Ernesto Sanz quiere reflotar la misma estrategia electoral de 2015 - Mendoza Post
Jueves 2 Feb 2017
porWalter Schmidt (*)

El oficialismo puso en marcha la actividad pre-electoral con una cumbre en Olivos entre el presidente Mauricio Macri y el principal socio de Cambiemos, el radicalismo.

No obstante, los primeros pasos para delinear una estrategia electoral y evitar las internas entre los socios de Cambiemos, fueron marginados por una frase de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, políticamente incorrecta, cuando se la consultó qué pasaba si el oficialismo perdía en los comicios legislativos.

"No es el fin del mundo, esos son resabios que todavía tiene la Argentina de pensar que si el oficialismo no gana las elecciones intermedias se pone en juego su gobernabilidad", lanzó Vidal, que encarna la carta principal de Cambiemos, ya que intentará imponerse en la estratégica provincia de Buenos Aires a través de los candidatos de Cambiemos.

Previamente, la mandataria provincial había adelantado el que seguramente será su argumento de campaña para pedir el voto de los bonaerenses: "Si ganamos la Provincia, me voy a sentir más respaldada para dar estas peleas que estoy dando".

"Vidal ya ganó en el ámbito discursivo y retórico, la pelea contra las mafias", deslizó un experimentado dirigente peronista.

El radical Ernesto Sanz fue quien, a su manera, pareció adelantar la estrategia del gobierno nacional durante la campaña electoral: mantener vivo el fantasma del kirchnerismo.

"Está claro lo que se planteó en 2015 eran dos modelos de país, dos modelos de vida, por lo cual es probable que se vuelva a plantear este año porque el peronismo no ha podido salir de la trampa del kirchnerismo, que sigue dominando ese escenario".

Los dichos del radical encierran en parte algo de verdad. El peronismo, sin candidatos de peso en territorio bonaerense, pero tampoco en distritos claves como Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Ciudad, no consigue marginar definitivamente al kirchnerismo y dar una vuelta de página.

Si bien los intendentes peronistas bonaerense del Grupo Esmeralda se preocupan por plantear la alternativa "ni Cristina ni Massa", lo cierto es que una eventual candidatura de la ex presidente genera escozor en las huestes del PJ.

Esa hipótesis no sólo obligaría a Sergio Massa a ser candidata sino que conseguiría lo que el macrismo viene promoviendo: la ruptura del PJ y, las aguas divididas mejoran las posibilidades del oficialismo.

Ni siquiera decisiones que dan pie para la polémica, como el aumento de la luz, logran unificar a un peronismo cuyo accionar es disperso y sólo motivado por intereses sectoriales -intendentes, gobernadores, sindicalistas- y no por la construcción de una alternativa de poder al gobierno.

Mientras los gobernadores del PJ deben hacer rancho aparte y reunirse para acordar una posición común a la paritaria docente, el triunvirato que dirige la CGT oscila entre un Juan Carlos Schmid más combativo ante la situación económica pero sin peso interno, y los otros dos miembros como Héctor Daer y Carlos Acuña, moderados y que prefieren evitar confrontar con el gobierno de Mauricio Macri.

(*) Especial para Mendoza Post