Vinos: los que van a perder, y los que van a ganar este año - Mendoza Post
Por: Mendoza PostJueves 16 Feb 2017

El dilema es simple, aunque contradice las leyes del mercado. Hay más uva, mejor precio (para la uva y para el vino tinto) que el año pasado, pero estamos ante un mercado que de junio a junio de este año, podría perder cerca del 10 % de sus ventas, entre la caída del consumo local de vinos y la baja en las exportaciones, básicamente por falta de competitividad. ¿Quién “absorbe” el ajuste de la industria? Es a dos puntas. Las bodegas están pagando la uva más cara, pero “pateando los pagos” más lejos, aunque al final venderán menos vinos. Mal negocio para todos. Hablamos del vino a granel, que concentra la mayor parte de la producción argentina.

Ya metidos en plena Vendimia 2017 y con todos los indicadores vitivinícolas mal, de acuerdo a cifras oficiales del INV,  la discusión por los precios tomó un carril extraño. “El panorama es parecido al del año pasado, con una cosecha un poco mejor, aunque lejos de las históricas” dicen en Fecovita, uno de los actores realmente grandes del mercado del vino. “Es cierto que hay mejores precios… hay vinos de más de 12 pesos, siempre hablando del vino ‘a granel”, lo que habla de una uva “tinta” de ocho a diez pesos… Es un precio lógico, aunque después ese precio no se puede trasladar, porque el mercado no lo aguanta” dice la fuente.

No es muy habitual que los distintos actores del mundo del vino tengan diagnósticos parecidos. En general, la industria “grande”, los medianos y los productores están en las antípodas. Pero ahora hay una coincidencia importante: el mercado se achicó, con costos de producción y precios altos. Y a pesar de la baja en el consumo, no hay sobre stock. La cosecha del año pasado fue mala. “El mercado ahora está equilibrado” dicen los cooperativistas.

El vino embotellado no puede competir con el chileno.

La pregunta es a quién beneficia este “achique”.

“Es el mismo dilema de hace 11 meses” dice un encumbrado dirigente bodeguero. “Hay un achique sostenido” y “con precios altos en los tintos. Están pagando cualquier cosa… hay de más de 15 pesos el litro” contó. “Pero sólo en los tintos. Esta mañana conversamos con productores de San Juan, que reciben ofertas de 3,50 pesos por el blanco… y quieren llegar a los 5 pesos” dijo.

En Bodegas de Argentina, una de las entidades “madre” de la industria, están quejosos por el precio de la uva. De hecho, le pidieron al INV cifras sobre la eficiencia de los viñedos de las variedades “criolla” y “cereza”, que significan más del 60 % de lo que está plantado en el país. “De eso, un tercio produce menos de 100 quintales… ¿Cuánto tenemos que pagarle a ese señor…?” dijo el bodeguero. “Una hectárea eficiente de esas variedades comunes debe dar 250 quintales, por lo menos” se quejó. Indicando que si la cosecha no será todo lo buena que debió haber sido, tirando los precios hacia arriba, es porque los productores de las variedades básicas del vino a granel, “no son eficientes”. Esa uva va destinada al mosto en su mayoría, uno de los productos que más cayó en las exportaciones desde el año pasado.

La "Fiesta de la cosecha" 2016.

En el mundo de los productores, casi siempre enfrentados a las bodegas y en “queja” por escasas medida del gobierno (de todos los gobiernos) para con el sector, reconocen que los precios están mejor. Pero hablan de una suba de costos de producción. “En nuestra finca, hay una suba de costos del 40 %, por lo menos” contó uno de los productores de la “nueva generación”, que luego de sus carreras profesionales, volvieron al campo. Y son bien conscientes de lo que pasa. “Hay una realidad. El consumo bajó. Ahora es todo más chico. Y es cierto que las uvas ‘tintoreras’ para mezclar con blanco escurrido están bien, con precios que pueden llegar a los 18 pesos. Pero los grandes concentradores del mercado están estirando los pagos, de julio a diciembre. “Tendrán el vino liberado para fraccionar y no empiezan a pagar la materia prima. Así, le están cargando el costo financiero al sector productivo” opinó. Y agregó que desde el año pasado “muchos productores chicos quedaron afuera” y que ello aumentó el desempleo. No pudieron trabajar sus fincas.

Conclusiones

En esta Vendimia, cambian las autoridades de la Coviar, la corporación vitivinícola. En Bodegas de Argentina tendrán reuniones para analizar el “tono” del discurso en el agasajo de la Vendimia. Los productores están “de punta” con el gobierno, porque las heladas han producido estragos. La cosecha será mejor, pero lejos de lo esperado, y eso significa precios altos por lo menos para los tintos. Sin embargo, el país sigue registrando caídas del consumo interno, y recientemente Pro Mendoza certificó que llevamos tres años consecutivos de caída en las exportaciones. Hay bodegas que por costos, dejaron de ser competitivos. No pueden vender al mismo precio que los vinos chilenos, por ejemplo. Por eso, muchos empezaron a comprar vinos en Chile, para bajar sus precios y presionar a los productores locales.

La realidad no es igual para todos. Una voz autorizada en uno de los grandes grupos elaboradores, puso paños fríos en los precios. “Todavía es muy temprano para dar algún valor. La cosecha de este año será muy buena, de excelente calidad y muy buen volumen, para lo recesivo que está el mercado tanto en el local, como en exportaciones, con lo que será una buena cosecha para todos, por eso es muy pronto para hablar de precios” afirmó. Es una tranquilidad peligrosa. Podría pasarles algo parecido a lo ocurrido en 2016, cuando los más grandes tardaron en comprar y debieron afrontar subas de casi el 100 % en los tintos. Salvo Fecovita, que hizo ‘sus deberes’ más temprano.

En definitiva, la industria se está volviendo ineficiente y menos competitiva, ya que hay costos más altos, precios más altos para la materia prima, y menos venta local e internacional. Sí es cierto que coyunturalmente, los viñateros recibirán mejores precios que en los años anteriores. Y que a los productores de vino a granel les irá mejor que a los de varietales de bajo precio, que están perdiendo por paliza en las exportaciones.

Tal vez sea hora de darle un giro en serio a la industria. Ya no alcanza con la uva común a granel, ni con la buena estrella del Malbec. Los consumidores están mirando para otro lado.