios que brindaron al Post los padres de las víctimas, Amarilla estaría gestionando la creación de un nuevo instituto, fusionando al Próvolo con el instituto San Salvador, cuya locación sería la misma propiedad donde se cometieron las violaciones, en la calle Boedo 385 de Carrodilla.

Próvolo nunca más

El caso ha generado dos grupos antagónicos: los que quieren el cierre definitivo del instituto y los que quieren que siga como establecimiento educativo.

La opinión de las madres que piden el cierre es categórica: "No queremos que los chicos vayan porque creemos que hay más abusadores", en relación a Amarilla.

Por otro lado, consideran que hay docentes que tienen que ser imputados ya que no solo han sido cómplices sino también encubridores y entregadores.

Al respecto, una de las madres contó que durante un viaje a Valeria del Mar en 2015, una de las alumnas relató que vio como una de las docentes le llevaba un chico a Horacio Corbacho, uno de los curas imputados. 

Horacio Corbacho, en tribunales.

Por otro lado, todas las madres que hablaron con el Post coincidieron en que había docentes que los golpeaban, los humillaban, los insultaban y, por omisión, permitían que las violaciones se llevaran a cabo  en horario de clase.

Además, ante el evidente cambio de conducta en los chicos por el infierno en el que estaban sometidos sin poder expresarlo, las docentes señaladas por los padres elaboraban informes sobre el mal comportamiento del alumno, culpando a las familias por la situación.

La otra cara de la moneda

En la vereda de enfrente hay un grupo de padres que han reaccionado ante la resolución de la DGE de cerrar el instituto. En este contexto, el día jueves 16 marcharon hacia la Legislatura para pedir que el Próvolo siga funcionando como establecimiento educativo.

Al respecto, Mónica Mitre, secretaria de Educación Especial de SADOP, dijo: "Nosotros repudiamos lo sucedido y aclaramos que fue en el albergue y no en la escuela; si se cierra la escuela se quedan más de treinta docentes sin trabajo."

Por otro lado, los padres que no quieren el cierre argumentaron que si esto sucede "no será lo mismo para los chicos", respecto a continuar las terapias en otro establecimiento.

Una historia de terror que parece no acabar y que puede resumirse en una frase de una de las madres entrevistadas: "El Próvolo es como la ESMA."

Las familias que se oponen al cierre se manifestaron en la Legislatura.